
Morir de amor
En el nuevo espacio de Ernesto Catena, tres fotógrafos muestran su aproximación a la realidad del otro lado de la cámara
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Un grato espacio con una terraza italianizante en la "Alvear" de Palermo", como se conoce a la calle Honduras, es desde hace pocas semanas la nueva galería de Ernesto Catena, apellido y raza de bodeguero, ahora dedicado a coleccionar y promover el arte argentino contemporáneo con la colaboración de Hernán Zavaleta, ojo entrenado en la frecuentación de lo nuevo desde que hizo sus primeras armas en Ruth Benzacar, hasta la apertura de su propia galería en la curva de Arroyo, esa calle tan porteña devenida un cauce para el arte.
En la primera muestra la selección incluye los trabajos de Patricia Pearson, Gian Paolo Minelli y Jorge Miño, son abordajes y compromisos estéticos totalmente diferentes, asumidos desde el otro lado de la cámara. Lo visto confirma la vitalidad de un soporte que amplía su radio de acción con el uso de la tecnología digital y la intervención de recursos de post-producción.
Patricia Pearson es conocida en el mundo del arte por la colección de arte internacional, una de las más notables que puedan visitarse en Buenos Aires, reunida con su marido, el empresario Juan Vergez. Primero las obras de la colección se integraron a la arquitectura moderna de una casa en un barrio cerrado, pero, luego, la dimensión de las nuevas adquisiciones y la cantidad de piezas exigieron el metraje museístico de una fábrica desactivada cerca de la Panamaricana, hasta que Vergez dio el gran paso y ahora ultima detalles para mudar su colección a un edificio de San Telmo refuncionalizado.
Pearson, que ha buscado diversos caminos expresivos como la danza y el teatro, en este caso indaga en las relaciones humanas y fija con su cámara una de las formas extremas que asume el vínculo amoroso: morir de amor.
Esa romántica visión, cuyo ejemplo más exaltado es el de Romeo y Julieta, está ejemplificada con fotos de tumbas y de cementerios de distintas geografías. Las lápidas seleccionadas por Pearson remiten, en el breve epitafio o simplemente por las fechas, a la historia de amor que añoró ser eterna. Concebida como una intalación, las fotos ocupan uno de los ambientes de la galería a tono con la estructura original de la casa, sus nobles pisos de pinotea y la altura de los techos. Este relato neo-romántico recuerda la pintura nocturna de los simbolistas; comparte códigos con esas tumbas severas rodeadas de verdes y de guirnaldas teñidas de luz crupuscular.
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Gian Paolo Minelli es suizo. Nació en Ginebra en 1968; vive y trabaja en Buenos Aires desde 1999. Fue uno de los primeros europeos en descubrir, pasada la crisis de 2001, la poderosa atracción de Buenos Aires convertida en un centro de creación y producción. En 2002 ganó el Concurso Federal de Artes Aplicadas, en Basel, Suiza, y en 2006, el Premio Federico Klemm a las Artes Visuales. Ha expuesto dentro y fuera el país en forma individual y colectiva.
En el espacio de Ernesto Catena muestra imágenes tomadas en la cárcel de Caseros que responden a su preocupación primera: "mirar a través del visor lugares potencialmente estéticos, a partir de sitios que no lo son; sean los tuneles de San Gotardo o el Barrio Piedrabuena". De las paredes rotas y descacaradas de la cárcel de Caseros, Minelli extrae imágenes bellas que se aproximan a la definición de una pintura informalista.
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Jorge Miño nació en Corrientes en 1973. Sus fotos de creciente visibilidasd exhiben una llamativa versatilidad. Van desde la serie espléndida y monocromática de Grandes decisiones, como las incluidas en la última edición de estudio Abierto en el Palacio de Correos, a su nueva entrega, la serie bautizada Proyecto Fichita. El diminutivo tiene una resonancia infantil deliberada. Son imágenes de las pantallas de los videojuegos. Esos coches de carrera lanzados como bólidos en el video juego, resultan premonitorios de lo que sucedió en la vida real. Meses atrás, su auto fue embestido por un vehículo que cruzó a alta velocidad un semáforo en rojo. El accidente ocurrió la noche del cumpleaños de Miño cuando regresaba de buscar la torta. La foto del choque está incluida en el catálogo, tras el prólogo de Daniel Molina.
(Pearson, Minelli y Miño, hasta el 24 de abril en Ernesto Catena Fotografía Contemporánea, Honduras 4883, Primer Piso)


