
Murió el escritor francés Julien Gracq
Uno de los representantes más destacados de la literatura contemporánea francesa, considerado "el último heredero del surrealismo", falleció a los 97 años
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PARIS (dpa).- El escritor Julien Gracq, uno de los más importantes de la literatura contemporánea francesa, murió ayer a los 97 años de edad tras ser hospitalizado la semana pasada por un desvanecimiento en Angers, informa hoy la prensa local citando a personas allegadas al autor.
Gracq era conocido por sus singulares metáforas, su lenguaje filoso y la densa atmósfera de sus obras. Su antiguo mentor y amigo, André Breton, lo consideraba "el último heredero del surrealismo".
Su verdadero nombre es Louis Poirier. Nació en Saint Florent le Vieil, en el departamento francés de Maine et Loire.
Fue un estudiante brillante en la Escuela Normal Superior y se licenció también en Ciencias Políticas. Obtuvo una cátedra de Geografía e Historia y siempre prefirió la enseñanza secundaria a la universitaria.
En 1939, durante la II Guerra Mundial, fue movilizado y más tarde hecho prisionero en Silesia.
Su obra literaria comenzó con la publicación de En el castillo de Argol (1938), una novela de inspiración surrealista donde muestra ya plenamente su universo literario: importancia máxima del escenario (en este caso Bretaña) y prioridad de la atmósfera sobre la intriga.
A esta primera obra le seguirá Un beau ténébreux (1945), un relato jalonado de angustia con un desenlace trágico. En 1951 rechazó el Premio Goncourt que le había sido concedido por su novela El mar de las Sirtes. En Un balcon en fôret (1958), cuya acción se sitúa en un fortín de las Ardenas en el año 1940, encontramos desarrollado el tema de la extenuante espera del enemigo. Otras obras de Gracq son Presqu´île (1970), Las aguas estrechas (1976), Forme d´une ville (1985), Autour des sept collines (1988) y Carnets d´un grand chemin (1992).






