
Murió Shuberoff, ex rector de la UBA
Durante su gestión, entre 1986 y 2002, combinó crecimiento con denuncias de corrupción; tenía 67 años
1 minuto de lectura'
El ex rector de la Universidad de Buenos Aires (UBA) Oscar Shuberoff, que ocupó ese cargo durante 16 años ininterrumpidos, falleció ayer por la mañana, por problemas cardíacos que sufría desde hacía varios años.
Desde su salida del Rectorado de la UBA, en 2002, que estuvo acompañada de denuncias judiciales por enriquecimiento ilícito y, supuestamente, por ocultar bienes que poseía en el exterior, Shuberoff, que anteayer había cumplido 67 años, había reducido sus apariciones públicas. Poco tiempo después de dejar su cargo, en el que lo sucedió Guillermo Jaim Etcheverry, fundó el instituto terciario Politec, con sede en Lavalle al 2300.
Sus restos fueron velados ayer, desde la tarde, en la Facultad de Ciencias Económicas. Las autoridades de la UBA expresaron ayer su profundo dolor por su fallecimiento.
Como en una síntesis de la trayectoria de la Argentina en los años de su rectorado, entre 1986 y 2002, la UBA conjugó un crecimiento académico y científico destacado con una política que muchos calificaron, por entonces, de prebendaria; y la oposición férrea al menemismo en los 90 con la parábola de un radicalismo influyente que fue perdiendo peso también dentro de la universidad.
De escasa trayectoria académica -un rasgo que sus opositores solían destacar-, activo militante radical y hábil político, Shuberoff logró mantener a la UBA aglutinada y en funcionamiento durante largos años, aunque muchos destacaron que fue a costa de una red de intereses, favores y negociaciones permanentes que no excluían el manejo poco transparente de recursos. Sin embargo, algún tiempo después de su salida del Rectorado -sobre todo durante 2006, año en que la UBA pasó su crisis institucional sin rector- no faltaron quienes resaltaron esa capacidad política que se extrañaba en una UBA fragmentada al extremo.
Reelegido tres veces, sobrevivió en su cargo a siete presidentes de la Nación y a 13 ministros de Educación. Cuando se fue de la UBA, era el único funcionario del país que se mantenía en el mismo cargo desde el gobierno de Raúl Alfonsín. Simpatizante de Racing, Shuberoff estaba casado en segundas nupcias y tenía tres hijos.
Había nacido en el barrio porteño de Flores el 17 de julio de 1943. Antes de estudiar la carrera de contador público, cursó dos años de Derecho. En la Facultad de Ciencias Económicas tuvo una activa militancia estudiantil: entre 1964 y 1966 integró el claustro de alumnos en el consejo directivo. Comenzó su carrera docente como ayudante de cátedra y llegó a ser decano normalizador de Ciencias Económicas durante dos años, antes de ser elegido rector, donde sucedió a Francisco Delich.
Se dedicó también a la actividad privada, sobre todo con la participación en empresas constructoras.
En favor y en contra
Durante su gestión como rector, la cantidad de alumnos de la UBA pasó de 155.000 en 1986 a 253.000 en 2002; se multiplicó la oferta de títulos de grado (de 68 a 103) y de posgrado (de 92 a 223); gracias al CBC, los ingresantes aumentaron más de un 337 por ciento.
El área de ciencia y técnica se desarrolló hasta albergar el 50% de la producción científica universitaria y el 26% de la nacional; se creó la Facultad de Ciencias Sociales; el Centro Cultural Ricardo Rojas logró un lugar destacado como núcleo de experimentación y se abrieron centros regionales universitarios, como parte de la política de descentralización de la UBA, que fue su bandera al comienzo.
Shuberoff dejó también una universidad superpoblada y burocrática, con una tasa de graduación baja en muchas carreras, un 30% de profesores ad honórem, denuncias de plantas de personal aumentadas sin control y una reforma académica que se planteó en 1995 y nunca se concretó.
Sus luchas más fuertes fueron contra el menemismo, frente al cual se colocó como referente del sistema universitario para defender públicamente la autonomía universitaria y reclamar más presupuesto, una posición que le reconocía fuertemente el resto de los rectores del país.
Dentro de su órbita, Franja Morada -el brazo estudiantil del radicalismo- fue casi hegemónica en la dirigencia universitaria, contó con recursos y formó a muchos nombres que luego integraron el gobierno nacional y el porteño. Sin embargo, la agrupación terminó por alejarse de él cuando su salida del Rectorado -a la que se resistió todo lo que pudo- no tenía vuelta atrás.
La caída se aceleró cuando se presentaron denuncias de dirigentes graduados de la UBA, a las que se sumó la Oficina Anticorrupción, de que el entonces rector había omitido en sus declaraciones juradas nueve propiedades en Virginia, Estados Unidos, por un valor de 1,6 millones de dólares. En 2003, la jueza María Servini de Cubría lo procesó, pero la causa prescribió en 2007 y Shuberoff fue sobreseído.
LO RESALTADO
La UBA, abierta
Durante el rectorado de Shuberoff, la cantidad de alumnos creció un 63%, y se multiplicó la oferta de títulos de grado y posgrado. El CBC atrajó a un 337% más de ingresantes.
Ciencia en crecimiento
Con la creación de incentivos para docentes y estudiantes, la actividad científica en la UBA llegó a representar el 50% de la del sistema universitario del país.
Contra el arancelamiento
En los 90, Shuberoff fue la cara visible de las universidades públicas contra el menemismo, que promovía el arancelamiento y el recorte de presupuesto.
LO CUESTIONADO
Indices académicos
Carreras superpobladas y bajas tasas de graduación se señalan como legados de una reforma académica que nunca se concretó.
Reelección continuada
Su prolongación en el Rectorado por 16 años fue fuertemente criticada, sobre todo en su último período, el más controvertido.
Denuncias y burocracia
Shuberoff se fue con denuncias por enriquecimiento ilícito y ocultamiento de bienes; política clientelista y burocracia aumentada.




