
Narnia, el mito, el arte y la fe
La película Las crónicas de Narnia: el príncipe Caspian tuvo en las dos primeras semanas de exhibición en el país 611.362 espectadores, y superó con creces a otras que venían anunciadas con no poca propaganda previa.
El film se basa en uno de los siete libros de la saga de C. S. Lewis, el escritor nacido en Belfast, Irlanda del Norte, en 1898, y que al igual que su amigo J. R. R. Tolkien, autor de El señor de los anillos , sostiene que el modo de conocer es metafórico: un concepto abstracto se entiende envuelto en algo sensible.
En el trasfondo de las escenas surgidas de la imaginación de Lewis laten realidades como el bien y el mal, el pecado, la redención, el mundo, el papel del hombre en la Creación. Influido por Tolkien, con quien compartía el interés por la mitología, Lewis, profesor en Oxford, se convirtió al cristianismo en 1931, en el seno del anglicanismo.
Ese año, en una carta a un amigo, Lewis dice: "La historia de Cristo puede entenderse como un mito verdadero, que funciona del mismo modo que lo hacen los demás, pero con la tremenda diferencia de que esto ocurrió realmente y así lo tenemos que aceptar". La figura de Aslan, el león, que en Las crónicas de Narnia da su vida por el rescate de otro, es una alegoría de Cristo, y remite a la relación del arte, en este caso la literatura, con la fe.
En otras esferas, esa relación se manifiesta a veces como una sugerencia, un indicio, y muchas veces de modo explícito. En estos días se expone en Rosario una muestra retrospectiva de 22 años de arte sacro, que reúne obras premiadas entre miles presentadas a lo largo de diez bienales, nacidas en 1985 por impulso de monseñor Vicente Vetrano, un teólogo de alto vuelo intelectual y abierto a las expresiones más variadas en las humanidades.
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Resulta significativo que en 2006 se hayan presentado más de 800 obras a la bienal, más que en otros concursos importantes y mejor dotados en premios. La próxima bienal, que expondrá las obras en el Centro Cultural de la UCA, en noviembre, cuenta con jurados de primer nivel, como Josefina Robirosa, Eduardo Mac Entyre, Guillermo Whitelow, Carlos Carmona y Adrián Gualdoni Basualdo.
La muestra se abrió dentro de las jornadas sobre "El compromiso de los católicos en la sociedad civil y la política", en las que expusieron, entre otros, Mariano Grondona y el cardenal Estanislao Karlic. Uniendo la realidad de la existencia humana con la trascendencia, este último señaló el valor de cada instante como "una gota donde está la eternidad".




