
Nicaragua celebra los 80 años del poeta Ernesto Cardenal
Se editará una antología de su obra
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Nicaragua celebra los 80 años que el poeta Ernesto Cardenal cumplió anteayer, con homenajes en su ciudad natal, Granada, distinciones, un simposio sobre su obra y la edición de una antología con sus poemas más conocidos.
"¿Hay acaso un mejor regalo para un escritor que nuevos lectores?", dijo Cardenal al recibir los primeros 500 ejemplares de la edición, que en Nicaragua saldrá a la venta en febrero.
Nacido el 20 de enero de 1925, Cardenal estudió filosofía y literatura en México y los Estados Unidos, se ordenó sacerdote y pasó un tiempo en un monasterio trapense; fue miembro del Frente Sandinista de Liberación Nacional y ministro de Cultura de Nicaragua entre 1979 y 1990, tras la revolución que derrocó a Anastasio Somoza.
Poeta celebrado en su país y fuera de él, Cardenal acaba de recibir del gobierno nicaragüense la Orden Rubén Darío. Además, la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua lo distinguió ayer como doctor honoris causa, mientras en Granada se colocará una placa en la que fue su casa. En mayo y junio, en tanto, se realizará un simposio de poesía con estudiosos de su obra.
El autor de "Epigramas" (1961), "El estrecho dudoso" (1966), "Telescopio en la noche oscura" (1983) y "Cántico cósmico" (1989), miembro de la Real Academia Española, visitó la Argentina en noviembre último, tras veinte años de ausencia, para participar del III Congreso Internacional de la Lengua Española, realizado en Rosario. La editorial Homo Sapiens publicó aquí una antología poética que el autor presentó entonces en Buenos Aires.
"Nací como poeta pero tuve una conversión a Dios y después una conversión al pueblo, que fue la revolución, un cambio social para beneficio de los más pobres", afirmó el autor de "Hora cero" en una entrevista concedida a la agencia de noticias DPA.
Para el autor de "Oración por Marilyn Monroe", el momento más importante de su vida fue "su encuentro con Dios", a los 31 años, cuando decidió convertirse en monje, por eso lamenta no haberse "entregado a él antes". Así lo relata en sus memorias "Vida perdida" y "Las ínsulas extrañas", que resumen sus ocho décadas de vida, desde Granada hasta México, de Nueva York a Kentucky, mientras escribía poemas políticos y epigramas de amor.
En 1966 el poeta fundó una comunidad de artistas en Solentiname, isla en el lago Cocibolca, que se convertiría en un lusímbolo para la revolución sandinista. Cardenal combinó la religión y la práctica revolucionaria, simbiosis en la que todavía cree. "Cristianismo y marxismo no son incompatibles, como tampoco lo son cristianismo y democracia", aseguró.
A mediados de los 90, abandonó la actividad política, resentido con la cúpula del Frente Sandinista, que, a su juicio, "traicionó al pueblo". A lo largo de su vida recibió premios en Alemania, Colombia, Cuba, España, Francia, Italia y México, así como en Nicaragua.
Entre sus libros, prefiere "Cántico cósmico", un poemario de 600 páginas en el que trabajó durante 30 años. "Es mi obra literaria más importante", reconoce el escritor.
Discreto, Cardenal prefiere no hablar de sí mismo: "Uno sólo se confiesa ante su confesor", dice, y agrega: "Le digo lo que decía San Francisco de Asís: soy lo que soy ante Dios, no lo que soy ante la gente... y Dios sabe lo que soy".




