
Otorgan el premio Planeta al escritor Guillermo Martínez
El autor es colaborador de LA NACION
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Cuando la jurado chilena Marcela Serrano anunció anoche que el ganador del Premio Planeta de Novela 2003 -dotado con $ 50.000- era el escritor y matemático Guillermo Martínez, hubo un murmullo aprobatorio entre los lectores asiduos que asistieron a la fiesta de entrega del galardón. La novela que triunfó entre las 273 presentadas es "Crímenes imperceptibles" y será publicada la semana próxima.
Martínez, de 41 años -con apariencia de 30-, parco en el gesto y la palabra, medido en la expresión, alcanzó a decir a LA NACION: "Todavía no puedo creerlo". El seudónimo con el que presentó su obra, que narra una historia policial, fue Epaminondas.
La fiesta tuvo lugar en el Alvear Palace Hotel, como hasta hace dos años, cuando se suspendió la entrega del galardón.
Lejos del fulgor de los tiempos de convertibilidad pero con el brillo que la literatura merece, la entrega del Premio Planeta reunió a representantes de la cultura, el espectáculo, la política y la empresa.
Entre las finalistas quedaron "Balboa vuelve al Pacífico", de Agustín Pérez Pardella, y "Una sombra en el jardín de Rosas", de Reyna Carranza. Ambas obras, de corte histórico, y la ganadora pelearon codo a codo en la recta final con "Iguanas", de Jorge Paolantonio, y "Cuando vayas a decir que soy un tonto", de Vicente Muleiro.
"Romper el cerco"
Martínez no es un debutante en la escritura. Es un ganador de otros galardones, como el primer premio del Fondo Nacional de las Artes (1988) y la I Bienal de Arte Joven (1985), aunque dice que "el Planeta es como romper un cerco que le permite a uno ser más conocido como escritor y llegar a un público más amplio".
Escritor de lenguaje preciso y estilo riguroso, profundo en la reflexión, LA NACION le preguntó al ganador si la matemática influye en su estética.
"Hay algo de la estética matemática en mi escritura: la máxima simplicidad y el máximo alcance. Siempre tuve preferencia por la ficción y los temas que tuvieran precisión. Sobre todo, los relacionados con el pensamiento, como las novelas filosóficas", dice Martínez, que se define como un lector desordenado que filtra lo que llega a sus manos.
Consultado -en medio de las felicitaciones y los saludos- por sus autores predilectos, Martínez citó a Borges (Eudeba acaba de publicar un pequeño ensayo suyo sobre "Borges y la matemática"), Cortázar, Arlt y Castillo. Y entre los extranjeros eligió a Jean-Paul Sartre, Henry James y Thomas Mann.
Méritos y antecedentes
Su novela "Acerca de Roderer" (Planeta, 1993)), la más conocida, fue traducida y publicada en los Estados Unidos, Noruega y Serbia. Integró la colección de la Biblioteca Argentina LA NACION, editada el año último. Su última novela, "La mujer del maestro" (1998), apareció también en Serbia y España. En ese país, su agente literaria es Carmen Balcells, la misma de Gabriel García Márquez.
Martínez acaba de concluir un ensayo titulado "La fórmula de la inmortalidad", que a juzgar por su aspecto físico él parece haber hallado. Es colaborador de LA NACION y ha publicado más de 30 reseñas de libros y otros artículos que pueden leerse en su página web ( www.guillermomartinez.8m.net ).
El escritor y matemático contó también cómo surgió su elección profesional. "En mi casa querían que yo siguiera una carrera seria y que dejara la literatura como ocio", dijo. Pero ya se sabe lo inútil que es luchar contra la pasión: se recibió de matemático, se doctoró en la UBA, vivió en Inglaterra, España y los Estados Unidos como becario, pero jamás renunció a su obsesión por la escritura. Hoy es profesor en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA.
El acto de entrega del premio tuvo un invitado de lujo: Juan José Saer, que viajó especialmente desde París. Julio Pérez, gerente general del Grupo Planeta-De Agostini en nuestro país, se refirió al significado del regreso del premio para el mundo literario.
Hubo un espectáculo a cargo de Sergio Pángaro y Baccarat, que anticipó la presentación del jurado integrado por el editor Ricardo Sabanes, la escritora chilena Marcela Serrano, la española Carmen Posadas y los argentinos Marcos Aguinis y Federico Andahazi. Y uno de los momentos más emotivos correspondió al homenaje a la escritora María Esther de Miguel. Marcos Aguinis, además, recibió el premio Libro de Oro por haber vendido más de 100.000 ejemplares de su ensayo "El atroz encanto de ser argentino".



