Para releer a Cervantes

Dos volúmenes colectivos a cargo de especialistas aportan informaciones y proponen perspectivas novedosas sobre el Quijote y las Novelas ejemplares
Susana G. Artal
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24 de enero de 2014  

Desde las páginas pioneras que Ricardo Monner Sans, Alberto Gerchunoff y, en especial, Ricardo Rojas le dedicaron en las primeras décadas del siglo XX, el estudio de la obra de Cervantes no ha dejado de suscitar en nuestro país un profundo interés, pronto incentivado por el aporte de los filólogos españoles que trabajaron aquí, como Américo Castro y Amado Alonso. Esa labor no sólo ha dado frutos de la importancia de la edición del Quijote preparada por Isaías Lerner y Celina Sabor de Cortazar (afortunadamente reeditada en 2005) sino, sobre todo, el firme arraigo de una tradición de estudios cervantinos locales, dentro la cual se destacan los proyectos de investigación que dirigen, desde hace ya varios años en la UBA, el doctor Juan Diego Vila, profesor titular de Literatura Española del Siglo de Oro, y la doctora Alicia Parodi, profesora consulta de la misma especialidad. La actividad de esos grupos, que reúnen a docentes, investigadores, jóvenes graduados y estudiantes avanzados, ha dado ya lugar a la publicación en Eudeba de tres volúmenes colectivos ( Para leer a Cervantes , Para leer el Quijote y Para leer a Cervantes II: las Ejemplares, el Persiles), a los que ahora se suman dos libros que, si bien comparten líneas de lectura, preocupaciones y bagajes teóricos, están concebidos de modos muy distintos.

El Quijote desde su contexto cultural , coordinado por Vila, suma a las colaboraciones de los estudiosos que se desempeñan en la Argentina las de destacados especialistas que trabajan en el exterior. Los 16 artículos que lo integran están organizados en cinco secciones que ponen de relieve la relación del Quijote , por un lado, con los horizontes culturales, el contexto creativo y las series discursivas de su tiempo; por otro, con sus personajes y sus lectores. Así, los tres artículos de la primera sección (R. Fine, L. López Baralt y A. Parodi) se focalizan en diversos aspectos que vinculan el texto cervantino con el complejo y rico espacio macrocultural en el que coexisten y se hibridan las tres tradiciones (la arábiga, la cristiana y la judía) que convivieron en España. La segunda parte comprende, en cambio, cuatro trabajos que exploran la inserción de Cervantes en el campo intelectual de su época: la recuperación de autores clásicos como Horacio (L. Schwartz), la apropiación de géneros como la fábula (F. Copello) o el romancero (G. Chicote) y de tradiciones de raigambre medieval, como la del Preste Juan, concreción de la imagen del rex sacerdos (G. Waitoller).

La atención preferencial a los modos de intervención e imbricación en polémicas que exceden las fronteras estrictamente literarias es el eje que ha llevado a agrupar, en la tercera sección, artículos que se centran en las posturas de Cervantes y de Mateo Alemán en relación con el debate paneuropeo sobre la murmuración (M. Guillemont), en las reflexiones sobre el imperativo de la recta masculinidad (J. D’Onofrio), la finitud humana y la escritura (X. González), y los pecados capitales (S. Arena). La cuarta parte presenta nuevas aproximaciones a tres de los personajes que acompañan al Caballero de la Triste Figura: Sancho (E. Janin), Sansón Carrasco (C. Gerber) y Sanchico (J. D. Vila). En el último capítulo, consagrado a problemas de recepción, I. Lozano-Renieblas indaga cómo cada época ha privilegiado leer las andanzas del Ingenioso Hidalgo desde la perspectiva de lo cómico o desde la de lo serio e Isaías Lerner analiza la recepción del Quijote entre los lectores americanos.

Tal como indica el título y se explica en el prólogo, Misceláneas ejemplares. Algunas claves para leer la colección de novelas cervantinas , coordinado por Alicia Parodi y Noelia Vitali, ofrece, en la mejor tradición de las polianteas o florilegios, tan de moda durante el Renacimiento y el Barroco, una variada, curiosa y sobre todo, sugestiva colección de notas y observaciones que, al modo de pistas e indicios de lectura, plantean al lector el desafío de enfrentar, a 400 años de su creación, las Novelas ejemplares como un conjunto ligado por sutiles entramados internos.

La recurrencia de nombres, caracteres y arquetipos; la insistencia en ciertas imágenes, motivos, símbolos y escenarios; las marcas más o menos explícitas de una indagación sobre la poética y los géneros son algunos de los carriles por los cuales discurren las reflexiones que los autores de los artículos nos proponen compartir, casi como si nos abrieran generosamente las puertas de sus reuniones de trabajo.

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