
1
El viernes pasado, un grupo de visitantes escuchaba atentamente las palabras del guía de uno de los museos más grandes de la ciudad de Marsella. Una mujer escudriñaba al detalle viejos pósteres de una gráfica audaz y brillantes colores. Otra estudiaba una colección de fotos en blanco y negro dispuestas sobre una mesa. Y todos estaban desnudos, salvo por el calzado.


