Pocas pulgas
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El de la izquierda, con expresión de esto no huele como nada que yo conozca, es un perro policía con una extensa foja de servicios, a juzgar por las canas en su hocico. El de la derecha, con cara de nada, porque, bueno, no tiene cara, también es un perro. Solo que se trata de un perro robótico, creación distópica de Boston Dynamics, la más célebre compañía fabricante de robots de Estados Unidos, que pese a su renombre ha venido cambiando de manos desde su fundación en 1992. Primero la adquirió Google, que luego se la vendió a la multinacional japonesa SoftBank y finalmente quedó en manos de la coreana Hyundai. La inusual presentación entre una especie natural y otra artificial tuvo lugar en el campus de innovación y formación de CMA CGM Tangram, en Marsella. Ignoramos en qué terminó el encuentro, pero el mohín del veterano can francés no auguraba nada bueno.
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