Destierro
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Llegaron a Islandia entre 860 y 935 de nuestra era. Los llevaron los vikingos desde Irlanda, la Isla de Man y las islas escocesas, donde había varias razas de equinos más bien pequeñas, algunas incluso del tamaño de un pony, pero robustas y útiles para arrear ovejas. Luego de un milenio, el caballo islandés es un animal longevo y muy resistente. Tal es su valor para la nación insular del norte que en 982 el parlamento promulgó una ley que prohíbe la importación de caballos al país y que veda el regreso de aquellos animales que hayan salido del territorio. Técnicamente, los caballos islandeses son pura raza desde hace 1042 años. Los de la foto, ignorantes de todas estas regulaciones humanas, juegan en Wehrheim, cerca de Frankfurt, poco después del amanecer. No sabemos qué les depara el destino, pero nunca volverán a la tierra en la que nacieron.
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