Poesía de los sentidos
AROMA DE APARICIONES Por Francisco José Madariaga (Ultimo Reino)-70 páginas-($10)
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EXISTEN muchos modos de lograr que la poesía recree lo que llega a los sentidos hasta que ese contenido alcance su máximo esplendor. Uno de ellos podría ser la aprehensión de todas las sustancias terrestres para que nos cedan sus secretos y su sabiduría. Otro, una fuerza alucinatoria que, sin llegar al delirio, se atreva a la aventura del desprendimiento, de la mutación, de ver más allá y vislumbrar el misterio de todas las cosas. Es decir, que el poema reorganice la percepción a partir de una óptica nueva que extraiga la máxima revelación, la asociación más plena.
Uno de los motivos del título de este libro es, sin duda, un conocimiento de lo fenoménico, fundado en la conciencia de la necesidad de una visión más profunda, un descubrimiento de los nexos ocultos que unen la tierra, el fuego, las aguas y el aire. A través de esa percepción más amplia, el hombre puede alcanzar al menos destellos de una sabiduría que trasciende el sentido común.
Si a esa búsqueda se le agrega la belleza propia de la poesía de Madariaga, se estará cerca del propósito sintetizado por Rimbaud: "Es necesario hacerse vidente por un largo desarreglo de los sentidos". Pues es preciso saber más de lo que muestra la materia, indagar, abrir soberanamente los ojos: "si tú mueres, un vagabundo celeste recorrerá el subtrópico/ envuelto con un poncho en el aire". O bien: "Temprana, serena y celeste de lo temprano ¿Adónde está tu hermana que tiene agua en el alma? A hurtadillas la siniestra existe".
¿De qué dispone el hombre como ayuda para aceptar la finitud, las condiciones crueles de la existencia, sino de una fe o de una mística? ¿No es acaso la poesía de Madariaga una mística natural, una búsqueda de la sustancia divina que convierte el universo en un espacio de revelaciones? La fe salva: "La adoración no se mide con la arena del miserable "tiempo civil`/ cuando hay amores en el reino de las hadas".
El poeta se apoya en su propio ámbito y desde allí nos alcanza un relámpago poético que alumbra los rincones de nuestros mundos.





