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Polémica estatua de Juan Pablo II

Para el 91% de los romanos es "horrible"; podrían removerla mediante un referéndum
Elisabetta Piqué
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21 de mayo de 2011  

ROMA.- Veinte días después de la multitudinaria beatificación de Juan Pablo II, una estatua en su honor frente a la estación de trenes Termini, considerada "horrible "por todos los romanos, desató ayer una controversia tan gigantesca que ya se considera su posible remoción, luego de que se llame a un sondeo popular.

La estatua de Karol Wojtyla, de cinco metros de altura, fue inaugurada el miércoles, día en que el beato hubiera cumplido 91 años.

Ante autoridades de la capital y del Vaticano, no bien se descubrió la obra, la perplejidad invadió a todos y comenzaron a llover críticas hacia la estatua de bronce realizada por el prestigioso escultor Oliviero Rainaldi. "Ni siquiera se le parece, es una vergüenza que los turistas sean recibidos por semejante esperpento", dijo un taxista.

El mismo L'Osservatore Romano , el diario de la Santa Sede, demolió en un artículo la obra, que consideró parecida a "una campana" o a una "garita". La estatua, en efecto, intenta representar al papa viajero, con su capa abierta, "como abrazando" a los fieles.

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"Para quien sale de la estación parece un enorme monumento, irreconocible, más que un inequívoco homenaje a Juan Pablo II. Uno se pregunta si no hubiera sido mejor privilegiar este aspecto, vista la importancia y la ubicación de la estatua", remató.

"No se parece nada", dijo en forma coincidente un transeúnte al diario Il Messagero.

El artículo de L'Osservatore, firmado por el crítico de arte Sandro Barbagallo, alimentó una controversia que iba creciendo al ritmo de sondeos online que reflejaban que al 91,4% de los romanos no les gusta la estatua. La Asociación Nacional Papaboys, el movimiento juvenil que se identifica con Wojtyla, consideró la estatua "incomprensible" y pidió su remoción porque "no rinde mínimamente justicia al recuerdo que el mundo tiene de él".

En el banquillo, la comuna intentó defenderse recordando que los funcionarios del Vaticano habían visto el boceto y lo habían aprobado. No obstante, el alcalde de la capital, Gianni Alemanno, además de señalar que la obra no costó ni un peso porque fue pagada por una fundación, no descartó que podría removerla en el futuro.

"Vamos a escuchar la opinión de la gente. Si el juicio de la gente no fuera positivo, entonces quizás haremos cambios", dijo. Como la hipótesis de un referéndum fue considerada irrealizable, la comuna está pensando en la posibilidad de un sondeo online que le ponga punto final a la controversia.

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