
Por un debate crítico
HISTORIA CRITICA DE LA LITERATURA ARGENTINA: EL IMPERIO REALISTA Dir. del Vol. 6: María Teresa Gramuglio-(Emecé)-538 páginas-($ 45)
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El "imperio realista" aludido en este volumen corresponde al período que se extiende entre fines del siglo XIX y la década del treinta, en el siglo XX. Como bien señala María Teresa Gramuglio, se trata, en tanto "escuela literaria", de un realismo desfasado, que alcanzó su apogeo en la Argentina cuando en los centros culturales de Occidente ya era sometido a crítica por las nuevas estéticas. Su reinado no fue, aquí, posromántico, sino más bien posmodernista (en el tradicional sentido latinoamericano del término): coexistió, en un escenario complejo, con las vanguardias y también con la literatura criollista y el folletín sentimental.
En un límite preliminar, G. N. Salto ubica el Libro extraño de Sicardi, en el que se destaca una idea de fecunda trayectoria: la reivindicación de una "escritura de lo natural" y del libre uso de todos los lenguajes sociales en el género novelesco. En posición central dentro de la estética realista se colocan autores como Payró y Gálvez, éste tal vez el más debatido del volumen. Gramuglio le dedica un extenso capítulo donde los concretos aportes del escritor a la novela argentina quedan un tanto desdibujados, en parte por la constante y menoscabadora comparación con las cumbres del realismo en los países centrales, y también por la fuerte crítica ideológica que, si bien fundamentada, impide a veces ponderar con equilibrio los logros efectivos de la narrativa galvesiana, a pesar de los límites impuestos por las convicciones o los prejuicios de orden político y religioso achacables al autor.
En otro registro, A. Rubione se ocupa de Enrique Larreta y de Gálvez como novelistas históricos. Sin perder de vista contextos e intertextos ideológicos, aquilata con precisión la destreza narrativa de ambos dentro de sus distintas poéticas: la refinada estilización modernista en Larreta y la viva persuasión de un pasado devuelto a la cotidianidad en el realismo histórico de Gálvez, imbuido de pasión revisionista, aunque no por ello, advierte Rubione, cae en la hagiografía de sus héroes. La obra de Roberto Payró es objeto de un amplio análisis de G. Generani, con especial atención a los perfiles literarios de su crítica a la política vernácula.
Sobre el sainete criollo como mímesis y caricatura, y sobre teatro nacional y realidad social escriben S. Cazap y C. Massa: marcan cómo sainete y teatro "culto" dan cuenta de las transformaciones sociales y observan la interacción de lo "culto" y lo "popular". L. B. López asedia el "realismo inconformista" y modernizador de Florencio Sánchez, que amplía el universo dramático con "nuevos ambientes, personajes, situaciones y conflictos".
En un margen del realismo dominante ("Variaciones y heterodoxias") se agrupan otras obras y autores. El inclasificable Arturo Cancela, que privilegia "la semiosis frente a la mímesis", es estudiado por E. Bernini. N. Avaro se detiene en los "cuentos de monte" de Horacio Quiroga, que vinculan la literatura y el trabajo manual y técnico con la experiencia riesgosa de la "vida intensa" en un paisaje nuevo. El campo de Benito Lynch, lejos de la idealización mitológica, es visto desde el conflicto irresuelto entre "civilización" y "barbarie", y construido en un cruce peculiar de la gauchesca y la novela sentimental, que en sus mejores momentos apela con maestría a los procedimientos del realismo, según señala agudamente S. Contreras. Arlt es abordado por A. Capdevila, que muestra sus innovaciones y distorsiones del realismo tradicional, y por R. Retamoso, que trabaja sobre las aguafuertes, señalando su posición polémica con respecto al universo representado y a los medios mismos de la representación.
En "Zonas de Borde", Aguilar y Siskind examinan la impronta dejada por los viajeros culturales en la imagen identitaria nacional; M. Prieto, las relaciones entre realismo y poesía y S. Delgado estudia los vínculos entre "región" y "realismo", incluyendo en el análisis, desde una mirada original, textos no ficcionales (los de Justo P. Sáenz sobre la equitación o los de Villanueva sobre el mate). En la sección "Pedagogías Culturales", Gramuglio, Rapalo, Eujanián, Giordano y Astutti revisan las operaciones propagandísticas y didácticas de las revistas y la literatura de izquierda ( Claridad , Contra , Castelnuovo) y de derecha ( Criterio , Hugo Wast), cuyo despliegue resulta un campo muy rico para los estudios culturales, más allá de los estudios literarios propiamente dichos, como lo demuestran estos análisis, a los que se añade un artículo de B. Trastoy sobre el teatro independiente. Cabe notar que no se ha considerado en este volumen la obra de ninguna escritora, aunque hubo en el período algunas notorias (como Emma de la Barra) y vinculables con el realismo y el costumbrismo.
Realizada por equipos de profesores e investigadores calificados (pero donde no necesariamente figuran los más relevantes especialistas en los temas expuestos), la Historia crítica de la literatura argentina ideada y dirigida por Noé Jitrik sigue fiel a un diseño que prefiere el trabajo monográfico al relato totalizador, el recorte y el debate crítico a la información exhaustiva, el eje problemático al cronológico. Resultan de especial interés, en este tomo, los enfoques renovados de viejos tópicos, la incorporación de vastas áreas textuales que exceden las obras singulares y la incitante puesta en acto de la discusión teórica.

