Posse: "Los gremios docentes tienen mala voluntad política"

El ministro de Educación porteño señaló los sindicatos no quieren sentarse a dialogar; reiteró que no piensa en renunciar
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19 de diciembre de 2009  • 11:43

El ministro de Educación porteño, Abel Posse, acusó hoy a los gremios docentes de tener una "mala voluntad política" para aceptar el diálogo que él propone y aseguró que no piensa renunciar a su cargo, en medio de los insistentes reclamos en esa dirección.

"En este momento estoy ante el muro del irracionalismo", analizó el funcionario, en réplica a las críticas de la dirigencia sindical docente, que ayer organizó una protesta en su contra frente a la sede del gobierno porteño, y se quejó de que la "razón politiquera se impone sobre la razón escolar".

En diálogo con radio América, Posse también apuntó contra la Casa Rosada, al evaluar: "Esto es un absurdo, una tremenda agresión contra mí, que quedo apretado, como en una tierra de nadie, en una guerra de dos gobiernos: el gobierno nacional, que quiere cercenar todas posibilidades creativas del gobierno de la ciudad de Buenos Aires".

En lo que sus organizadores denominaron un "festival cultural", docentes, estatales, legisladores opositores, pedagogos y movimientos sociales y de derechos humanos se concentraron ayer frente a la sede del Ejecutivo metropolitano para exigir la renuncia de Posse. Representantes de esos sectores recriminan al escritor sus antecedentes como funcionario diplomático de la última dictadura y sus polémicos dichos recientes, que consideraron una reivindicación del terrorismo de Estado por parte del funcionario.

Esta mañana, Posse sostuvo que no evalúa la posibilidad de renunciar a su cargo en la administración macrista y destacó que esa alternativa "está fuera de toda cuestión".

El ministro de Educación se declaró víctima de una "mala voluntad política" por parte de los gremios docentes y otros sectores que, señaló, "se manifiesta en esta especie de explosión contra mí, cuando yo fui representante de todos los gobiernos democráticos y con elogios".

El diplomático insistió en defenderse de los cuestionamientos sobre su presunto acercamiento a la dictadura: "No intervine en ningún proceso militar; en el 73, cuando subió [Héctor] Cámpora, viajé a Venecia y durante seis años fui cónsul allí. No tuve nada que ver con el Proceso".

Posse destacó que "lo primero" que propuso a la dirigencia docente, al asumir en el gobierno porteño, fue el "diálogo" y añadió: "Yo ofrecí lo máximo que se puede ofrecer, que es la disponibilidad total, ideas nuevas".

"Hemos tenido el año más antisarmientino de la historia argentina, con menos de 180 días [de clase] en casi todo el país y en algunos lugares, con 120 días, lo que es prácticamente la demolición del sistema educativo", alertó.

Posse insistió en lamentar que "el conflicto de los grandes cae sobre la cabeza de los niños" y pidió nuevamente "sacralizar" al alumno.

"Hay que iniciar esto con un diálogo y con una recuperación total de los problemas que hay que tratar, desde la situación del docente, la carrera docente, la disciplina y seriedad que merece el docente", señaló.

Recordó que, hace unos días, dijo "claramente que la educación empieza en el desayuno, sigue en el almuerzo y después en el aula con calidad".

"Esa es la batalla a la que invité, a que partáramos de cero porque no es posible que hace tantos años que se produce esta discordia y la pagan los niños".

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