René Burri: el fotógrafo que convirtió al Che Guevara en ícono revolucionario
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René Burri fue mucho más que el fotógrafo de la mítica imagen de Ernesto "Che" Guevara fumando un habano en su despacho del Ministerio de Industria, en Cuba, en 1963. Pero, sin dudas, esa toma que se replicó hasta el infinito es su sello profesional.
A los 81 años, y después de una prolongada enfermedad, Burri murió ayer en su casa de Zurich, ciudad en la que había nacido y en la que había tomado su primera fotografía. Con apenas 13 años, en 1946, había registrado el paso del premier británico Winston Churchill de pie en un auto descapotable.
En más de 60 años de carrera profesional, le quedaron muy pocos lugares del mundo sin visitar ni fotografiar.
Cubrió las guerras de Corea, Vietnam y la de los Seis Días, aunque nunca mostró cadáveres. Registró los dos lados de Berlín, dividida después de la Segunda Guerra Mundial, y hasta visitó varias veces la Argentina, donde hizo dos trabajos especiales: un reportaje fotográfico sobre los gauchos y una producción para Playboy, en 1960, sobre "el macho gaucho".
"En fotografía se necesitan mente, ojos, corazón y zapatos cómodos", había afirmado a LA NACION en 2008, cuando en el Centro Cultural Borges se inauguró la muestra René Burri. Un Mundo, con más de 350 imágenes de sus 60 años de carrera.
"Las fotos y los libros pueden ayudar y son la memoria, pero es la gente la que hace la memoria de las cosas buenas y de las cosas malas", solía señalar este destacado fotógrafo, que pertenecía desde 1955 a la prestigiosa agencia Magnum, creada entre otros por Robert Cappa y Henri Cartier Breson, en 1947.
Una cena con Pablo Picasso, en 1957, fue el inicio de una serie de retratos íntimos del pintor. Tuvo la sensibilidad precisa para captar a figuras públicas, como Ingrid Bergman, y miles de escenas cotidianas en lugares tan distintos como China, Italia, Brasil y Egipto.
En 2013, legó su archivo de más de 30.000 fotografías al Museo del Elíseo, en Lausana, donde se exhibe la foto del Che, que él mismo calificó como "la mejor fotografía" tomada a Guevara. Fue en respuesta a la imagen Guerrillero heroico, de 1960, con la boina con la estrella comunista, que se replicó hasta en botellas de vodka, ya que su autor, Alberto Korda, se la había dedicado como "la fotografía más famosa del Che".





