Sensatez, pasión y lucidez

REVISION DEL PASADO Por Alicia Jurado-(El Elefante Blanco)-290 páginas-($16)
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30 de enero de 2002  

En un breve prólogo la autora se refiere a su decisión de recopilar esta serie de artículos publicados durante medio siglo en LA NACION y La Prensa , a los que ha querido sumar algunos discursos y mensajes relacionados con la defensa de los valores humanos y culturales. Desfilan así múltiples y variados asuntos: la invasión de la pseudocultura, la responsabilidad del escritor, los dislates idiomáticos, la "deseducación", la vulgaridad, la droga, el aborto, las idolatrías políticas y deportivas, la destrucción de la Naturaleza, la recurrencia de la estupidez. Entre otros temas siempre vigentes, se destacan su amena aproximación a Konrad Lorenz, el fundador de la etología, y un juicio demoledor sobre la obra Amadeus , de Peter Shaffer. Como Alicia Jurado es, además de novelista, doctora en ciencias naturales ("Leer -afirma- es como cultivar un jardín"), no faltan en esta compilación sus notas aparecidas en la Revista de Horticultura acerca de plantas y jardines.

La segunda mitad del libro está dividida en las secciones "Personas", "Pacifismo", "Temas Políticos" y "Viajes". Constituyen una interpretación iluminadora las páginas sobre W. H. Hudson, a quien celebra menos como autor de ficciones que como sutil observador de la Naturaleza, y las dedicadas al escocés Robert Cunninghame Graham, vinculado también por su vida y su obra con nuestro paisaje. La atracción personal por el espacio geográfico de nuestra llanura se manifiesta en la escritora, asimismo, en su análisis de Radiografía de la pampa , el libro emblemático de Ezequiel Martínez Estrada. A esos temas se suman sus observaciones sobre Lanza del Vasto y su Orden del Arca, una inteligente y emotiva semblanza de Victoria Ocampo, a la que sucedió en su sillón de la Academia Argentina de Letras, y la evocación de su amistad con Olga Orozco, Leonor Acevedo y su hijo (a quien consagró la biografía Genio y figura de Jorge Luis Borges ) cuya erudición enciclopédica, sentido del humor y otros rasgos personales comenta con la admiración y simpatía de quien ha sido su leal amiga.

En la sección "Pacifismo" se extiende sobre la significación espiritual del budismo (sobre el que redactó un libro juntamente con Borges), el papel histórico, social y cultural de la mujer, el conflicto del Beagle, la guerra de Malvinas y otros acontecimientos que en su momento sensibilizaron su pluma. Siguen los "Temas políticos", donde la vehemencia crítica de la autora se centra en el autoritarismo, las restricciones a la libertad y la enconada persecución a los opositores, formas de barbarie padecidas en el siglo XIX con Rosas y en el XX con el régimen instaurado a mediados de la década del 40. Es importante, por su carácter documental, el capítulo titulado "Los estudiantes de 1945", en el que evoca su propia experiencia ante el avasallamiento de la Universidad en aquella época.

El volumen concluye con varias notas de viaje que Alicia Jurado, según informa, incorporó "para amenizar el melancólico conjunto". Bellas descripciones de la Isla Victoria, en Nahuel Huapi; de la diablada de Oruro, en Bolivia; de Salzburgo, ciudad cuya arquitectura y atmósfera espiritual identifica con la música de Mozart, o del Valle de la Luna, en San Juan, se unen a sus recuerdos de una visita a la India, donde una joven le dijo: "¡Pobres las chicas occidentales! ¡Pensar que ellas mismas tienen que buscarse marido! Es una responsabilidad tremenda. ¿Y si no lo encuentran?" Con prosa llana, pulcra y precisa, lejos de todo preciosismo y engolamiento, Alicia Jurado desgrana en este libro misceláneo observaciones tan lúcidas como sensatas. Sus palabras, luego de haber pasado por el filtro del análisis y la meditación, se ordenan con una serenidad que, por cierto, no excluye la pasión y, en algunos momentos, el leve toque irónico.

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