
Temporada exitosa para el arte argentino
Las casas de subastas vendieron obras por 10,6 millones de dólares, un 40% más que en 2003; Bernaldo de Quirós, el más caro
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Un coro de voces festeja al unísono la extraordinaria performance de las artes visuales y la efervescencia de un mercado comprador que en el exterior inscribió todos los récords y en el escenario local estampó una pródiga sonrisa en los operadores, que agradecen el fuerte repunte en su facturación.
La pintura, el grabado y la pieza de las artes decorativas más caras de la historia fueron los hitos de un 2004 marcado a fuego por la entronización del arte en lo más alto del podio del mercado global, por encima de cualquier otra expresión.
En la Argentina, el mercado de arte con 50 subastas anuales para las casas de primera línea alcanzó una facturación de 10, 6 millones de dólares. "Esa cifra representa un incremento del 40% frente a los US$ 7,6 millones recaudados en 2003 y del 70% en relación con los US$ 6,2 millones de 2002", según los guarismos de Consultart, la firma líder en el mercado de arte.
"Cerramos esta semana la temporada de remates de arte más brillante desde la devaluación", afirmó a LA NACION sin titubeos Adrián Gualdoni Basualdo, factótum de Consultart. "Este impactante resultado, en el que aproximadamente 3500 obras cambiaron de dueño, es fruto de la conjunción de una demanda firme y activa", evaluó.
El horizonte de 12,4 millones facturados en 1999, el récord histórico para el mercado local de subastas, ahora está más cerca. Y los operadores vernáculos agradecen que la pintura y los artistas de calidad hayan recuperado las cotizaciones que ostentaban con el uno a uno. Pero además les dieron la bienvenida a los nuevos inversores y coleccionistas que, gracias a las exportaciones cerealeras y a la cosecha de la soja, este año ampliaron los confines de un mercado en el que siempre participaba el mismo centenar de jugadores.
Hoy son más los que invierten en arte, desencantados con las tasas de interés, las garras del corralito y la inestabilidad financiera, según apunta Catriel Ortiz Vidal, de la casa Roldán.
Con el brazo continuamente alzado, el más activo comprador fue el intendente de Tigre, Ricardo Urbieto, que detrás de su afán por inaugurar en septiembre próximo el Museo de Tigre dejó flaco al mercado en obras calidad museo. Quinquela, Fader, Lacamera, Batlle Planas, Spilimbergo, Soldi, Thibon de Libian y el uruguayo Figari fueron, en medio de un verdadero aluvión comprador del intendente, los registros que atraerán turistas y visitantes al nuevo bastión del arte a orillas del Río de la Plata.
Quirós, con su lírica y florida mesa de té en Toscana encabezó el ranking de los autores más cotizados del año; se anotó un récord para el artista y el mercado confirmó que la escasez y la originalidad logran precios sorprendentes. A la mesa de su casa en Settignano no se la conocía; ni siquiera figuraba en los catálogos y libros del autor subyugado por el rojo punzó de los gauchos federales. La familia Zuberbühler-Cantilo atesoró la pintura durante más de medio siglo y cuando la obra asomó en la tarima triplicó su magra estimación de venta: el martillo bajó en 180.481 dólares, incluidos gastos de comisión e impuestos.
La mejor posición
Fanático de las escenas de caza, el empresario Francisco de Narváez le puso cuerpo presente a la puja por el lienzo ecuestre de Fader. Y frente a todas las miradas hizo suyo el objeto de deseo, "Tropilla en el arroyo", por 179.360 dólares, en Naón.
"Fue un año extraordinario en todas las ramas del mercado de arte. Antigüedades, old masters , pintura europea y argentina. En todos los rubros tuvimos una venta excelente", acotó Juan Carlos Ocampo, de Naón. Y señaló los dos bronces de perros daneses, firmados por el francés George Gardet, que fueron las piezas de las artes decorativas de mayor cotización: US$ 113.221.
Con una firme sonrisa, todas las casas de primera línea consultadas coincidieron en señalar que la efervescencia del mercado elevó las cotizaciones respecto de años anteriores y reposicionó el arte argentino en el escenario local.
El Covent Garden de Kuitca (1995), en Christie´s y "Grafia", de Xul Solar (1958) en Sotheby´s (con cotizaciones de US$ 74.568 y 78.000, respectivamente) encabezaron los magros 750.000 dólares que recaudó el arte argentino en el exterior. Son precios que contrastan con el amplio margen de rédito que antes dejaba la producción de los artistas nacionales en el hemisferio norte.
"Los que compraban en Nueva York con el uno a uno eran los propios argentinos; así, Berni inscribió cifras récord cercanas a los 600.000 dólares, pero eran otras épocas, casi imposibles de repetir", se lamentó un conspicuo operador local. "Sólo si son pinturas extraordinarias se atrae a los compradores foráneos, y eso no abundó", agregó.
"En nuestras diez subastas logramos una efectividad del 97%; casi todos los lotes puestos en venta encontraron comprador", señaló Manuel Ramón, director de Arroyo, y renuente, como todos, a precisar cuál fue su facturación. "Superior a la del año pasado", musitó.
Como dato, unos 30 artistas anotaron récords. "Desde grandes maestros como Quirós, Collivadino, Bigatti, Butler y Norah Borges, hasta artistas más contemporáneos como Deira, Sakai, Testa, Doffo, Wells y García Uriburu", indicó Gualdoni Basualdo.




