Tengo pasión por la trama
Hernán Casciari, creador del éxito Más respeto que soy tu madre, lanza la segunda temporada su publicación Orsai, aparecida por primera vez en 2011 y que ya suma una editorial y un bar homónimos
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"La batalla para el futuro de la prensa se libra en el contenido." Eso decía el francés Patrick de Saint-Exupéry al anunciar el nacimiento de XXI , la revista que creó luego de patear el tablero y renunciar a su trabajo en Le Figaro, harto de la dictadura de las notas raquíticas y de la falta de espacio. Era 2009, y el escritor y periodista argentino Hernán Casciari escribía una nota en la que anunciaba esa noticia y no escondía su admiración. "Tiene más razón que un santo", aseguraba. Y él mismo no tardó mucho en imitar esa jugada.
Ya comenzó la segunda temporada de su revista, Orsai . El sábado 1° de enero de 2011, Casciari y su amigo Christian Basilis, El Chiri, daban a conocer esa criatura. Ya antes, desde septiembre del 2010, cada jueves en su blog describía detalles de esa idea, con la que Hernán y Christian coqueteaban todas las noches en la sobremesa que compartían en el pequeño pueblo de Cataluña donde entonces ambos vivían.
Casciari contaba con los fondos que le había dejado la exitosa obra Más respeto que soy tu madre , basada en su novela y adaptada al teatro por Antonio Gasalla. Esto le permitía encarar el proyecto sin publicidad ni subsidios. Sería una revista trimestral que costaría el equivalente a medio mes del diario de los sábados de cada país y que se dedicaría al periodismo narrativo, la literatura y las historietas. Casciari y Basilis eran dos tipos de 40 años que decían: "No hay crisis editorial ni económica, sino moral". En septiembre de 2010, Casciari renunció a sus columnas semanales en La Nacion y El País y a su contrato con la editorial Sudamericana. Se largaba al vacío.
Los primeros fueron cuatro números llenos de crónicas extensas y excelentes, ilustraciones exquisitas, historietas de las buenas. En total, 800 páginas con firmas como las de Josefina Licitra, Juan Villoro, Pedro Mairal, Leila Guerriero. Fueron cuatro números que encontraron su público. No sólo eso: despertaron fanatismo.
Lo que pasara con el primer número era crucial. Agotaron la tirada. La impresión se hizo en la Argentina y en España, pero la revista llegó a diversas ciudades del mundo. Para cerrar una temporada exitosa, con un promedio de siete mil ejemplares vendidos por número, hubo un final a lo grande. Impreso en España, la idea era que el número llegara a Buenos Aires el 12 de octubre pasado, justo para la inauguración del bar Orsai, en el barrio de San Telmo, nuevo punto de encuentro y distribución. Y así fue, sólo que hubo un obstáculo que hizo tambalear la fiesta: las revistas quedaron retenidas en la aduana, según la Secretaría de Comercio Interior, para proteger la industria nacional.
Luego de una campaña en Twitter con el hashtag #LiberenOrsai, las revistas fueron "descongeladas". Orsai lo logró. Las revistas y los nuevos libros de esto que ahora es también un proyecto editorial consiguieron estar a tiempo en las cuatro noches consecutivas que sirvieron como inauguración del bar. Durante aquellas noches, Casciari fue la estrella. Todos, público, escritores, periodistas, historietistas, querían saludarlo, hablarle. Él se movía entre la gente como una estrella de rock. Con el nuevo número ya en la línea de largada, Orsai inicia su segunda temporada.
-¿Vivieron este primer año la revista con la tensión con la que se vive una primera temporada de una serie de televisión?
-Sí. Podíamos terminar la primera temporada y no renovar o, si las cosas salían más o menos bien, empezar una segunda historia. Los jueves en el blog de Orsai escribo lo que va pasando. Estoy contando una novelita. Lo exagero, lo modifico, lo cuento de una manera literaria, pero soy fiel al recorrido real y sí, el bar era el final de esta primera temporada.
-¿Pensás que ese gran relato sobre la revista, que contás en el blog todos los jueves, afianza el vínculo con los lectores?
-Sí. Hay una manera de contar. Si te fijás, cuando alguien genera un proyecto editorial o discográfico trata de mantener el secreto de lo que está haciendo para que haya un boom inicial con una gran publicidad callejera. Así funciona el mundo. Lo que notamos es que esos grandes carteles en las autopistas no sirven más. La gente les da pelota a los siete amigos de Twitter que le dicen: "Mirá, me compré unas zapatillas buenísimas". Con la cultura pasa lo mismo. La media página que está en Babelia no es tan importante. Importante es que alguien que yo conozco me diga: "Leé este libro". Orsai es eso. Lo que escribo los jueves es mi manera de decir: "Si esto te gusta, contalo en una sobremesa". Y pasa. No hay más publicidad que eso. La publicidad tiene que ser honesta. Si decimos que vamos a poner un bar y después no lo ponemos, si decimos que las revistas vienen en barco y después pasa lo que casi pasa? incluso los obstáculos tienen que estar dentro del cuento.
-¿Y cómo viviste esos obstáculos, por ejemplo, las revistas retenidas en la aduana?
-Si bien estuvimos cortando clavos cuatro días, mi cabecita literaria estaba contentísima: era un final de temporada alucinante. La gente iba a estar más contenta si salía bien. Si no, acá íbamos a tener un velorio.
-¿Cómo lográs la fidelidad de tu público?
-Antes de la revista, me empecé a dar cuenta de que la cotidianidad generaba una cercanía muy nutritiva para el lector. Yo empecé a meter a Chiri desde un costado literario. La gente pensaba que era una especie de álter ego. Cuando empezamos con la revista, si algo sabía era que los personajes tenían que ser los mismos. El personaje de mi mujer era el cable a tierra, y estaba en contra de la revista. Con Chiri pasa lo mismo. Con él somos unos adolescentes que hacen cosas sin pensar en las consecuencias.
-¿La estructura de las series te influye para escribir ese relato paralelo?
-Absolutamente. Tengo pasión por la trama. En una sobremesa, puedo advertir escenas de sitcom . Lo que me está gustando hacer es tirar algo lejos, que sea difícil de alcanzar, e ir a buscarlo. Y contar, a partir de los pocos personajes que hay, lo que ocurre mientras lo voy a buscar. El público se ve reflejado y quiere eso más allá del objeto. Lo quiere porque hay una historia. Lo que no queremos hacer nunca es falsificarla. Esto no es magia de prestigitador.
-¿Cómo fue posible concretar este proyecto en medio de la crisis española?
-Siempre tuvimos claro que nuestros mercados, donde no perdíamos, eran España y la Argentina. Por eso imprimíamos acá y allá. Pero no contábamos con la crisis española. Por eso allá no ganamos nada. Perdimos muchísimo. Mandamos un ejemplar de la revista a Costa Rica a once dólares para el consumidor final y a nosotros nos sale 20. Así que con cada costarricense que compra la revista, nosotros perdemos nueve dólares. Si un día se despierta Costa Rica y treinta mil quieren la revista, quebramos. Tenemos que estar apretando y bajando en cuanto a logística y distribución. Invertimos mucho dinero para que la gente nos pueda conocer. El año que viene, con todo lo que aprendimos, que fue muchísimo, vamos a intentar ver si empezamos a ser rentables.
-¿Qué cambios va a haber en la segunda temporada de Orsai?
-Tuvimos muchísimos caprichos. Dijimos que la revista tenía que tener 212 páginas y nos equivocamos. Con la calidad de papel que tiene y con esa cantidad de páginas, la revista pesa 700 gramos. Si pesara 500, posiblemente podríamos haber sido rentables este año. Pero parece que los correos del mundo ponen un precio hasta los 500 gramos y otro de 501 gramos a dos kilos. Ahora, ese capricho, más el capricho de no repetir más autores, nos los sacamos de la cabeza para poder hacer una revista rentable. Pero no perdemos los caprichos fuertes: no publicidad, no subsidios, nadie en el medio, eso se mantiene inalterable. Seguiremos con textos largos, con más columnas de autor. Vamos a invitar a los autores que más nos gustaron a que participen en los seis números, para que a fin de año esas columnas se transformen en un librito. Juan Villoro va a escribir perfiles de fútbol. Y vamos a incorporar algo que tuvimos poco en la primera etapa, que es el humor gráfico: Alberto Montt, Rep y Manel Fontdevila harán viñetas de doble página y habrá tres historietas: una de Altuna, otra de Juan Saénz Valiente con un guionista invitado (el primero será Alfredo Casero). Y tendremos al que me parece el mejor historietista del mundo: Jorge González, que es el autor de la primera historieta de la revista, y que va a trabajar con Juan Sasturain. Será una revista más variada.
-Con Orsai probaron que hay un público para los textos largos ¿Lo ven así?
-Me parece que los medios tradicionales en papel se equivocaron en el momento en que decidieron competir con Internet. En la Argentina, menos, quizá porque es un proceso más lento o hay un ánimo de lectura más intenso. En España no podés leer más de cinco minutos un diario. Creen que si todo el mundo lee fragmentado, no se les puede dar algo largo. ¡Justamente ahora, cuando quiero sentarme a leer tranquilo!
Proyecto en expansión
Se consolida la edición de libros y planean abrir espacios en España y Costa Rica
La nueva nave nodriza del equipo tiene domicilio en San Telmo y mantiene la relación interactiva entablada con los lectores, que se ofrecían para distribuir la revista sin recargar su precio. En una casona en Piedras 471, los salames de Mercedes (ciudad natal de Casciari y de su socio Basilis) circulan al ritmo de las cervezas. Casciari cuenta que no les fue difícil encontrar un socio: "Dijimos que necesitábamos inversores para hacer un bar y que ellos se quedarían con el 50%. En 24 horas recibimos 204 solicitudes de inversión de 10 mil dólares. Elegimos, nos juntamos y pusimos la parte estética, nos encargamos de la comunicación".
También piensan abrir un bar en Barcelona y otro en Costa Rica. "Queremos hacer el triángulo iberoamericano -dice Casciari-. Más: una idea es Orsai televisión. En este bar van a pasar cosas: stand up , gente que vendrá a tocar, y habrá una cámara para que se pueda ver en directo desde el blog o por descarga, al otro día, en HD."
En medio de las discusiones sobre los derechos de autor, Casciari ha tenido siempre una línea clara: todo suma, descargas gratuitas por Internet y ventas en papel. A principios de este año, la escritora española Lucía Etxebarría anunció, escandalizada, que dejaría de publicar libros porque las descargas piratas superaban las ventas. Casciari aprovechó la ocasión para hablar una vez más sobre el tema. Es que durante 2011 vendieron siete mil números de Orsai y tuvieron unas seiscientas mil descargas gratuitas, y eso los puso contentos. Lo que a Etxebarría y tantos otros les molesta, a Casciari y su grupo les da alegría. ¿Por qué? Él habla de mundos diferentes y, en su blog, escribió: "No es responsabilidad de los lectores que no pagan que Lucía sea pobre, sino del modo en que sus editores reparten las ganancias de los lectores que sí pagan. Mundo viejo, mundo nuevo". Ése es su modo de encarar su nuevo proyecto: la Editorial Orsai, que tiene por el momento dos libros: Cuadernos secretos , del historietista cordobés Horacio Altuna, y Charlas con mi hemisferio derecho , del propio Casciari. El primero se agotó y va por su segunda edición. El otro se presentó en octubre. La editorial apuesta por un nuevo modelo de negocio, que promete darle al autor el 50% de las ganancias (contra el 10% que por lo general se paga) y busca así romper con la lógica del mercado de libros.
Casciari lo explica: "Yo estoy convencido de que en la época de las redes sociales, el descerebrado es el troll. Cuando somos muchos, hay civilidad. Es muy loco, pero está pasando. Nunca confié en el papel del tipo que lee manuscritos en las editoriales. Nosotros recibimos un montón de material y no estamos capacitados para decidir si es publicable o no. Entonces les vamos a pedir a los autores que nos manden la solapa y la contratapa de su libro y vamos a proponer que la gente, los lectores registrados, voten. A los más votados, vamos a pedirles que suban a la web quince páginas. Cuando reciban determinada cantidad de votos, ese texto saltará a una tapita que avisará que hay un tiempo para comprar el libro. Cuando se vendan dos mil ejemplares, se imprime. No hay riesgo. Ya está vendido. Y el 50% será para el autor".
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