Teorías conspirativas y datos falsos: la odisea de encontrar una “verdad oculta” en La Boca
Fundación Andreani presenta dos muestras de artistas extranjeros que se inspiran en la información y en sus excesos; ambas abordan los modos contemporáneos de percepción y construcción de lo real
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Hay quienes los llaman gemelos, aunque no lo sean: sólo comparten el mismo “padre”. Se dice también, aunque no esté comprobado y fuera científicamente imposible, que la idea del arquitecto italiano Mario Palanti era crear un puente de luz que conectara dos de los edificios más altos de América latina en la década de 1920: el Palacio Barolo, en Buenos Aires, y el Salvo, en Montevideo.

“La idea era que sus faros se proyectaran imaginariamente sobre el Río de la Plata, como un símbolo de la unión entre culturas. Nosotros esto lo tomamos como un símbolo psicogeográfico”, señalan a LA NACION los artistas uruguayos Mathías Chumino y Federico Bolagno Romero, quienes recurrieron a herramientas de la arqueología para construir la obra digital y site-specific Datos helados. Forma parte de una serie ya presentada en Berlín, Barcelona y Tokio, que “profundiza en las tensiones entre dato, memoria, sentido y territorio”.

Se trata de una experiencia inmersiva que combina esas imágenes reconocibles con otras abstractas, creadas por flujos de información en constante movimiento. De esta manera, el dato se presenta “como una materia viva, un organismo con agencia, capaz de erosionarse, sedimentarse y transformarse al modo de los paisajes naturales”. Se mezcla y se desborda, como si fuera arrastrado por las corrientes del Río de la Plata, “dejando atrás capas de memoria y de interpretación”.

“La exhibición plantea interrogantes que emergen en un entorno digital saturado –señalan desde Fundación Andreani-. ¿Qué significa habitar un mundo donde cada gesto, cada imagen, cada palabra se convierte en dato? ¿Cómo se redefine la noción de experiencia cuando lo sensible y lo informacional se confunden? ¿Qué tipo de imágenes pueden crear todos los datos que producimos?”

Preocupaciones similares inspiran Falso Positivo, instalación interactiva del colectivo francés U2P050. Fundado en 2019 y reconocido por su trabajar con los vínculos entre arte, filosofía y tecnología, este grupo transdisciplinario busca poner a prueba “los modos contemporáneos de percepción, comunicación y construcción de lo real”. Su primera exposición en el país, organizada por Fundación Andreani en cooperación con Instituto Francés de Argentina (IFA) y la Embajada de Francia, aborda el universo de las teorías de la conspiración y su relación con la llamada “era de la posverdad”.

Ya resulta confuso lo que se ve al entrar en la sala, convertida en una oficina de investigación. En lugar de limitarse a recorrer el espacio para ver la obra, el público debe recabar pistas en documentos y chats, e interpretar esa información para descubrir una trama escondida. Con los aciertos se van sumando puntos, y los tres que consigan más se llevarán obras de premio.

“La exposición no busca desmentir ni confirmar ninguna narrativa conspirativa –aclaran desde Andreani-; su objetivo es examinar la fascinación contemporánea por el descubrimiento de ‘la verdad oculta’, esa promesa permanente que atraviesa desde las discusiones online hasta los discursos políticos. La instalación despliega una dramaturgia de la sospecha que revela, al mismo tiempo, nuestra vulnerabilidad frente a los sistemas digitales de información y nuestra necesidad de creer en algo que otorgue sentido al caos”.
Para agendar:
Datos helados | Río de La Plata, de Mathías Chumino y Federico Bolagno Romero, y Falso positivo, del colectivo francés U2P050, en Fundación Andreani (Av. Don Pedro de Mendoza 1987), hasta el 1 de marzo. Miércoles a domingos, de 12 a 19. Entrada gratis.
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