
Tesoros de un cronista cultural
TEXTOS RECOBRADOS 1931-1955 Por Jorge Luis Borges-(Emecé)-405 páginas-($ 41)
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Borges, prologuista de libros ajenos; Borges, director de un suplemento cultural; Borges, conferenciante; Borges, periodista; Borges, traductor. En Textos recobrados 1931-1955, las compiladoras Sara Luisa del Carril y Mercedes Rubio de Zocchi reúnen los escritos dispersos del escritor publicados, en su mayoría, en los diarios y las revistas de los años treinta y cuarenta. Convergen en él los tonos y los discursos diversos con los que Borges eligió intervenir en los debates culturales del período, pensar una literatura nacional, escribir sus propias lecturas. Textos recobrados 1931-1955 continúa así con el esfuerzo editorial por reunir los textos que el autor de El Aleph nunca compiló en sus propios libros, una búsqueda inaugurada en 1986 por Emir Rodríguez Monegal en Textos cautivos y que se continuó luego con Borges en Sur , Textos recobrados 1919-1929 , Jorge Luis Borges en la Revista Multicolor y Borges en El Hogar .
Esta edición se divide en dos partes: en la primera, se reúnen tres relatos, dos poemas, ensayos, reseñas, artículos periodísticos, prólogos para libros de otros autores y para antologías preparadas por el mismo Borges, conferencias, un discurso, dos traducciones y dos encuestas de carácter autobiográfico; la segunda parte se titula "Miscelánea" y contiene algunas entrevistas y encuestas, un manifiesto, notas de actualidad política y cultural. En ambas partes, la edición respeta la cronología de escritura de los textos, aun cuando la publicación haya sido posterior, señala el lugar y la fecha en que cada escrito ha sido publicado e incorpora, en algunos casos, notas aclaratorias sobre anteriores compilaciones, datos sobre la publicación o comentarios sobre algunas reescrituras. El libro se cierra con la inclusión de dos textos de posible autoría de Borges, un índice temático, un índice alfabético y la nómina de los textos escritos por Borges en el período pero no incorporados en la edición porque ya figuran en las Obras completas o en otras compilaciones.
Reaparecen en Textos recobrados constantes y temas recurrentes de la ensayística y de la ficción borgeanas: su particular lectura de la gauchesca, la preferencia tanto formal como ideológica por los géneros menores -especialmente por el género policial-, sus reflexiones sobre la relación entre las literaturas centrales y las literaturas periféricas, su cruzada en contra del realismo y del color local, la fascinación casi infantil por ciertas paradojas filosóficas.
Si bien estas cuestiones aparecen y reaparecen a lo largo de toda la obra de Borges, en estos textos recobrados están tensionadas y atravesadas por las problemáticas ideológicas de los años treinta y cuarenta. De este modo, las páginas culturales de diarios y revistas o los prólogos de los libros se convierten en lugares donde reflexionar no sólo sobre literatura sino también sobre los grandes temas que por entonces recorrían occidente: el avance de los totalitarismos, el nazismo, el antisemitismo, el irracionalismo y, en el ámbito nacional, el nacionalismo y el peronismo. Porque es precisamente en diarios y revistas donde el autor de Ficciones decide publicar la mayoría de sus trabajos. En los años treinta y cuarenta, Borges desempeña las tareas típicas de un cronista cultural: reseña los últimos libros aparecidos, traduce relatos extranjeros, escribe ensayos de divulgación cultural, participa de las encuestas de opinión organizadas por los diarios. Su intervención periodística es constante y se da en todos los niveles: Borges publica sus textos tanto en las populares páginas de Crítica como en las ya consagradas de LA NACION y La Prensa , tanto en las revistas literarias especializadas Sur y Los Anales de Buenos Aires , como en las revistas de divulgación masiva Leoplán y Obra , verdadero hallazgo de esta edición pues se trata de la publicación de la Compañía Chadopyf de Subterráneos de Buenos Aires, de la cual Borges fue secretario de redacción en 1936.
Dos reparos a la presente edición de Textos recobrados 1931-1955 no pueden dejar de mencionarse: el imperdonable error de edición de la primera página del libro, donde falta una palabra -la palabra "traducir"-, error que no logra ser salvado con el agregado de una paginita suelta de fe de erratas en un volumen de tapa dura, cosido y de alto costo comercial; y la casi omisión de los nombres de Sara Luisa del Carril y Mercedes Rubio de Zocchi -las dos compiladoras que realizaron la tarea de relevamiento, búsqueda y recopilación del material publicado-, que sólo aparecen en letra de cuerpo mínimo, en la página par donde figuran los datos de la editorial y del copyright. La casi omisión de los nombres de quienes han compilado al gran compilador de la literatura argentina y universal parece, sin lugar a dudas, una paradoja borgeana.


