
Un conflicto politizado que refleja a la sociedad
Expertos en educación analizan la crisis escolar
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La intervención cotidiana de dirigentes políticos y funcionarios que sientan posición sobre la toma de las escuelas -encabezada por el aval que les dio hace días la presidenta Cristina Fernández de Kirchner- ha sido tan perjudicial como inoportuna, según la mirada de distintos expertos en educación consultados por LA NACION.
"Me parece mal la intervención de la Presidenta, porque pone más esfuerzo en lastimar políticamente a Mauricio Macri que en garantizar 180 días de clase", dijo a LA NACION Andrés Delich, ex ministro de Educación nacional.
"El conflicto es social, pero se lo ha politizado. Eso dificulta una solución racional de la crisis", aportó, en el mismo sentido, el analista político y rector de la Universidad Torcuato Di Tella, Manuel Mora y Araujo.
Para Silvina Gvirtz, directora de la maestría en Educación de la Universidad de San Andrés, en tanto, no está mal celebrar la participación de los estudiantes, pero no es aconsejable hacerlo en este contexto.
"Si la Presidenta o el arco político se alegran de que los estudiantes participen, está bien, pero no es lo ideal destacarlo en medio de un conflicto", dijo Gvirtz. "No conviene que otras voces se sumen si no lo hacen para fomentar una solución. El gobierno nacional podría mediar, pero no echar más leña al fuego."
La extensión del conflicto en el tiempo podría tener efectos que van más allá de que no se alcance a los 180 días de clase, algo que en principio todos destacan como preocupante.
"El conflicto ha desbordado la estructura educativa de tal modo que va a ser muy difícil que se recupere un clima para el aprendizaje. Las consecuencias de esta crisis en la vida escolar van a ser de más largo plazo", opinó Delich.
Mora y Araujo disintió. "Creo que los conflictos así planteados se agotan en sí mismos, como hemos visto en otras formas similares de protesta. No tiene un efecto acumulativo porque no hay solución posible por este camino", opinó.
Derechos en conflicto
Gvirtz aportó otra mirada. "El reclamo de los estudiantes es legítimo, pero es más grave porque sucede en la ciudad más rica del país y porque ya hubo reclamos por vías institucionales". Dijo Gvirtz: "El problema con la política es que parece resolver los problemas cuando los medios los difunden. Hay que pensar cómo cambiamos la relación entre representantes y representados para que no sea necesario poner los derechos en conflicto".
Delich involucró a la sociedad en su análisis. "Hay un problema de infraestructura que viene de los últimos diez años. Pero también hay que asumir que es el reflejo de la crisis de un secundario que no contiene a los chicos", dijo. "Esta es una sociedad que no sabe cómo responder a un conflicto juvenil, y pasa de verlo como una gesta revolucionaria al espanto por la protesta, sin profundidad de reflexión."






