
Un cura se niega a ser trasladado
Oriundo de Costa de Marfil, no quiere dejar su parroquia en la capital provincial
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SANTIAGO DEL ESTERO.- Una situación por demás polémica y controvertida se registra en la parroquia San Roque, a pocas cuadras del centro de esta ciudad. Con el apoyo de su feligresía, el sacerdote Gilbert Koffi Kouman, originario de Costa de Marfil y miembro de la Congregación del Sagrado Corazón de Jesús de Betharram, se niega a cumplir una orden de sus superiores, que dispusieron su traslado a la localidad de Nueva Esperanza, a 150 kilómetros de la capital provincial.
Fieles de la parroquia ya organizaron una movilización hasta la catedral basílica, en el centro de la ciudad, para pedir por la permanencia del cura Gilbert en la parroquia San Roque.
En diálogo con LA NACION, el padre Koffi justificó su negativa a ser trasladado a Nueva Esperanza afirmando que no es "esclavo de nadie" y que su futuro "está en manos de Dios", al tiempo que manifestó que no abandonará su tarea pastoral en la capital santiagueña. De ser necesario, según dijo, la seguirá realizando "debajo de un árbol".
"Yo tengo que abandonar la parroquia en los primeros días de marzo y marcharme a Nueva Esperanza, pero ya lo he pensado y lo tengo decidido: me quedare aquí y seguiré con mi tarea pastoral. Veo que la gente se siente muy contenida conmigo y no veo por qué tengo que marcharme. Y si no tengo iglesia, haré mi labor pastoral debajo de un árbol", dijo Koffi.
Koffi fue ordenado sacerdote en Costa de Marfil y pertenece a la provincia francesa de la congregación.
La actividad del religioso tuvo ya repercusión en los medios en junio de 2006, en ocasión de disputarse el Mundial de Fútbol, cuando el seleccionado argentino jugó su primer partido con Costa de Marfil. Se mostró, así, amante del fútbol y conocedor del deporte, y declaró que varios jugadores africanos se destacan en los equipos europeos y que temía que una eventual derrota de la Argentina en ese partido alejara a los fieles de su iglesia.
Imposición de manos
El religioso llegó a Santiago del Estero hace cuatro años, sin saber una sola palabra de castellano, idioma que hoy habla casi a la perfección. Sus misas son seguidas por cientos de fieles y a veces duran cerca de cuatro horas, ya que realiza "imposiciones de manos", y no son pocos los que afirman haberse curado mediante su intercesión.
Radio Exclusiva, una de las emisoras más importantes de la provincia, abrió los micrófonos a sus oyentes, y muchos de ellos se manifestaron en contra de la salida del padre Koffi de la parroquia San Roque. Muy pocos, en cambio, plantearon que el cura estaba "desobedeciendo una orden".
"Queremos que el padre Gilbert continúe. Con su imposición de manos, ha sanado a mucha gente de males tremendos. Gente con cáncer y otras enfermedades terminales fueron sanados por su mano", manifestó Alicia, vecina santiagueña.
El sacerdote dijo que no teme eventuales sanciones por negarse a cumplir con la orden del cambio de destino pastoral. Al ser consultado por esta posibilidad, respondió con otra pregunta: "¿Y cuál es el problema?".
"Miren: yo no soy esclavo de nadie. Mi futuro está en manos de Dios. Me emociona mucho que la gente me apoye. Y repito: me voy a quedar aquí, y si el Obispado de Santiago del Estero entiende que no puedo oficiar misa en la parroquia, no habrá ningún problema. Cristo también predicó en las montañas y debajo los árboles y, de ser necesario, yo también lo haré".
Los Padres Bayoneses
La Congregación de Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús de Betharram es conocida como de los Padres Bayoneses. La fundó San Miguel Garicoïts en Francia en 1835, y llegó a la Argentina en 1856. En Buenos Aires dirige el colegio San José y tiene un seminario regional en Adrogué.
Un conocedor de la realidad eclesiástica comentó ayer que, habiendo disminuido las vocaciones en Europa y América, en los últimos años la congregación registró un florecimiento de nuevos miembros, primero en Tailandia y luego en Costa de Marfil, país donde inició su labor en 1959.
En 1999, el entonces superior general de los bayoneses, padre Francesco Radaelli, fue a Costa de Marfil, donde Koffi, que ingresó en la congregación en 1991, pronunció sus votos perpetuos con otro compatriota. Radaelli insistió en el libre abandono de sí en las manos de Dios a través de la profesión religiosa, y les pidió que fueran "capaces de saborear la belleza profunda de las cosas, y captar la profundidad de la presencia del Creador".
En octubre último, una asamblea de todos los miembros de la congregación en el país, a la que asistió el actual superior general, el español Gaspar Fernández Pérez (que pasó casi toda su vida en la Argentina), decidió concentrar esfuerzos y vida en común. En Santiago del Estero iban a quedar sólo dos sacerdotes separados por 150 kilómetros, y se acordó dejar la parroquia en la capital provincial para centrarse en Nueva Esperanza, donde en estos días están realizando misiones de evangelización sacerdotes y alumnos de los colegios bayoneses.




