Un desafío que requiere esfuerzos

Susana G. Artal
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29 de agosto de 2011  

En su jardín, repleto de comederos y casitas para aves, el hombre explica: "Les estamos muy agradecidos a los pájaros, gracias a ellos aprendió a hablar nuestro hijo". El niño, en efecto, no había hablado hasta los cuatro años, cuando al creer descubrir alguna chispa de interés al padre se le ocurrió pasarle grabaciones con el canto de distintas especies de aves y una voz que pronunciaba los nombres de cada una. Esos nombres fueron las primeras palabras del chico. "De ahí pasamos a la música clásica", cuenta, y agrega con orgullo que algunas de las grabaciones de las obras compuestas por ese hijo hoy ya adulto, que en otros planos de su desarrollo sigue siendo un niño, han vendido más copias que los títulos de sus propios libros. Lo que no es poco decir, dado que el hombre del jardín es el premio Nobel de Literatura 1994, Kenzaburo Oé.

Por supuesto, el camino que llevó a Hikari Oé hacia el lenguaje no es el estándar, no se puede generalizar, pasa por fuera de las grillas de resultados cuantificables con que se construyen esos rankings destinados a medir una supuesta calidad educativa. Hacen falta, recurro a un título de Oé padre, "un amor muy especial" y una pedagogía de alto vuelo para aprender a diseñarlo. Ese es el tipo de desafíos que plantea la escuela para todos. Una escuela comprometida, capaz de proponer las vías y las metas ya probadas y, sobre todo, de animarse a crear los recorridos más adecuados para la capacidad y las necesidades de cada alumno, sin temor a apartarse de las sendas conocidas cuando hace falta.

Aceptar de verdad ese desafío requiere muchos esfuerzos, muchos cambios en la formación de docentes y directivos, en la interacción de escuelas y padres, en el compromiso que como sociedad asumimos para enfrentar nuestros límites, nuestros miedos y nuestros prejuicios y garantizar efectivamente el derecho a la educación. Pero los frutos de ese replanteo bien lo valen, ya que si lo seguimos profundizando no sólo habremos comenzado a mejorar la integración educativa de chicos especiales, sino que habremos empezado a construir una escuela de excelencia para todos.

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