Un Molinete minimalista, el éxito de Instagram que faltaba para completar el año

Graham, delante de su flamante instalación, que cambia con la luz
Graham, delante de su flamante instalación, que cambia con la luz Crédito: Ignacio Sánchez
Se puede visitar desde hoy Whirligig, la obra que Dan Graham concibió para la explanada de Fundación Proa
Fernando García
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29 de agosto de 2019  

Un laberinto realizado con unos vidrios curvos traídos directamente de Bélgica promete ser la próxima sensación del arte contemporáneo en Instagram. Así, la muestra "Minimalismo, posminimalismo y conceptualismo" en Fundación Proa se suma a la catarata de posteos de selfies de arte (toda una nueva categoría) provocada por las obras de Leandro Erlich (Malba) y Julio Le Parc (CCK), hits absolutos del invierno porteño. Whirligig (molinete) semeja la entrada circular a un edificio corporativo, pero aislada de su contexto, en la vereda que da al Riachuelo, tiene la resonancia de un juego mental. Es una idea pura puesta en el espacio y lo que vemos es a nosotros mismos recorriéndola en un remix con el reflejo del exterior. Ayer, apenas quedó inaugurada con la presencia de su autor, el artista Dan Graham (Illinois, 1942), los transeúntes apuntaban sus celulares para captar los reflejos que van cambiando con la luz del sol. Esto hace de Whirligig una obra mutante cuyo efecto óptico va mutando a lo largo del día.

Graham pensó la obra como una instalación site specific (de sitio específico) para la explanada de Proa y confió su ejecución al arquitecto Kris Kimpe. La institución de La Boca hizo de las intervenciones en el espacio público una marca y, en ese sentido, Whirligig se suma a piezas emblemáticas como Maman (popularizada como la araña), de Louise Bourgeois (2011), y "Forever Bycicles", de Ai Wei Wei (2017). Acaso menos espectacular y mediático, el Molinete de Graham va en consonancia con una vanguardia que propuso la disolución de la materialidad del arte en sus ideas. "La obra puede ser considerada un espacio lúdico o una divertida casa de juegos para los más chicos. No debe ser observada simplemente como un objeto escultórico en el espacio público; su propósito es que el espectador viva la experiencia de atravesarla", explica Graham.

Crédito: Ignacio Sánchez

El artista, que se apoya en un bastón para caminar y lleva una camisa de estampado búlgaro, explica que esta obra, hecha especialmente para Buenos Aires, es una versión ampliada de otra realizada para una estación de tranvías en París. "Fue un pedido de su alcalde, que era socialista, verde y gay. Siendo norteamericano, me considero un socialista europeo, y lamentablemente el único país socialista que queda en Europa hoy es Noruega". Las superficies espejadas son una marca de fábrica en el arte de Graham, parte de la escudería de la poderosa Lisson Gallery de Londres, y tienen que ver con sus observaciones sobre los cambios en la arquitectura estadounidense a lo largo del tiempo. Por un lado, replica el espacio lúdico que florecía en los playgrounds que se construían en serie durante su infancia en los años 40 en Newark, Nueva Jersey. Por otro, es un comentario acerca de los edificios espejados que se multiplicaron entre la administración Carter y los años 80. Allí donde antes se veía a la gente trabajar ahora se replicaba el cielo con sus nubes. Graham prefiere pensar lo suyo como una observación sociológica de la arquitectura antes que como una crítica. Sus héroes, asegura, vienen de la arquitectura y del rock and roll. El japonés Junzo Sakakura y el grupo inglés The Kinks, por caso. Una de sus obras más célebres es Homes for America (1966), una documentación fotográfica de estereotipos urbanos y, por otra parte, desde los 60, Graham ha escrito de rock y cultura pop en muchas publicaciones (es autor del libro Rock, mi religión). "Antes que artista me considero un erudito del rock", afirma este artista con instalaciones públicas en Nueva York, Londres, París y Tokio, entre muchas otras ciudades.

Crédito: Ignacio Sánchez

En afán de explicar el concepto de su Molinete, Graham es capaz de remontarse a la genealogía de los jardines del Renacimiento, señalar la aparición de los parques de diversiones en los Estados Unidos y detectar los rasgos de una arquitectura-búnker en los años de Reagan replicada en los grandes museos como la Tate de Londres. La aparición de un laberinto traslúcido frente al Riachuelo hace inevitable la cita de Jorge Luis Borges. Graham lo tiene bien leído, pero no se considera particularmente influenciado por el autor de El Aleph. "Siempre lo pensé como un iniciador de la literatura de ciencia ficción", señala. Sus referencias sobre la Argentina son, acaso, estrambóticas. Cuando se le pregunta si conoce algo de la escena artística del fin del mundo dirá que "Cristina [por la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner] tiene el récord mundial de cirugías estéticas" y que "Evita empezó como una prostituta que hacía películas de clase B antes de llegar al poder". Una mitología argentina for export.

Ayer, los reflejos de este hombre cansado, de barba blanca y bastón, un pionero del minimalismo estadounidense que organizó la primer muestra individual de Sol Le Witt, se reflejaban dentro de su propia invención ligeramente confundidos con los reflejos de las grúas y el estuario boquense.

Mañana, acaso, Molinete será un hashtag de Instagram, el museo del yo más grande del universo.

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