
Un pabellón para el amor secreto de Neruda
El lunes último, se presentó en el Malba la Oda a las flores de Datitla, libro cuyos versos e imágenes ilustran los días que el poeta chileno pasó en Atlántida, Uruguay, con Matilde Urrutia. Ese volumen y un museo erigido en el balneario uruguayo registran aquel período tan peculiar en la vida del gran escritor
1 minuto de lectura'
"Los años transcurridos entre agosto de 1952 y abril de 1957 no figurarán detalladamente en mis memorias porque casi todo ese tiempo lo pasé en Chile y no me sucedieron cosas curiosas ni aventuras capaces de divertir a mis lectores", escribe Pablo Neruda en Confieso que he vivido . Y a continuación resume esos casi cinco años en la mención de "algunos de los hechos importantes de ese lapso": títulos de libros publicados o en preparación, la celebración de sus cincuenta años, la donación de su biblioteca a la Universidad de Chile, un viaje a la URSS, la participación en campañas electorales y otras actividades políticas. Dentro de esa enumeración, un par de oraciones escuetas hacen referencia a un hecho sin duda trascendente de su vida íntima, que quizás explique la reticencia del poeta a explayarse sobre ese período: "Me separé definitivamente de Delia del Carril. Construí mi casa `La Chascona´ y me trasladé a vivir en ella con Matilde Urrutia". Una parte de los blancos dejados por tan ajustada síntesis vital puede llenarse visitando el Museo Paseo de Neruda, ubicado en la Rambla Mansa de la ciudad de Atlántida, en la República Oriental del Uruguay.
Como es sabido, el 24 de febrero de 1949 Neruda cruzó la Cordillera de los Andes para escapar a la orden de detención dictada 19 días antes por los Tribunales de Justicia chilenos. Inició así un exilio jalonado por numerosísimos viajes a países latinoamericanos (México y Guatemala), europeos (Francia, Italia, Alemania), del bloque comunista (URSS, Polonia, Hungría, Checoslovaquia) e incluso India y China. De esos años data también el comienzo de su relación con Matilde Urrutia, romance clandestino por entonces ya que el poeta estaba aún casado con Delia del Carril. El destierro se prolongó hasta agosto de 1952 cuando, revocada en Chile la orden de detención que pesaba sobre él, Neruda abordó en Cannes con Matilde un barco italiano que lo llevaría hasta Montevideo. La historia que cuentan Selva Santurión y Miguel Quenón, quienes luego de dedicarse a investigar las estancias de Neruda en Uruguay fundaron el museo de Atlántida, tiene su punto de partida en ese regreso del poeta a su patria. Durante ese viaje, Neruda conoció al arquitecto uruguayo Alberto Mántaras y su esposa, con quienes trabaría una amistad que llevó al uruguayo a alojar discretamente en su chalet de Atlántida al poeta y su compañera.
El deseo de ocultar las circunstancias de su romance y su pasión por los bellos nombres ("Vivo en ellos como en mansiones de sueño que me estuvieran destinadas", confesó en sus memorias) llevaron a Neruda a llamar Datitla , anagrama (ene excluida) de la palabra Atlántida, a la ciudad uruguaya y el chalet de su amigo. Entrevistado por José Miguel Varas, Mántaras contó que Neruda y Matilde regresaron allí para pasar un mes en 1953 y también en 1956, ya producida la separación definitiva entre el poeta y su segunda esposa. La casa, ubicada a unos 100 metros del museo, sigue manteniendo su nombre, aunque pertenece a otros dueños. En ella Neruda habría concebido algunos poemas, en particular, la "Oda a las flores de Datitla", cuyos curiosos originales son la pieza más valiosa de la colección del Museo Paseo de Neruda, conformada en su mayor parte por la donación de la señora María Lires Laureiro de Mántaras.
Esos originales no sólo permiten apreciar variantes con respecto al texto de la "Oda a las flores de la Datitla" publicado en el Tercer libro de las Odas elementales , sino también que el poema forma parte de un proyecto conjunto de la pareja. En efecto, los versos están escritos sobre las cartulinas de un herbario en el que Matilde dispuso flores, semillas y plantas recogidos durante sus caminatas por el balneario oriental. La obra fue obsequiada por ambos a sus anfitriones que los conservaron cuidadosamente durante casi cuarenta años, hasta que en 1993, Alberto Mántaras, que fallecería un año después, viajó a Santiago de Chile para entregárselo a Ramiro Insunza, ahijado del poeta. Al hacerlo, le trasmitía una misión: lograr que se cumpliera el deseo de Neruda de que la obra fuera publicada tal y como había sido concebida, respetando la unidad del herbario y los versos, plan del cual los amigos habían conversado varias veces .
Aunque Mántaras, que había participado en un frustrado proyecto de publicación cuyos bocetos se exhiben en el Museo Paseo de Neruda, no llegó a ver la concreción de ese sueño, había sabido elegir en manos de quién dejarlo. Luego de diez años de intentos, Insunza se puso en contacto con la Corporación Sintesys, entidad que propicia iniciativas destinadas a reunir científicos y artistas. "Es casi un milagro que el herbario haya sobrevivido tantos años, ya que el material herborizado, si no ha sido especialmente acondicionado, tiene un período limitado de conservación", explica el doctor Alejandro Malpartida, presidente de Sintesys. La corporación decidió publicar, en una reducida tirada, la "Oda a las flores de Datitla" tal como fue creada, con la reproducción digital de las láminas originales acompañadas por un prólogo y la reproducción facsimilar de algunas cartas del arquitecto uruguayo, dirigidas a Insunza. Dada la fragilidad de los materiales, la preparación del volumen no fue sencilla, pero el pasado 13 de diciembre se exhibieron en Santiago de Chile los primeros resultados y el libro, por fin listo, fue presentado el pasado lunes en el Malba.
Además de esos originales que ya le han sido restituidos y una colección de 37 bellísimas fotografías de la argentina Sara Facio que muestran al poeta en su casa de Isla Negra, el Museo Paseo de Neruda posee dos cortos de 16 mm, Oh Chile largo pétalo y Oda al Mar , protagonizados por Neruda y realizados por Mántaras en 1957, y el material fílmico de un documental mudo sobre diversos viajes del poeta chileno, que su amigo no alcanzó a editar.
1
2A 75 años de “La Colmena”: censurado por inmoral y pornográfico, se filtró “gota a gota” y consagró al polémico Nobel Camilo José Cela
3Helado Piedra Movediza: se inaugura una exposición sobre el exclusivo gusto tandilense y cucharitas gigantes
4Construir con telas, hablar con color: Olga de Amaral transforma el Malba en un laberinto universal



