
Un tema polémico
YO, PONCIO PILATO Por Armando Alonso Piñeiro-(Dunken /Psellos)-168 páginas-($ 35)
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Historiador, periodista y académico, Armando Alonso Piñeiro ha desarrollado una extensa y múltiple labor intelectual reconocida con importantes premios. Autor de muchos trabajos de investigación, suma a ellos este libro original, no sólo por lo polémico del tema sino por adoptar la forma de un relato escrito en primera persona. Se trata de las memorias de Poncio Pilato (el autor explica por qué usa la grafía Pilato en lugar de Pilatos), en las que el Procurador de Judea evoca y comenta la vida de Jesús, años después de la crucifixión por él ordenada. Varios pasajes de su relación, así como las abundantes notas a pie de página del autor, revelan que, abrumado por el remordimiento de su sentencia, Poncio Pilato se convirtió al cristianismo y tanto él como su esposa, Claudia Prócula, fueron canonizados tras su muerte por la iglesia greco-ortodoxa y la cristiana etíope.
De las confesiones del funcionario romano (criado en Hispania, más exactamente en la región de Asturias) se infiere que no fue un ser malvado sino un hombre débil que trató de salvar la vida del Mesías pero terminó condenándolo bajo la presión del Sanedrín y temeroso de ser denunciado a Roma, como se desprende de las cartas que envió al emperador Tiberio. El texto incluye interesantes referencias como la gravitación que tuvo sobre Jesús su primo mayor Juan el Bautista, miembro de la secta de los esenios, o la personalidad de Judas Iscariote, espía que iba informando al Sanedrín sobre los pasos de Jesús. Las memorias se detienen detalladamente en las crueles alternativas del juicio, la liberación de Barrabás, el famoso lavado de manos y aspectos poco conocidos de la crucifixión.
Alonso Piñeiro, en la introducción del libro, informa haber investigado en importantes repositorios y, tras proclamarse católico, afirma que en su tarea prevaleció el razonamiento histórico por sobre su fe religiosa, y que se limitó siempre a los hechos, cotejados en fuentes evangélicas y documentos fidedignos, así como en los Evangelios Apócrifos, especialmente el de Nicodemo (como se sabe, el adjetivo "apócrifos" se aplica no en la acepción de falsos sino de secretos u ocultos).
Las últimas páginas recogen el fruto de una investigación efectuada por el autor, a lo largo de cuarenta años, acerca de la autenticidad del sudario con el que José de Arimatea habría envuelto el cadáver de Jesús, conservado hoy en una iglesia de Turín, y pasan revista a lo investigado por científicos católicos, protestantes, judíos, ateos y agnósticos desde fines del siglo XIX hasta nuestros días. Según Alonso Piñeiro, en 1997 se dio solución a la polémica pues un grupo de científicos de diversas confesiones concluyó que dicho lienzo "es el único documento sobre la Tierra que prueba la presencia material de Cristo hace 2000 años". Alonso Piñeiro agrega que "es la comprobación matemática de la existencia de Dios".




