
Una biblioteca para no videntes en La Plata
Se ocupa de traducir obras al Braille
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LA PLATA.- Hace 24 años, Marcelo Calvo comenzó a estudiar y a transcribir libros al sistema Braille. Nació ciego. Y hoy, a los 57, es el director de la única biblioteca de la provincia de Buenos Aires que presta y codifica volúmenes para no videntes.
La Biblioteca Braille está ubicada en la calle 47 Nº 512 en esta ciudad. Es un lugar amplio, donde gruesos volúmenes, gastados por el uso y el paso del tiempo, cubren las paredes.
Calvo, al igual que otros no videntes, se vale de ellos para recorrer las salas de lectura. Con las yemas de los dedos, primero toca el lomo de "El monje negro", de Antón Chejov, luego un volumen con cuentos de Edgar Allan Poe y así se abre paso hasta su oficina.
Sentado frente a una mesa, dice que esa institución tiflológica (del griego tiflo, ceguera) cuenta con 4000 títulos que ocupan 7000 volúmenes.
"Es un número importante, pues en el país existe un total de 12.000 obras que están distribuidas en distintos institutos", explica.
La Biblioteca Braille fue creada en 1950 sobre la base de la ley 5113, que especifica que el personal directivo debe ser no vidente y bibliotecario.
Jorge Renault fue el primer director. Junto a un grupo de colaboradores, comenzó a transcribir libros con la ayuda de un punzón y sobre una pizarra.
"Ahora -asegura Calvo- todo es más fácil. Con la ayuda de las computadoras tardamos diez días en transcribir un libro de 200 páginas."
La institución actualmente tiene tres áreas: una de transcripción, otra de préstamo y otra de extensión.
"Para transcribir un título primero se consulta el catálogo general, para saber si esa obra no ha sido traducida al Braille en el país. Luego comienza el trabajo: un colaborador lee en voz alta mientras un ciego transcribe la obra. Concluida la labor, se vuelve a leer el original y se lo compara con la transcripción. Finalmente se lo encuaderna", explica Calvo.
El hombre hace una pausa para acomodarse los anteojos negros y aprovecha para contar que su hermana, que también es ciega, es maestra y dicta clase en una escuela para niños no videntes y que, además, trabaja en esta Biblioteca.
De nuevo en el relato, el director dice que el Braille no es la única manera en que los ciegos pueden acercarse al mundo de las letras.
"Los libros parlantes son obras literarias leídas y grabadas en cassettes para que los ciegos las escuchen. Este método demanda mucho material, pues un volumen de 300 páginas puede ocupar 96 cassettes, pero es una alternativa para los no videntes que no saben leer en este sistema", explica el director "Sucede que muchos ciegos rechazan el Braille -afirma Calvo- porque psicológicamente creen que se van a curar; no aceptan que la ceguera es para toda la vida."
Préstamos y donaciones
La Biblioteca realiza préstamos de libros transcriptos en esa institución o recibidos de las imprentas Braille de España, México, Uruguay y de Buenos Aires, a escuelas e institutos especiales en todo el país.
Muchas de las obras transcriptas en la institución son donadas a países limítrofes, como Paraguay y Bolivia, que no cuentan con bibliotecas para ciegos. Las copias son financiadas por la Dirección de Bibliotecas de la Subsecretaría de Cultura bonaerense.
"En los últimos años la institución ha realizado trabajos de extensión. Dictamos cursos de literatura, patrocinamos charlas culturales de artistas de trayectoria internacional, y realizamos excursiones a distintos puntos del país", asegura Calvo.
El Instituto cuenta además con un grupo de 37 voluntarios que realizan el dictado y corrección de los libros transcriptos. Y de una Asociación de Amigos encargada de recaudar fondos para subvencionar codificaciones, donaciones de libros y los mencionados trabajos de extensión.
"Mucha gente -dice Calvo- piensa que la ceguera es una maldición. Con el tiempo te comprenden y saben que una persona ciega no es distinta a los demás. Y que con una buena educación puede vivir un existencia mejor."




