
Una lección de vida que se hizo libro
Lo invitaron a cumplir con la tradición de dar su última clase; ya vendió casi cinco millones de ejemplares
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Se llama Randy Pausch, tiene 47 años, es un profesor norteamericano de ciencias de la computación en la Universidad de Carnegie Mellon, Pittsburgh, y por estas horas se muere de cáncer de páncreas. Se convirtió en noticia en septiembre de 2007, cuando en su última lección -un clásico de esa universidad norteamericana- sorprendió a un auditorio de 400 estudiantes con estas palabras: "Tengo diez tumores en el hígado y me restan unos cuantos meses de vida".
Su última clase fue transmitida por la Web y ya la vieron más de siete millones de personas. Pero la historia no termina allí. Hace dos meses, mientras continúa su lucha desigual contra su desgraciada enfermedad, Random House le pagó 6,7 millones de dólares para que transformara aquella lección en un libro. La última lección , tal es el título, que vendió más de 4,5 millones de ejemplares y se mantiene primero en todas las listas de venta. El libro fue escrito por el periodista de The Wall Street Journal , Jeffrey Zaslow, quien mantuvo 53 conversaciones telefónicas con Pausch, mientras éste realizaba sus paseos matinales en bicicleta. Zaslow había asistido a "la última lección" de Pausch en Carnegie Mellon.
¿Dónde y cómo empezó el milagro que sorprendió al propio Pausch? Cualquier respuesta sería aventurada, porque cada individuo recibe una última lección de manera diferente. Pero, quizá, una clave esté en esa propuesta novedosa que la Universidad de Carnegie Mellon les hace a sus profesores: visualizar su hipotética muerte y reflexionar en una última clase magistral sobre lo que es trascendente para ellos.
Mi vida sin mí
Pausch no tuvo que imaginar nada. Para cuando se paró delante de los 400 alumnos, ya conocía su diagnóstico y su mayor obsesión era dejarles un legado a sus pequeños tres hijos: Dylan, de 5 años y medio; Logan, de tres, y la niña de sus ojos, Chloe, de un añito y medio. Por eso concibió su última clase como un mensaje esperanzador dirigido a sus hijos, en el que les habla de sus sueños de infancia, de la importancia de no abandonarlos, de la sabiduría de saber vivir y de la gratitud hacia las personas que son decisivas en la vida, entre otras cosas.
Lejos de abrazar un misticismo religioso, como suele ocurrir en el caso de enfermos terminales, Pausch -que se asume como un hombre de pensamiento científico- prefiere aferrarse a las buenas cosas que tiene su vida. El libro fue un proyecto que surgió en la medida en que la quimioterapia le ganó tiempo al cáncer, y para satisfacer un deseo de su esposa, Jai, "la mujer de su vida".
"Cumple de verdad tus sueños de la infancia" es el título de su última lección, la que Randy Pausch encaró con valentía: "No podemos cambiar las cartas que nos han repartido [en la vida], sólo podemos tomar decisiones acerca de cómo jugaremos esa mano", dice este hombre que mantiene actualizado su blog en Internet, en el que comparte con una audiencia mundial las angustiantes alternativas de su agonía. Su último posteo es del 26 de junio. Allí cuenta que se recupera lentamente de la última quimioterapia, que lo debilita cada día más.
Uno de los datos más impactantes de su blog son los resultados de los análisis que siguen la evolución de su enfermedad. En su diario también hay una copia de la carta que le envió el presidente George Bush, a raíz de la repercusión de su historia.
Su fama trepó a las nubes cuando la célebre conductora televisiva Oprah Winfrey lo llevó a su programa a dar una lección similar a la que Pausch había dado en Pittsbourgh. Los medios lo han convertido en una estrella de costa a costa de EE.UU.
Este profesor de computación que, según admite en el libro, también es conocido por su arrogancia y por ser exigente con sus alumnos, expresa sin pudor su mayor preocupación: el futuro de unos hijos que adora y que no verá crecer, y cuyos sueños no podrá alentar.
Por eso, entre sus más inspiradas palabras, Pausch les dice a sus hijos y a quien quiera leerlo en el libro, u oírlo en la Web: "Nunca pierdas la magia de la infancia. Es demasiado importante y es lo que nos mantiene vivos. No te lamentes, sólo trabaja más duro. Encuentra lo mejor en todo el mundo. Quizá tengas que esperar largo tiempo, pero finalmente la gente mostrará su lado mejor. El objetivo no es cumplir los sueños, sino de cómo tus sueños guían tu vida. Si manejas tu vida de la forma correcta, el karma hará el resto. Y los sueños se te harán realidad".


