Vivir en guerra
El angelote a la izquierda, las mariposas, la apariencia grácil de cada uno de los dibujos podrían llamar a error: aunque no lo parezca, esta es una foto de guerra. Invisible a primera vista, el conflicto asoma apenas vamos al detalle y observamos las ventanas. En todos esos vidrios rotos está la vida cotidiana astillada, la imposibilidad del refugio, la amenaza constante. Vivir en guerra: saber que, incluso si no estás en el campo de batalla, la violencia llamará en cualquier momento a tu puerta. Reventará tus ventanas. La semana pasada Rusia atacó con misiles la zona de Kiev, y el edificio que aquí vemos muestra el impacto de esa acción. ¿Hubo suerte? No sabemos si algún vecino sufrió heridas, ni podemos ver qué ocurrió en la zona, en otras casas, con otra gente. Solo vemos las ventanas heridas, el frío que ahora se cuela por ellas y el mural que parece aún más delicado e ingenuo.
1Las puertas del poeta y algún verso feliz
2Del molino al algoritmo, la historia de la soledad que en el siglo XXI tomó protagonismo y se volvió epidemia
3Tapan el mural que un artista argentino dedicó al Quijote para hermanar una ciudad argentina con Alcalá de Henares
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José Emilio Burucúa despide a su amigo, el italiano Carlo Ginzburg



