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Faustino Oro ya no es una promesa del ajedrez, es una realidad: en mayo de este año logró la última norma para consagrarse en Gran Maestro, el mayor estatus que reconoce la Federación Internacional (FIDE). Y aunque buena parte de su rutina gira alrededor de torneos, entrenamientos y viajes, el chico de 12 años todavía conserva espacios para disfrutar de actividades propias de cualquier adolescente de su edad. En una entrevista con DEPORTV, la gran figura argentina del ajedrez en el furioso presente habló de su pasión por el fútbol, de aquello que más le gusta hacer en el tiempo libre y reveló que Lionel Messi es la personalidad con la que más le gustaría sentarse a conversar.
Lejos de imaginar una charla sobre goles, títulos o jugadas memorables, Oro aseguró que su interés pasaría por otro lado. Si tuviera la oportunidad de encontrarse con el capitán de la selección argentina, buscaría conocer cómo enfrentó situaciones que, salvando las distancias, los dos experimentaron desde edades muy tempranas.
“Le preguntaría cómo hizo para gestionar la presión desde tan chico, cómo mantuvo siempre la motivación para seguir siendo el mejor durante tantos años y qué siente en el momento exacto en que entra a jugar un partido decisivo”, contó Faustino en diálogo con DEPORTV.
Cuando se aleja de las exigencias que implica una carrera cada vez más intensa en el ajedrez, el joven maestro se refugia en intereses mucho más cercanos a cualquier adolescente. “Me gusta mucho jugar al fútbol, mirar partidos o ver películas y series. También jugar a la Play”, explicó.
Y agregó: “También disfruto charlar de cualquier cosa con mi familia y estar con amigos sin hablar nada de ajedrez por un rato”, concluyó. Esa faceta también quedó reflejada durante su última estadía en la Argentina, cuando pudo cumplir uno de sus deseos futboleros al asistir al estadio de Vélez, el club del que es hincha, para ver el encuentro frente a Independiente en el estadio José Amalfitani.

La actualidad de Oro llega acompañada por un logro que recorrió el mundo del ajedrez. El argentino consiguió una histórica victoria ante Magnus Carlsen, considerado el número uno del planeta. Si bien el noruego se quedó con el match por 4-1 en la serie de ocho partidas de blitz disputadas a través de Chess.com, el joven talento logró imponerse en uno de los juegos. Entre desafíos internacionales, marcas precoces y una carrera que no deja de crecer, también sigue mostrando un costado más cotidiano: el de un chico que disfruta del fútbol, de los videojuegos y que encuentra en Messi a uno de los grandes referentes del deporte argentino.
“Faustino es mucho mejor de lo que era Messi a los 12. Está en una buena senda, debe disfrutarlo. Un día, Messi va a tener suerte de ser comparado con él”, describió hace unos meses Carlsen, quien acumula 21 títulos mundiales en tres especialidades (5 en partidas clásicas, 6 en rápidas, 9 en blitz y uno en freestyle). Rendido a su mentalidad, Magnus continuó: “Creo que es un gran jugador y tiene un maravilloso sentido posicional, algo bastante raro entre jugadores tan jóvenes. Parece que le encanta el ajedrez, que lo ama”.
Convocado por los responsables de “Take, take, take”, para participar de un encuentro con Carlsen en los salones de la empresa de la que el propio jugador europeo es uno de los dueños, y disputar además un torneo de rápidas denominado “Title Tuesday”, aquella invitación en sí fue una distinción para Oro y la prueba significativa de que el mundo del ajedrez, incluido el mejor de ellos, está pendiente de la evolución de la mayor promesa del planeta.
Aunque perdió esa partida informal, vista con más ternura que rigor deportivo por los principales analistas de los trebejos, Faustino pudo conocer de cerca y congeniar con su ídolo ajedrecístico. En el Mundial de Doha de diciembre pasado, el argentino hizo historia al convertirse en el jugador más joven del mundo en superar los 2500 puntos de Elo en las tres modalidades oficiales del ajedrez: clásicas, rápidas y blitz, y se convirtió en el segundo Gran Maestro más joven de la historia al conseguir su tercera norma en el Sardinia World Chess Festival, con 12 años, 6 meses y 26 días.


