Atenas corazón

El cariño del público fue el tributo más conmovedor que recibió ayer el plantel en las calles de Córdoba, tras regresar de Brasil con el tricampeonato continental
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22 de abril de 2004  

CORDOBA.- Parecía no tener límites la alegría de Atenas. Otro título, otra copa para sus vitrinas, de cuyo contenido seguramente han salido menos luces de talento con respecto a versiones anteriores, pero tanto o más gotas de sacrificio.

Este Atenas que le ganó 79-76 a Uberlandia en Brasil, consagrándose tricampeón de la Liga Sudamericana, reunió nuevamente a los cordobeses en derredor de una imaginaria mesa de festejos.

Ya sin Marcelo Milanesio, que según sus palabras, sufrió mucho más como hincha y por tener a su hermano como entrenador del equipo que cuando lideraba un grupo con ambiciones sin fronteras. "No te imaginás lo que es no poder hacer nada, sufrirlo desde la platea. Con Mario hablamos del equipo, le digo algunas cosas, pero como hermano. El es quien decide, por supuesto", dice.

Y ayer, después del mediodía, los protagonistas llegaron al aeropuerto Ingeniero Tarravella, en cuyos salones se juntaron cientos de hinchas para darle tributo a esta nueva conquista. Cuentan que Josh Pittman era el más alegre en Brasil por haber logrado el primer título de su carrera deportiva; que Fernando Funes no se cansaba de decir que era su primera conquista dentro de una cancha, ya que padecía una lesión y no pudo jugar cuando Atenas ganó la última Liga Nacional.

Entre ellos, Facundo Sucatzki, el hombre más regular del equipo en los tramos finales del certamen continental expresaba lo suyo: "Atenas jugó como un grande de Sudamérica. Fue un título grandioso. No ha sido fácil ganar en un estadio tan complicado, ante tanto público. Por supuesto me hubiera gustado festejar en Córdoba, pero no pudo ser. Lo más importante es que ganamos el campeonato".

El ómnibus que transportaba a la delegación salió de la central aérea liderando una caravana de entre 30 y 40 vehículos. La marcha se detuvo en la sede del diario La Voz del Interior, en donde los jugadores, dirigentes y entrenadores brindaron con las autoridades de esa empresa. Casi 40 minutos después, la columna de coches volvió a tomar forma dirigiéndose hacia el centro de la ciudad. El tiempo frío y la amenaza de lluvia conspiraron un poco contra el fervor de la gente, que en menor número que en otras oportunidades salió a la calle para saludar a sus ídolos.

Fue la avenida Monseñor Pablo Cabrera la que mostró la mayor cantidad de espontáneos hinchas, muchos de ellos salidos de sus lugares de trabajo.

El centro se conmovió con la caravana que también tuvo su estación frente al Patio Olmos, uno de los dos puntos referenciales de la ciudad a la hora de los festejos. Allí se cortó el tránsito por la presencia de una hinchada no muy numerosa, pero sí frenética.

El recorrido continuó hasta la sede del club en barrio General Bustos. En la esquina de Alejandro Aguado y Galeotti, lugar en el que Atenas piensa construir su estadio para 5000 personas en los próximos dos años, llegaron los saludos más tranquilos y la distensión definitiva.

"No me puedo sacar la tristeza por lo que sucedió en el cuarto partido", dijo el Pichi Campana, recordando los incidentes que lo tuvieron como protagonista. Sin embargo, se consoló con esta frase que es toda una sentencia: "Cuando uno trata de conseguir algo con buena leche y lo logra, es bárbaro". El técnico, Mario Milanesio, tampoco ocultaba su satisfacción: "Este equipo tuvo respuestas en los momentos más difíciles. Hemos conseguido un título de los grandes. Esto nos servirá para encarar con mucho optimismo los playoffs de la Liga Nacional. Ya estamos pensando en Quilmes." No hay descanso para Atenas, pero sí reconocimientos y aplausos.

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Fue la diferencia de puntos anotados por cada club en la serie final: Atenas hizo 448 y Uberlandia, 447. El equipo cordobés ganó 83-82, 97-90 y 79-76 y perdió 86-85 y 113-104.

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