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SAN ANTONIO.- Grita, sonríe, se toma la cara y vuelve a sonreír. Habla con todos, se abraza con sus compañeros, saluda a la gente. Pasea por el River Walk y disfruta. Eso transmite su rostro. Es un nene en el cuerpo de un gigante. Tiago Splitter tiene una humildad que atrapa. De sus palabras se advierte transparencia. No escapa a nada y dice sin problemas que le costó adaptarse, pero que tuvo la paciencia y la fortuna de contar con compañeros y un entrenador que lo supieron aconsejar. Y San Antonio y Popovich sabían de su valor estratégico, por eso confiaron en él y en 2013 acordaron a cambio de 36 millones de dólares tenerlo por cuatro años más.
Parece imperturbable dentro del campo, como si compartir tanto tiempo con Duncan hubiese templado su carácter. A los 29 años, pese a que no tuvo tantos minutos en la final, se convirtió en una pieza importante en toda la temporada regular y los playoffs. "Tiago tiene que ser parte fundamental del futuro aquí, porque tiene tamaño, envergadura, dureza, agallas y consistencia", dijo Gregg Popovich.
-En tu carrera compartiste equipo con muchos argentinos, ahora con Manu, pero también con muchos en España?
-Sí, la verdad es que hay mucha relación con la gente de Argentina. Cuando llegué al Tau con Scola y con Prigioni hemos tenido momentos malos y momentos muy buenos. Y me sucedieron cosas como con los Spurs y con Manu. Hemos pasado de la tristeza absoluta a la victoria. Con Manu nos sucedió eso en tan sólo un año. Al superar todo eso, la felicidad es extrema. Siempre que jugué con un argentino en el equipo fui campeón. Aprendí mucho de ellos, por la forma de trabajar y por la actitud que tienen de salir a jugar un partido.
No exagera cuando dice lo de los argentinos y los títulos. En su carrera, en clubes, ganó seis títulos y en cada uno de ellos estuvo acompañado por uno de los nuestros. En su primer título, Copa del Rey 04, estuvo con Prigioni, Scola y Nocioni; al año siguiente ganó la Supercopa con Luifa y Prigioni. El base cordobés lo acompañó luego en dos Supercopa (08 y 09). Y en su único título de Liga, en 2010, fue compañero de Walter Herrmann. Ahora, llegó a la cima con Manu.
-¿Qué te pasó por la cabeza cuando terminó el quinto juego contra Miami y eran campeones?
-Parecía que estaba volando, perdí todo el peso de la presión que tenía encima. Estaba muy feliz. Hay un sentimiento de revancha tomada, porque el año pasado nos dolió mucho lo que sucedió. Y tiene un sabor especial este anillo porque logramos jugando nuestro mejor baloncesto en la final, en el momento que debíamos hacerlo.
-¿Qué te gustó de este equipo de San Antonio?
-La superación de haber perdido el año pasado y recuperarnos con toda la energía para éste. El ponerse nuevamente un objetivo y pasar por encima el sentimiento de dolor que nos generó haber perdido aquella final del año pasado.
-¿Qué implica ser el primer brasileño campeón de la NBA?
-Estoy feliz de ser un sudamericano más con un título de la NBA y ser el primer brasileño en lograrlo. Manu desde siempre me ayudó mucho. Siempre hablamos de que estábamos bien como para llegar a la final y nos tocó estar, y lo pudimos conseguir.
-¿Cómo sentís que se tomó en tu país este logro y con una Copa del Mundo de fútbol en curso?
-Yo creo que se ha disfrutado mucho, la gente del baloncesto lo ha celebrado. En las redes sociales me lo hicieron saber, me llamaron muchos y espero que sirva como ejemplo para otros. Porque yo soy un chico que viene de Blumenau, de una ciudad chica, que con esfuerzo y trabajo lo pudo alcanzar. Todos lo pueden hacer si se lo proponen.
-Mucho se habla del estilo de San Antonio, ¿fue clave que tengan tantos extranjeros con influencia del básquetbol europeo?
-Somos jugadores con esas características. Y coincidió con que esa característica es la que quiere Pop. El quiere que nuestro juego sea un poco más europeo. Sin tanto uno contra uno, porque no tenemos el físico que tienen otros jugadores de otros equipos. Entonces, ha funcionado y yo creo que esa receta no se va a modificar.
-¿Lo mejor de San Antonio fue no depender del Big Three?
-Yo creo que construimos un equipo con jugadores de calidad, que ingresaron en momentos calientes y supieron resolver. La verdad que es mérito de Pop que les ha dado confianza a todos los jugadores para que tengan ese protagonismo.
-¿Qué representa para vos estar con Manu y Duncan?
-Cuando llegué ellos ya eran ídolos. Jugar con ellos fue excelente. Poco a poco vas conociéndolos, te hacés amigo, compañero y estás batallando juntos día a día. Me han enseñado muchas cosas. Desde saber controlarme en la cancha hasta cómo afrontar un partido. Muchas cosas. Y la verdad es que soy un agradecido por esa suerte.
-Se habla mucho de Popovich, ¿cuánto influye en el equipo y a nivel personal?
-Es un maestro. Ya no tengo adjetivos para él. Es un grande. Marcó mucho mi carrera. Me ayudó a mi ajuste a la NBA, me ayudó muchísimo. El tuvo una enorme paciencia conmigo cuando llegué. El primer año no fui lo protagonista que quería. Me decía que espere, que ya iba a llegar mi momento y tuvo razón, aquí estamos. Y con un anillo de la NBA. Es un sueño del que no me quiero despertar.
-¿Vas a ir ver el Mundial en Brasil?
-Apenas termine con todas las actividades aquí en San Antonio vuelvo para allí. Estoy tratando de conseguir entradas.
-Sos el primer brasileño campeón de la NBA, ¿creés que te puede costar conseguir?
(se ríe) --Creo que voy a conseguir, ¿no?



