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STUTTGART (De un enviado especial).- Lo que se vivió desde las tres de la tarde fue tan intenso que era imposible que no se prolongara hasta después del triunfo holandés: la goleada de la Argentina generó una sucesión de gritos de asombro en la sala de prensa, una sensación que seguramente se propagó al vestuario naranja poco antes del partido con Costa de Marfil.
A tal punto llegó la impresión por la espectacular producción del equipo argentino, que el propio Marco van Basten se apoyó en ella cuando tuvo que explicar lo difícil que había sido el triunfo ante Costa de Marfil.
Constantemente apeló a la comparación de este partido con el que la Argentina le había ganado a los africanos. "Si ustedes lo vieron habrán notado las dificultades que ellos, con lo fuertes que son, también tuvieron. Ya se conoce la calidad de los defensores argentinos, y así y todo se les complicó mucho", repetía. Y la referencia al equipo de Pekerman seguía con conceptos escuetos pero significativos: "Todos estamos convencidos de que la Argentina es un equipo muy temible".
Desde ahora hasta el miércoles, cuando los dos clasificados en el Grupo C definan quién queda primero, se seguirá hablando sobre presuntas especulaciones. Van Basten quiso ahuyentarlas: "Con la Argentina jugaremos a ganar. Así se entiende el fútbol. ¿Si prefiero a México o a Portugal? Los dos son buenos y a los dos los respeto, pero ahora sólo quiero disfrutar de lo que conseguimos".
Como era de suponerse, los comentarios elogiosos hacia la Argentina se extendieron a los jugadores que participaron del triunfo ante Costa de Marfil y que les aseguró el pase a los octavos de final.
"Jugaron en alto nivel, pero después del segundo gol se acabó el partido. La Argentina tiene grandes jugadores. Es un alivio que el partido con ellos no sea decisivo", comentó Phillip Cocu.
A los elogios, Mark van Bommel les agregó un saludo para un compañero suyo en Barcelona. "Vi el segundo tiempo en el vestuario. La Argentina tiene uno de los mejores planteles del Mundial. Y yo estoy feliz por Leo Messi, que hizo un gol y dio una asistencia", fue el mensaje del volante.
"La Argentina es uno de los favoritos del momento. Para nosotros será una buena prueba, nos servirá para saber dónde estamos parados. Fue increíble lo que hizo hoy, estoy muy impresionado", sintetizó Ruud van Nistelrooy.
Algo parecido a lo que expresó Robin van Persie, de lo mejor que mostró Holanda ayer: "La Argentina tiene un puñado de jugadores fantásticos, como Messi... ¿Cuántos goles hicieron? ¿Cinco o seis? Hacer esa cantidad en un Mundial es fantástico".
Desde hoy, cuando los holandeses vuelvan al trabajo en Friburgo, empezará a plantearse qué postura tomará Van Basten para el partido del miércoles próximo, en Francfort, ahora que no está en juego más que la posición final en el grupo: si les dará descanso a algunos jugadores o si verdaderamente apostará por buscar el primer puesto. A juzgar por el respeto que a él y a su plantel les inspiró la Argentina, por ahora la cuestión no tiene una respuesta fácil.
14 triunfos seguidos lleva Holanda en competencias oficiales: 12 por eliminatorias y los dos del Mundial
El error más importante del árbitro colombiano Oscar Ruiz fue no sancionar un penal de Van Bronckhorst a Eboue, en el comienzo del partido. Fuera de eso, en un partido que a veces se hizo caliente, quiso mostrar autoridad con decisiones severas; a veces exageró. Además, amonestó a Drogba (la segunda que recibe en el torneo) por una infracción inexistente sobre Van der Sar que lo privará de jugar el partido ante Serbia y Montenegro.
Sobre la media hora del segundo tiempo, hubo una situación curiosa: Van Bronckhorst estaba caído fuera del terreno, dolorido, y los marfileños, que tenían la pelota, no sabían si tirarla afuera o no, en medio del abucheo de los hinchas holandeses. Siguieron jugando.
Como ocurrió en otras subsedes, algunos jugadores se quejaron del estado de la cancha en Stuttgart. "El piso estaba muy mal, muy seco. Se hizo difícil, la pelota circulaba muy lenta", dijo el volante holandés Van Bommel.



