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La selección argentina y Suiza se enfrentaron este sábado en el estadio de Kansas City con arbitraje del portugués João Pedro Silva Pinheiro en el último cruce de los cuartos de final del Mundial Estados Unidos-México-Canadá 2026, del que salió el rival de Inglaterra para las semifinales y será la albicelete, la campeona del mundo en ejercicio que quiere defender el título de Qatar 2022.
El inicio el partido fue parejo, con Suiza controlando la pelota y acercándose al arco de Emiliano Martínez. Pero la primera llegada profunda fue de la Argentina y se terminó con un remate frontal de Alexis Mac Allister, que rebotó en un defensor y se fue al córner. El tiro de esquina lanzado por Lionel Messi lo cabeceó, justamente, el volante de Liverpool y abrió el marcador para la albiceleste.
En desventaja, el equipo europeo acentuó su dominió con la posesión de la pelota y la Argentina se abroqueló para recuperar y contraatacar. Djibril Sow probó desde muy lejos con un remate que embolsó ‘Dibu’ Martínez sin inconvenientes en la ocasión de mayor peligro hasta entonces para elenco helvético.
El conjunto de Lionel Scaloni jugó a la segunda pelota, con un Julián Álvarez más activo en la lucha que en otros partidos. Con Leandro Paredes como eje y una defensa bien plantada, impidió que su rival lo incomode. No obstante, cuando se adelantó unos metros y perdió el balón, su rival aprovechó y construyó un contraataque que terminó con una pelota filtrada para Breel Embolo a quien Lisandro Martínez molestó con el cuerpo y ‘Dibu’ le llegó antes para rechazar.

Suiza, quizás contra lo que se supuso en la previa, tuvo la pelota en gran parte del primer tiempo. Sin embargo, le faltaron ideas para romper a la defensa albiceleste y en la única ocasión que pudo generar un tiro libre cerca del área, envió un centro largo que salió por el segundo palo del arco de Emiliano Martínez.
El primer tiempo terminó con la albiceleste unos metros más adelante y, lo más relevante, con el balón en su poder, siempre con Paredes de conductor. La tónica siguió en el complemento, después del descanso largo, y el equipo sudamericano puso a Nahuel Molina en una situación inmejorable para servirle el gol a Julián Álvarez, pero el lateral derecho decidió de la peor manera, con un envío que no fue ni remate ni centro para el 9.
Para entonces, la selección argentina ya estaba mejor que en el primer tiempo. Cristian Romero achicó justo a tiempo y dejó en off-side a Embolo, quien recibió un pase filtrado y la jugada terminó con una monumental salvada de Lisandro Martínez sobre Dan Ndoye, cuando el delantero europeo definió mano a mano con ‘Dibu’. Aunque la acción fue invalidada una vez que se terminó, fue una gran acción del central izquierdo que se festejó como un gol.
Los suizos avisaron con un cabezazo de Embolo forzado que Martínez contuvo sin problemas. Necesitado por el resultado, el elenco de Murat Yakin fue a buscar el empate y se chocó dos veces con ‘Dibu’. Primero, el arquero argentino rechazó otro cabezazo de Embolo, esta vez con mayor dirección y potencia, y poco después retuvo en dos tiempos un disparo desde afuera del área de Granit Xhaka.
Fueron dos avisos antes de, en definitiva, el empate de los europeos. Ndoye rompió por la izquierda, construyó una pared con Xhaka, quedó cara a cara con el arquero argentino y definió por abajo de sus piernas.
Fue el peor momento de la Argentina. Lo mejor que le ocurrió es que el encuentro se frenó por una curiosa situación: el árbitro había amonestado a Paredes por una infracción sobre Embolo, antes de que se reanude el juego con el tiro libre para los suizos el VAR convocó al juez y le mostró en la pantalla que el futbolista había simulado. A partir de allí, es que anuló la amonestación al argentino, le mostró la tarjeta amarilla al del Viejo Continente y lo expulsó porque ya había sido apercibido por otra infracción sobre, justamente, el jugador de Boca.
Con un jugador más, sí la selección nacional se hizo de la pelota. Sin embargo, le costó saber qué hacer con ella y hasta por momento se la cedió a su rival. Sobre el final, tuvo una ocasión clara para anotar a partir de un centro que cruzó toda el área, Nicolás González envió otra vez y Mac Allister cabeceó forzado mientras cerraba un rival.
Para entonces, el partido se jugaba en los últimos metros del campo de Suiza. Messi, en una de sus pocas apariciones, amagó patear de zurda, se perfiló hacia su derecha y el remate se fue a centímetros del palo izquierdo de Gregor Kobel. El arquero de Borussia Dortmund, en la última, le sacó una gran volea de Lisandro Martínez, tras un tiro de esquina de Messi, y consumó la resistencia de los suyos en los 90 minutos.
La Argentina, con Thiago Almada y el doble 9 de Alvarez y Lautaro Martínez, arrinconó a Suiza contra su arco en el arranque del prórroga y enseguida generó dos remates que fueron interceptados más otro de Almada que pegó en el costado de la red y todo el estadio celebró como un gol, pero no fue.
El combinado helvétivo tuvo su oportunidad a través de un tiro libre innecesario de Almada sobre Xhaka, pero no lo transformó en una ocasión de peligro. El propio capitán y referente del equipo suizo probó desde media distancia en la siguiente, pero su intentó no fue direccionado al arco.
Las situaciones fueron apenas un respiro para los europeos porque la albiceleste otra vez tomó el mando y le “rodeó manzana”. Intentó con centros y remates desde afuera, pero no pudo quebrar a un rival que resignó a atacar y se defendió bien con sus armas. Así y todo, en el arranque del segundo suplementario fue Suiza la que tuvo una ocasión, otra vez a través de un tiro libre enviado al área desde muy lejos. Si el envío no fue peligroso, es porque Lautaro despejó la pelota con una volea más productiva que estética.
La Argentina siguió insistiendo. Scaloni reemplazó a Paredes por José Manuel López y quemó todos los papeles. Y fue el 10 el que mostró el camino, como siempre. Primero, él remató desde afuera y exigió como nunca antes en el partido a Kobel, que le ganó el duelo. Pero en el rebote largo, Nico González la capturó, López se la guardó y se la cedió a Julián Alvarez que se perfiló para su derecha, ejecutó y se la colgó del ángulo al bueno de Kobel, que esta vez nada pudo hacer, y se desató la locura albiceleste en Kansas City y, también, detrás de las millones de pantallas encendidas en el territorio nacional.
Argentina aguantó el resultado, como pudo. Tenía un equipo preparado para atacar y, así, tuvo que defender. Con López de volante por derecho, con Julián como un mediocampista más. Y fue el crack de Calchín el que le quitó la pelota a Xhaka y nació el contraataque del K-O. Thiago Almada fue, chocó con un rival y hasta con el arquero. La pelota le quedó a Lautaro Martínez, que siguió la jugada desde atrás, y definió para sentenciar el triunfo y, sobre todo, la clasificación a las semifinales frente a, nada más y nada menos, Inglaterra.
El equipo británico, previamente, superó a Noruega 2 a 1 con un doblete de Jude Bellingham. Andreas Schjelderup abrió el marcador para los escandinavos.
La Argentina ganó todos los partidos que jugó en el certamen. En la primera etapa dominó el Grupo J con triunfos sobre Argelia 3 a 0, Austria 2 a 0 y Jordania 3 a 1 y avanzó como líder. Posteriormente, en 16avos de final, el elenco dirigido por Lionel Scaloni eliminó a Cabo Verde con mucho sufrimiento porque se impuso 3 a 2 en tiempo suplementario y ante Egipto, en los octavos, estuvo al borde de la eliminación: perdía 2 a 0 y dio vuelta el resultado en los últimos 15 minutos con tres goles.
El entrenador Lionel Scaloni repitió ante Suiza la formación que arrancó contra los Faraones, con Leandro Paredes en el mediocampo y Julián Alvarez como centrodelantero. La única duda era si jugaba Nahuel Molina o es Gonzalo Montiel, pero el DT se decantó por el ex-Boca.
El equipo helvético jugó cinco partidos en el campeonato y llegó invicto porque logró tres triunfos y dos empates, con nueve goles a favor solo tres en contra. En la primera etapa lideró el Grupo B con siete unidades producto de una sorpresiva igualdad ante Qatar 1 a 1 más victorias sobre Bosnia y Herzegovina 4 a 1 y Canadá 2 a 1. En 16avos de final eliminó a Argelia con un cómodo 2 a 0 mientras que en octavos empató con Colombia 0 a 0 y, después, le ganó en la tanda de penales 4 a 3.
Con su acceso hasta los cuartos de final, Suiza igualó su mejor actuación en la historia. En Italia 1934, en su debut en citas ecuménicas, perdió frente a Checoslovaquia; en Francia 1938 cayó ante Hungría y en Suiza 1954, como local, lo superó Austria 7 a 5 en el partido que tiene el récord de ser el que más goles se anotó en una Copa del Mundo.



