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Los cierres de los mercados de pases siempre dejan peculiaridades, sorpresas, situaciones insólitas, acuerdos de último momento, negociaciones que se derrumban cuando están a la firma. Cerca de la medianoche del martes, el deadline (fecha límite) en las grandes ligas europeas entregó un caso con un futbolista que hace poco también protagonizó uno de los grandes revuelos del Mundial.
Folarin Balogun, el delantero de la selección de los Estados Unidos y por quien Donald Trump intercedió ante Gianni Infantino para que le levantaran una suspensión y pudiera jugar contra Bélgica en los octavos de final, provocó un efecto a tres bandas con su repentina negativa a incorporarse a Everton. Una marcha atrás que le causó un perjuicio económico a su club, Monaco, y afectó deportivamente a otros dos: Everton se quedó con un solo atacante con nivel de titularidad (Thierno Barry) y Chelsea no tuvo margen de tiempo para comprarle a Monaco al mediocampista Lamine Camara, elegido para cubrir la baja de Enzo Fernández, transferido a Manchester City. Todo ocurrió a minutos de que venciera el plazo para inscribir pases entre clubes.
El curso de los acontecimientos llevaba a una resolución positiva. Everton y Monaco habían llegado a un acuerdo económico por 45 millones de euros (más otros cinco en variables) por la transferencia. Balogun estaba en Liverpool para completar una revisión médica que sería el desencadenante que alteró todo. Unas horas antes había visitado el campo de entrenamiento de Finch Farm, que supuestamente lo iba a tener como un nuevo huésped.
Durante los estudios médicos surgieron algunas objeciones -no se hicieron públicas- de Everton que derivaron en una renegociación de los términos económicos con Monaco, tras la interconsulta entre los departamentos médicos de ambos clubes. En su última temporada en el club francés, Balogun solo sufrió un par de lesiones musculares leves, que lo marginaron de un par de partidos. En el historial de lesiones de su carrera aparecen dos inactividades prolongadas en la temporada 2024/25: 52 días fuera de las canchas para recuperarse en un tobillo y 162 días para rehabilitarse de un hombro.
Mientras Everton y Monaco ajustaban los nuevos números de la operación, Balogun, a cinco minutos del cierre del mercado de pases, se negó a pasar al club inglés, alegando “malos tratos” de Everton, supuestamente relacionados con la revisión médica.
Este miércoles, el director deportivo de Monaco, Thiago Scuro, dio las explicaciones a la prensa: “La acusación de Balogun fue ‘no me siento bien por el trato que me ha dado el club, por las dudas que el equipo médico ha generado sobre mi futuro y mi salud. No tengo nada [en lo relativo al físico], por lo tanto no me siento cómodo firmando un contrato a largo plazo aquí’”.
Monaco necesitaba concretar una venta importante para su presupuesto. “Nuestro plan funcionaba muy bien en términos de generación de ingresos y traspaso de jugadores. La marcha de Balo, además del salario, suponía un ingreso importante para ayudar a equilibrar la temporada y asegurar la permanencia de Lamine”, agregó Scuro.

El dirigente de Monaco agregó que habían rechazado una propuesta de Chelsea por Lamine porque contaban con el dinero por la venta de Balogun, cuya negativa a última hora no permitió reactivar la otra negociación. Chelsea estaba enfocado en cubrir la baja de Enzo Fernández, que se sumó a la partida de otro volante, Andrey Santos, transferido a Manchester United. El único mediocampista para esa zona del campo que incorporó es Valentín Barco.
Monaco no descarta negociar a Balogun a otra liga que mantenga el libro de pases abierto. El delantero, de 25 años, pasó a ser su futbolista más cotizado después de marcar tres goles (dos a Paraguay y uno a Bosnia Herzegovina) en tres partidos del Mundial. Era noticia por su eficacia y profundidad, hasta que su expulsión frente a Bosnia lo colocó en una situación que empañó la imagen de la FIFA, que cedió al pedido de Trump para que le levantaran la sanción y pudiera jugar contra Bélgica, con un rendimiento muy deslucido, como si lo hubiera una irregularidad que tuvo una amplia repercusión mediática.
Según The Athletic, Tottenham y Aston Villa habían mostrado interés por Balogun, pero fue Everton el que avanzó decidido por el atacante que es representado por la agencia de LeBron James, Klutch Sports.
Balogun lleva tres años en Mónaco, que en 2023 le pagó al Arsenal 30 millones de euros por su transferencia. Con la camiseta del equipo del Principado hizo 31 goles y dio 13 asistencias en 91 partidos. Más allá del episodio Trump, el Mundial aumentó su valor de mercado y Mónaco vio la posibilidad de un negocio que se cayó en un consultorio médico.


