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La peor noticia para Boca. Tomás Aranda no pudo terminar el entrenamiento de este miércoles y sufrió la fractura del peroné de la pierna derecha, con lo que deberá someterse a una cirugía y se perderá el resto de la temporada. Se calcula que estará cuatro meses inactivo.
La lesión se produjo al inicio de la práctica, cuando el juvenil, que irrumpió este año de la mano de Claudio Ubeda y alcanzó su mejor nivel con Rodolfo Arruabarrena, participaba de un “loco” con sus compañeros durante la entrada en calor. El mediapunta de 19 años debió ser asistido por los médicos y, tras someterse a una serie de estudios, se confirmó la gravedad de la lesión.

Aranda había sido el único futbolista del plantel en disputar como titular todos los partidos del semestre y era uno de los puntos más altos del equipo, junto con Leonel Flores. Incluso, tenía la expectativa de ser convocado a la selección argentina para la fecha FIFA que se disputará entre septiembre y octubre: antes de la Copa del Mundo había participado de entrenamientos con la selección mayor y el propio Lionel Scaloni lo había elogiado públicamente.
De acuerdo con los plazos que se manejan, de entre tres y cuatro meses, Aranda recién estaría en condiciones de volver a trabajar con el grupo para el inicio de la pretemporada de 2027. El doctor que estará a cargo de la intervención será Jorge Batista, histórico jefe del departamento médico de Boca.
La fractura se produjo a la altura de la sindesmosis, la zona ligamentaria que une la tibia con el peroné en el tobillo y que resulta clave para la estabilidad de la articulación. En principio, todo ocurrió luego de que Aranda saltara y pisara mal al caer, lo que le generó una inestabilidad en la pierna y derivó en la fractura.
Durante el primer mes y medio, Aranda deberá utilizar una bota ortopédica y luego comenzará con un apoyo progresivo y trabajos kinesiológicos, hasta volver al deporte de alto impacto entre el tercer y el cuarto mes.

Dentro de ese panorama, se trata de una lesión que en general no deja secuelas, más allá del dolor lógico de los primeros días y de lo extensa que puede resultar la recuperación. Incluso, hay jugadores que sufrieron cuadros similares y volvieron a jugar antes de los tres meses. De todos modos, cada cuerpo responde de manera diferente y la idea del cuerpo técnico con los lesionados es no acelerar los plazos para evitar complicaciones.
Aranda iba a ser titular este viernes ante Lanús, por la séptima fecha del torneo Clausura, rival contra el que había debutado como titular en el Apertura y frente al que iba a disputar su partido número 33 en Primera. Lleva un gol, ante Instituto, y dos asistencias. Ahora Arruabarrena deberá reformular el equipo o encontrar un reemplazante para ocupar su lugar. Ante el Granate, una posibilidad es Alan Velasco, que últimamente venía mostrando un buen nivel, aunque recostado principalmente sobre la banda izquierda.
En estas horas, Boca definirá si irá en busca de un refuerzo para reemplazarlo o si se conformará con lo que tiene, con alternativas como Velasco, Kevin Zenón, el juvenil Lautaro Bianco, hoy número 10 de la Reserva de Mariano Herrón, o Franco Pérez, el hijo de Omar, que también pide pista. Reglamentariamente, Boca podría solicitar un cupo por la lesión, además de tener abiertos otros dos hasta el 2 de septiembre por haber cedido futbolistas al exterior.
Hace pocos días, Racing consiguió un cupo extra tras confirmarse la baja de Marco Di Cesare, quien sufrió una lesión muy similar al de Aranda, y en su lugar incorporó a Matías Pérez, exdefensor de Lanús que estaba en Cerro Porteño.
El problema es que no abundan jugadores de las características y el nivel de Aranda y, entre los que podrían interesar, varios pueden resultar inaccesibles económicamente. Sobre todo porque, con el mercado próximo a cerrar, el club vendedor tendría muy poco margen para encontrar un sucesor.
La fractura de Aranda llega en un momento de definición para Boca, con la necesidad de recuperar terreno en el torneo local tras tres empates consecutivos, a poco del duelo de Copa Argentina ante Vélez por los octavos de final y la serie de cuartos ante San Pablo por la Copa Sudamericana. Un golpe duro que obliga a Arruabarrena a encontrar respuestas en plena competencia y justo cuando Boca empieza a jugarse buena parte de la temporada.

