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El paisaje de Avellaneda tuvo una modificación en el amanecer de este martes. En el momento de mayor desgaste de la imagen del presidente Diego Milito, a quien los hinchas de Racing habían insultado luego de la derrota ante Tigre, aparecieron pasacalles en las inmediaciones de la sede y del estadio con tres consignas: “Elecciones anticipadas. Costas presidente. Kevin = vaciamiento”. En un año y nueve meses de gestión, el oficialismo erosionó parte del crédito que había obtenido en las urnas, cuando Milito se impuso con el 60 por ciento de los votos y asumió el máximo cargo hasta diciembre de 2028.
Gustavo Costas, cuyo despido en mayo expuso las internas latentes que existían entre el ahora extécnico y el actual mandamás sobre el proyecto de club a desarrollar, se había marchado del Cilindro de Avellaneda con ovaciones de los hinchas y una frase sugerente: “Yo pienso que no es una despedida porque capaz pronto que volveremos”. “Borombombón/ Borombombón/ ¡Gustavo es Racing! ¡Milito no!”, cantó un grupo de hinchas reunido con el entrenador, quien por la viralización de ese video hizo una aclaración en su Instagram: “Ante diferentes versiones que circulan sobre mi persona, quiero aclarar que NO es mi intención actual dedicarme a la política del club”.
“Todos Juntos”, el lema que Costas había convertido en un sello durante su exitoso ciclo, paradójicamente se transformó en el nombre que algunos críticos de esta gestión imaginan como el sello de una nueva lista, con la participación del ex entrenador de 63 años. La frase “Kevin = vaciamiento” alude al secretario general de la Academia, Kevin Feldman, el directivo más empoderado por Milito en estos casi dos años de gobierno.

“Que nos hablen de vaciamiento es un despropósito, vinimos al club con la premisa de ser transparentes y trabajamos por eso todos los días. Hay muchos que se dedican a hacer politiquería porque tocamos sus intereses al transparentar las cosas”, alegaron distintos miembros de la directiva actual, quienes consideran que los mensajes que exigen el anticipo de los comicios son parte de “operaciones burdas”, como también las cadenas de mensajes que llegaban a plantear que Milito pensaba renunciar: “Otro disparate, no lo conocen”.
Sobre el presidente, cuya idolatría como futbolista era unánime al momento de colgar los botines, en mayo de 2016, quienes lo rodean coinciden en que “sigue enfocado en que la gestión hable por él y hacer a Racing más grande todavía”. “Hablaron de equipos de trabajo, de salto de calidad, pero la gente no es tonta: no es lo mismo dar discursos que gestionar”, remarcan miembros de la oposición, que resignificaron el lema “salto de calidad” tan presente en los tiempos de campaña de Milito.
En tanto, el presidente se mantiene en la línea de prácticamente no hacer declaraciones públicas, ya sea en conferencias, entrevistas o comunicados, en una postura con la que incluso sus más cercanos no coinciden plenamente. La mayor cantidad de apariciones “en sociedad” de Milito son en fotos o videos durante los recorridos por el predio de Ezeiza, la obra en la que -según el oficialismo- hay una inversión que ya supera los US$ 12.000.000.
A ese proyecto, cuya primera etapa estaría finalizada en octubre de este año, se contrapone una política de contrataciones de bajo costo para el plantel principal que dirige Juan Pablo Vojvoda. “En mis primeras conversaciones con la dirigencia fue eso, va a acontecer un cambio lógico, es lo que está pasando y no es una incomodidad, sino una ocupación que tengo como entrenador”, se había sincerado el estratega luego de la derrota con Argentinos, por la cuarta fecha del Torneo Apertura. Él es quien más sabe que la premisa de “austeridad” involucra esta etapa de un plantel que redujo (más) su potencial.
A la política de orden económico se le contrapuso la asignación de “bonos por objetivos” por casi 100.000.000 de pesos que cobraron tres gerentes. El número (unos 65.000 dólares) no representan en sí una cifra que desestabilice las cuentas de una institución como Racing, pero resultó chocante hacia el afuera e irritó puertas adentro, ya que a los empleados de distintas áreas les bajaron un permanente mensaje de búsqueda de la austeridad.
Por tal motivo, hubo una reprimenda interna a Sebastián Blanklejder, el gerente general que fue contratado por esta dirigencia, por cómo y cuándo se otorgaron esos bonos. “Son frecuentes en algunas áreas los bonos, tanto en el fútbol como en otras actividades. Si se asigna algo así es porque el objetivo alcanzado generó un ingreso mucho mayor. Además, todo está a la vista, en nuestra gestión todo está en blanco”, justificaron dirigentes que hablaron con LA NACION respecto a la situación revelada por el periodista partidario Sebastián Acosta.
Otro caso que impactó y desagradó a muchísimos socios fue recibir avisos de un posible ingreso al veraz por tener cuotas impagas. Las notificaciones, que se multiplicaron por miles tanto por mensajes a los teléfonos como por correos electrónicos, alertaron a quienes los encontraron en sus casillas. “Fue un error no forzado”, coincidieron fuentes dirigenciales ante LA NACION, sobre el intento de buscar a aquellos hinchas que se habían asociado en algún momento y que, por diversos motivos, se habían bajado de esa condición.
“No hubo ninguna intención de hacer sentir amenazado ni amedrentado a ninguno. El aviso llegaba así por defecto, pero nadie está comprometido financieramente por haber dejado de pagar la cuota de Racing”, explicaron desde la dirigencia académica sobre la situación ocurrida durante este año a distintos asociados.

En la previa a la asamblea general y extraordinaria que ya estaba prevista para esta tarde, en el Centro Deportivo de la institución, el oficialismo adelantaba “un clima hostil” de parte de la minoría, según le manifestaron a LA NACION: “Se convocó a miembros de su bloque para reuniones previas y ni se presentaron, no hubo voluntad de diálogo”.
“Al oficialismo es al que más le convienen esos pasacalles, se victimizan y desvían el foco”, consideran los opositores más vehemente a la conducción de Milito, quien estará presente con su comisión directiva para el tratamiento del presupuesto del período 2026/27; el nuevo régimen de socios vitalicios del club; y la aprobación del estatuto de la Fundación Racing Club, un proyecto criticado por la minoría desde la asamblea del año pasado.
Entre los cambios motorizados en el régimen de vitalicios, uno de los puntos más salientes es el cambio de la edad mínima para llegar a esa condición: antes se requería tener al menos 60 años, mientras que la nueva modalidad suprime el establecimiento de una edad mínima para lograrlo (personas de 48 años podrían alcanzar ese status). Previamente, se requerían 35 años de pago ininterrumpido de la cuota para aspirar a ser vitalicio y con la modificación, 30.
Sin embargo, una de las cuestiones a dilucidar con el paso del tiempo es cómo gestionará la institución un potencial incremento de sus vitalicios, ya que uno de los derechos que alcanzan es el del ingreso a un sector del estadio sin tener que pagar.
La cuota social, cuyo último valor actualizado llegó a 37.500 pesos, es una fuente clave para los clubes argentinos. La gestión Milito hizo especial hincapié en el objetivo de superar los 100.000 asociados, algo que consiguió el año pasado, con una fuerte campaña para captar hinchas de distintas edades y regiones.
No obstante, por motivos que pueden oscilar entre la situación económica del país, la salida de “socios golondrina” (aquellos que aparecen en determinadas circunstancias deportivas) u otras razones a determinar y mensurar, aquella curva ascendente de asociados se detuvo y quedó otra vez por debajo de los 100.000, según pudo averiguar LA NACION.
El deseo de “potenciar la marca Racing”, algo que se había obtenido con la campaña de marketing que el club desarrolló durante 2025, con el fuerte respaldo de un equipo protagonista en todos los frentes, con figuras y que soñaba con alzar la Libertadores, se contrasta con la realidad de hoy: la Academia ya no disputa certámenes continentales (se despidió en fase de grupos de la Sudamericana), carece de figuras “que corten tickets” y, de momento, se encuentra fuera de la zona de copas internacionales de 2027.
Milito, el ídolo cuyo apellido se transformó en calle luego de un retiro con ovaciones y emoción en el Cilindro, entre pasacalles e insultos atraviesa el momento de mayor reclamo a su gestión. Después de la asamblea, el que supo ser Príncipe en la cancha anhela que los próximos resultados del equipo cambien y le den un poco de aire a su versión dirigencial.


