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Domínguez, ese pequeño pueblo de Entre Ríos de no más de 400 habitantes, será recordado como el lugar que acunó al técnico más exitoso de los seleccionados juveniles y al sucesor de Marcelo Bielsa en el camino a Alemania 2006. Allí nació José Pekerman (54 años), aunque poco recuerda de aquellos días. Sucede que a los tres meses de vida, como consecuencia del decaimiento del campo, sus padres, Oscar y Raquel, tomaron sus cosas, a José y a su hermano mayor, Luis, para probar mejor suerte en Ibicuy.
En este pueblo, al sur de Entre Ríos, el padre de Pekerman instaló un bar al que asistían los ferroviarios y donde José vendía helados. El esfuerzo acompañó siempre a la familia Pekerman. Pero como Ibicuy no les entregó la tranquilidad económica que buscaban, se marcharon a Buenos Aires. Los potreros de Martín Coronado reemplazaron a las costas del Paraná. Siete años tenía José y en la Escuela 21 aprendió a leer y a escribir. En su adolescencia, mientras estudiaba en el Colegio Nacional de Santos Lugares, trabajaba como mozo en la pizzería de su padre.
Comenzó su carrera en las divisiones inferiores de Argentinos por insistencia de su padre, en 1964. Sin embargo, no abandonó el estudio y ni bien egresó de la secundaria empezó la carrera de profesor de educación física, pero tuvo que abandonarla porque no había clases nocturnas. Entonces, comenzó a estudiar kinesiología y allí conoció a Matilde, su actual esposa.
Entre 1969 y 1974 jugó 134 partidos en la primera de Argentinos como volante derecho y anotó 12 goles. También formó parte del primer llamado en el ciclo para el Mundial de Alemania 1974. Una lesión en la rodilla mermó su rendimiento y, ante la primera oferta, Pekerman se fue a Independiente, de Medellín (1975-78). Antes, en enero de 1973, se había casado con Matilde y en Colombia nació su hija Vanesa. Como no mejoró de la lesión, José consideró que no era justo que le pagaran un sueldo por no jugar y regresó a Buenos Aires, donde se sometió sin éxito a un tratamiento y colgó los botines. Era 1978, el Mundial atrapaba a los argentinos y José pintó su automóvil para mantener a su familia como taxista.
La devoción por el fútbol no terminó. Luego de transitar miles de calles, en 1981 hizo el curso de técnico, al mismo tiempo que colaboró con Ricardo Trigilli en Estudiantes de Buenos Aires. El nacimiento de su hija Ivana, en 1982, coincidió con el paso a Chacarita junto con Trigilli, pero los resultados no lo acompañaron. La pareja técnica llegó a Argentinos, pero ante tantas derrotas los dirigentes echaron a Trigilli; no así a Pekerman, que se quedó como DT de las inferiores y cosechó nueve títulos en la misma cantidad de años.
En Chile, Colo Colo se había interesado en el trabajo de Marcelo Bielsa, en Newell’s, y Pekerman, en Argentinos, pero finalmente contrató a este último en 1992. El resto de la historia es más conocida. En septiembre de 1994, Pekerman fue elegido, tras presentar un proyecto de trabajo, como técnico de los juveniles de la AFA. Los títulos en Qatar 95, Malasia 97 y Argentina 2001 lo convirtieron en el DT más exitoso de la historia a nivel selecciones, con su tricampeonato mundial.
Luego de Francia 98 no aceptó el primer ofrecimiento de Grondona para asumir en los mayores, recomendó a Bielsa y asumió como director de los seleccionados nacionales de la AFA. Su asignatura pendiente fue no haber clasificado para los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 con el denominado "Equipo de los Sueños" de Aimar, Saviola, Riquelme, entre otros. Y la gran frustración fue el fracaso en Corea y Japón 2002, del que no pudo reponerse y renunció.
Por último, su nombre fue arrastrado por el desmoronamiento del proyecto Leganés que ideó el empresario Daniel Grinbank. El recorrido fue de apenas cinco meses, cuando estaba pensado para una duración de tres años. Cuando el grupo inversor se dio cuenta de que la rentabilidad no era la esperada, se derrumbó el sueño europeo. Ahora, el de la selección se acaba de poner en marcha. Y en él están depositadas las nuevas ilusiones.


