El día en que Merlo gritó campeón

Daniel Arcucci
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10 de diciembre de 2001  

" Ahora me enojé, ¡vamos a salir campeones!" , tronó el vozarrón de Reinaldo Carlos Merlo, Mostaza, y la frase así dicha, con la mención de la palabra innombrable -encima repetida tres veces en una caminata de apenas unos metros-, entró rápidamente en la galería de los clásicos futboleros , pegadita a la suya anterior, aquella del "paso a paso" que, por reiterativa, se había convertido en la mejor definición de este torneo que aún no termina.

Pero aunque sea muy grande la tentación de jugar con las palabras, de hablar de "traspié" o de suponer con intencionada gracia cómo funcionarán las leyes cabuleras ante semejante confesión, más vale quedarse con la primera parte de la declaración de ese hombre que se incorporó a esta historia con perfil de actor de reparto y está llegando al final como gran protagonista.

¿Con quién estaría tan enojado Merlo como para dejar de lado una de las más profundas de sus creencias, haciendo explícito por primera vez lo que seguramente siente desde que su equipo se encaramó como líder? En realidad, después de lo vivido en Parque de los Patricios, se podría hacer una lista con las razones y los... culpables de su flamante estado de ánimo, para entenderlo mejor.

Para empezar, su propio equipo lo debe haber sacado de las casillas. Así como sorprendió la imagen del DT mencionando por primera vez la palabra "campeón" , la misma sensación cuando se lo vio marcándoles con vehemencia a sus jugadores -a Chatruc, sólo por citar un ejemplo- las carencias que estaban dejando al descubierto en el partido decisivo. Y no les pedía que encendieran luces, que él sabe como nadie que no las tuvieron, ni las necesitaron, para llegar hasta donde llegaron: les exigía, en todo caso, que no estuvieran tan apagados. Racing jugó, quizá, su peor partido en todo el Apertura. Y, se sabe, el juego de este Racing tiene más que ver con los estados de ánimo que con la táctica y la técnica.

También algunos fallos de los árbitros pudieron haberle hecho perder la línea, aunque él eso no lo admitirá nunca. Pero tanto y tan mal se habló durante el torneo de los "favores" a Racing que bien podría salir a preguntar ahora en qué casillero pone el gol mal anulado a Estévez, que estaba habilitado cuando recibió la pelota que servía para definir un partido cerrado, bien cerrado.

O quizá, finalmente, todo tenga que ver con algo más profundo. Con tantos fantasmas acabó ya este Racing suyo, tantos antecedentes mejoró, tantos récords superó y, sin embargo, no puede evitar llegar al final con un acompañante conocido: el sufrimiento . Demasiado fácil venía todo como para que este domingo 9 de diciembre se acabaran, así como así, 35 años de bronca. Demasiado fácil, tratándose de Racing.

Por eso se enojó Merlo, seguro. Por eso los hinchas deben confiar en él.

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