En el Mundial de 2026 todavía habrá futbolistas nacidos en cuatro estados desaparecidos
Yugoslavia, Checoslovaquia, la Unión Soviética y Zaire dejaron de existir hace décadas, pero aún tienen representantes en la Copa del Mundo
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Cuando Luka Modric nació en Zadar, cuando Croacia todavía no existía como estado independiente. Lo mismo ocurrió con Edin Dzeko en Sarajevo, Ivan Perisic en Split y otros siete futbolistas que forman parte del Mundial 2026. Todos comparten una particularidad que, seguramente, sea la última vez que la veamos: llegaron al mundo en países que ya no figuran en los mapas políticos.
La Copa del Mundo que comienza este jueves reúne a jugadores nacidos en cuatro Estados desaparecidos: Yugoslavia, Checoslovaquia, la Unión Soviética y Zaire. Algunos de ellos son figuras históricas de sus selecciones; otros representan a países que surgieron tras profundas transformaciones geopolíticas. Juntos conforman una generación que parece acercarse a su última gran cita mundialista.
Yugoslavia, el caso más emblemático
El grupo más numeroso y reconocible es el de los futbolistas nacidos en Yugoslavia. La antigua federación balcánica comenzó a desintegrarse en 1991, en un proceso que derivó en conflictos armados y en la aparición de varios estados independientes.
El nombre más destacado es el de Luka Modric, nacido el 9 de septiembre de 1985 en Zadar. Considerado uno de los mejores mediocampistas de su época, el capitán de Croacia llegó al mundo seis años antes de la declaración de independencia croata. Si este termina siendo su último Mundial, ya con 40 años, también podría convertirse en una de las últimas grandes figuras nacidas en la Yugoslavia socialista en disputar una Copa del Mundo.
La misma situación atraviesa su compatriota Ivan Perisic, nacido el 2 de febrero de 1989 en Split. Al igual que Modrić, nació bajo bandera yugoslava y fue protagonista de la etapa más exitosa de la historia del seleccionado croata, incluida la final disputada en Rusia 2018 y las semifinales en Qatar, perdiendo ante la Argentina. Y acumula 38 goles con su selección en 154 partidos, siendo el segundo máximo goleador histórico.
El tercer integrante de este grupo es Edin Dzeko, nacido el 17 de marzo de 1986 en Sarajevo. El delantero bosnio, otro de los más veteranos en el Mundial, desarrolló una carrera que incluyó pasos por Wolfsburgo, Manchester City, Roma, Inter y Fenerbahce, y es uno de los máximos símbolos de Bosnia-Herzegovina desde la independencia del país. Además, es el que más partidos tiene en la selección, con 148, y más goles, con 73. Ya disputó el Mundial de 2014, en el que enfrentó a la selección argentina en el debut, cayendo por 2-1, hizo un gol en la única victoria y quedaron afuera en fase de grupos.
Los tres representan una singularidad histórica: nacieron en el mismo país, pero hoy defienden selecciones distintas surgidas tras la desaparición de aquella federación que durante décadas reunió a varias repúblicas balcánicas.
Checoslovaquia y una separación sin conflictos
La situación de los representantes checos ofrece un contraste marcado con la experiencia yugoslava. Mientras los Balcanes atravesaron guerras y fracturas traumáticas, Checoslovaquia se dividió de manera pacífica el 1° de enero de 1993, en un proceso conocido como el “divorcio de terciopelo”.

Tres integrantes del plantel de República Checa para el Mundial en Estados Unidos, México y Canadá, nacieron antes de aquella fecha. El mayor es Vladimír Darida, nacido el 8 de agosto de 1990 en Plzeň. A él se suman Jaroslav Zelený, nacido el 20 de agosto de 1992 en Hradec Králové, y Vladimír Coufal, nacido el 22 de agosto de 1992 en Ostrava.
Los tres llegaron al mundo cuando checos y eslovacos todavía compartían un mismo estado. Apenas unos meses después de los nacimientos de Coufal y Zelený, Checoslovaquia desapareció y dio paso a dos países independientes: República Checa y Eslovaquia.
Los últimos nacidos en la Unión Soviética
La disolución de la Unión Soviética en diciembre de 1991 modificó el mapa de Eurasia y dio origen a quince estados independientes. Entre ellos apareció Uzbekistán, que hoy tiene dos representantes nacidos antes de aquel cambio histórico.

Utkir Yusupov, nacido el 4 de enero de 1991 en Sayram, y Farrukh Sayfiev, nacido el 17 de enero de 1991 en Samarcanda, llegaron al mundo cuando la URSS aún existía formalmente. Ambos nacieron apenas once meses antes de la desaparición definitiva de una de las principales potencias del siglo XX.
Aunque sus nombres no tienen la proyección internacional de Modric o Dzeko, representan un vínculo directo con uno de los acontecimientos políticos más trascendentes de la historia contemporánea.
El recuerdo de Zaire
El caso más reciente corresponde a la República Democrática del Congo. Antes de recuperar su nombre actual, el país fue conocido como Zaire entre 1971 y 1997, durante el largo gobierno de Mobutu Sese Seko, primer y último presidente de aquella república.
Dos integrantes del seleccionado congoleño nacieron bajo aquella denominación. Fiston Mayele, nacido el 24 de junio de 1994 en Mbuji-Mayi, y Chancel Mbemba, nacido el 8 de agosto de 1994 en Kinshasa, llegaron al mundo apenas tres años antes de que Zaire desapareciera oficialmente, con el derrocamiento del militar y político congoleño Mobutu.
La cercanía temporal convierte a este caso en uno de los más llamativos del torneo. A diferencia de Yugoslavia, Checoslovaquia o la Unión Soviética, cuya desaparición quedó asociada al final de la Guerra Fría, el cambio de Zaire a República Democrática del Congo ocurrió en una etapa mucho más reciente.

La presencia de estos diez futbolistas permite observar cómo algunos de los grandes cambios políticos del último medio siglo todavía tienen representación en las canchas. Desde la fragmentación de Yugoslavia hasta la caída de la Unión Soviética, pasando por la división pacífica de Checoslovaquia y el final de Zaire, cada uno de ellos nació en un mapa distinto al que conocen las generaciones actuales.
El torneo ofrece además un caso relacionado, aunque diferente. Manuel Neuer, nacido el 27 de marzo de 1986 en Gelsenkirchen, y Oliver Baumann, nacido el 2 de junio de 1990 en Breisach am Rhein, llegaron al mundo antes de la reunificación alemana del 3 de octubre de 1990. Sin embargo, ambos arqueros nacieron en la entonces República Federal de Alemania, considerada la continuidad jurídica del estado alemán actual. Por eso no integran el grupo de jugadores nacidos en países desaparecidos, aunque sus trayectorias también remiten a una geografía política distinta de la que existe hoy.
Mientras la pelota vuelve a rodar en Norteamérica, una parte de la historia del siglo XX también tendrá su lugar en la Copa del Mundo. A través de diez futbolistas repartidos en cuatro selecciones, sobrevivirán durante unas semanas países que desaparecieron hace años, pero que todavía conservan representantes sobre el césped.
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