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A Independiente esta vez le sonrió la fortuna. Jugando bastante mal, dio vuelta un marcador adverso en un abrir y cerrar de ojos para vencer -sin merecerlo- 2-1 a Unión y acomodarse en las tablas del torneo y en la anual.
La primavera tiene mil caras positivas. Desde la recuperación del color de las hojas y las flores a las ilusiones renovadas tras el largo período invernal, el abandono de los abrigos incómodos y el estallido de las hormonas juveniles. Pero también suma algunos perfiles inconvenientes, como las alergias y, sobre todo, el sopor que puede despertar la tibieza del sol de septiembre.
De todo ese abanico, Unión e Independiente empezaron la tarde eligiendo la peor opción posible. En la primera mitad, solo las acciones polémicas sacudieron un poco los bostezos. La mala fama que conquistó a pulso persigue a Luis Lobo Medina. Cada vez que es designado, el disgusto se apodera de los equipos que se consideran “castigados” por su presencia y cualquier determinación que tomen, él o sus colaboradores, los del VAR incluidos, es vista con ojos de sospecha.
¡GOLAZO PARA QUE EL ROJO LO DE VUELTA EN SANTA FE! Maxi Meza arrancó con la pelota, probó desde afuera del área y la puso contra un palo para plasmar el 2-1 vs. Unión.
— SportsCenter (@SC_ESPN) September 19, 2026
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En ese período inicial amontonó varias. Al minuto nomás, el asistente Lucas Ripoli obvió un claro fuera de juego de Brahian Cuello que acababa en córner y corrigió el VAR. Más tarde, promediando la etapa, Leonardo Godoy y Cristian Tarragona disputaron un balón sobre un lateral, el codo del hombre del Rojo (aunque vestido de azul) terminó impactando sin demasiada violencia en el rostro del delantero. Lobo Medina dictó amonestación, con todo el estadio pidiendo un color más encendido. La culminación fue en el cuarto minuto de descuento. Cuello lanzó un córner, Juan Pablo Ludueña cabeceó sin marca, Joaquín Mosqueira giró frente a Mateo Pérez Curci en la puerta del área chica y clavó la pelota arriba. Gol. Ripoli levantó la bandera y el VAR dirigido por Gastón Monsón Brizuela lo convalidó tras varios minutos de consulta. Ninguna imagen permite afirmar si acertaron o no. A la gente no le importó: antecedentes y la acción del codazo mediantes, su respuesta fueron insultos generalizados hacia Claudio Chiqui Tapia.
El juego, mientras tanto, estuvo a tono con los árbitros. El Rojo hizo todo lo posible para irse al descanso perdiendo (no lo logró por la anulación del gol sobre la hora). Nada de lo bueno que había mostrado hace una semana ante San Lorenzo apareció por Santa Fe. Erráticos en cada salida por abajo desde el fondo, perezosos para pensar y ejecutar, los dirigidos por Jádson Viera dieron infinitas ventajas.
Su suerte fue que los tatengues hicieron las cosas apenas un poquito menos peor. Las imprecisiones de la visita le permitieron a Unión manejar más tiempo la pelota y visitar con mayor frecuencia el área de enfrente. Así, a los 11 Rodrigo Rey le tapó un mano a mano a Cuello, y a los 33, Tarragona descubrió la fórmula ideal para lastimar al rival: los centros aéreos. En ese, el goleador cabeceó desviado; en el último llegó el tanto que no valió; y en el primero de la segunda parte, el 1 a 0. Lucas Ayala tiró el córner, Tarragona peinó en el primer palo y Estigarribia convirtió entrando por el segundo.
Tal como venía Independiente, que además ya había sumado tres lesionados -Chimy Ávila con un tirón muscular, Josías Palais con siete puntos de sutura en la cara luego de un choque con Matías Rocha y Facundo Zabala con un golpe en el empeine- cualquiera hubiera apostado a que ese sería el golpe de gracia. Sin embargo, fue el toque de corneta para despertarse y dar lugar a una ráfaga de goles que salvó en parte el pobre espectáculo.
Abanderado por Maximiliano Meza, el Rojo encontró rápidamente el empate. Iban 6 minutos, cuando el volante exRiver se filtró entre dos rivales sobre la derecha, profundizó sobre Godoy, y Santiago Montiel empujó de cabeza el centro para el 1 a 1. Un ratito después, volvió a surgir Meza, ahora por la otra banda. Se escapó de Julián Palacios, yendo hacia el medio desairó a Ludueña y desde el borde de la media luna sacó el derechazo a ras del piso y contra el palo derecho que solo se frenó en la red.
Le costó demasiado a Unión superar el efecto de los dos cachetazos sucesivos. Hizo cambios cada vez más ofensivos Leonardo Madelón, insistió hasta el cansancio con el método del centro el tatengue, pero ya sin eficacia. Más por impericia propia que por una mejora en la producción defensiva del Rojo. Ni siquiera Lobo Medina le dio nuevas chances para quejarse.
Retrocedió en el juego Independiente, pero esta vez le tocó ganar. Se llevó de Santa Fe tantos puntos como lastimados y sumó una cuota de confianza. En su mano estará olvidar el sopor primaveral en el hotel si pretende prolongar los buenos resultados.



