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Las federaciones miembro de la UEFA acordaron boicotear todas las competiciones de la FIFA en protesta por el plan de Gianni Infantino de vender una participación de los ingresos del Mundial a inversores de capital privado. El próximo torneo organizado por el máximo rector del fútbol se disputará en Europa. Será el Mundial femenino sub-20, organizado por Polonia a partir del 5 de septiembre.
“La UEFA y sus asociaciones nacionales no participarán en competiciones de la FIFA”, dijo el ente rector del fútbol europeo tras una reunión urgente en línea de sus 55 miembros y a través de un comunicado publicado en su página.
“La Copa del Mundo no puede considerarse un producto de inversión. Es uno de los mayores legados deportivos del fútbol. Se ha construido a lo largo de generaciones gracias al trabajo de jugadores, selecciones nacionales y aficionados de todos los continentes. Ninguna parte de ella debería entregarse jamás a inversores privados. La Copa del Mundo no está en venta”, sentenció el duro texto.

La reunión estratégica fue convocada para contrarrestar la oferta de Infantino, presidente de la FIFA, de 20 millones de dólares para cada uno de sus 211 miembros globales, que debe aceptarse a más tardar a mediados de septiembre.
La propuesta se reveló el martes: escindir sus operaciones comerciales en una operación de 20.000 millones de dólares, con un 20% en manos de inversores privados. El inversor principal sería una firma de inversión de Nueva York creada por Joshua Kushner, hermano de uno de los yernos del presidente estadounidense Donald Trump.
“Resulta irresponsable e indefendible que una propuesta de tal trascendencia para el fútbol se haya concebido en secreto y se haya llevado al borde de su aprobación sin una consulta significativa con los responsables de la gestión del deporte. Esto no solo representa una profunda falta de liderazgo, sino también una abdicación del deber de la FIFA como garante del fútbol mundial”, suma en otra parte del extenso comunicado en la que criticaron al titular de la FIFA.

En el texto se aclaró: “Pero nuestra oposición va mucho más allá del procedimiento. En el momento en que los inversores externos adquieren participaciones en las competiciones de la FIFA, el fútbol cambia para siempre. La rentabilidad comercial se convierte en una obligación permanente. Las expectativas de los inversores se transforman en una presión diaria. A partir de ese momento, cada decisión sobre el calendario internacional, cada decisión sobre los formatos de competición y cada decisión que moldea el futuro del fútbol ya no se rige por lo que más beneficia al deporte, sino por lo que más beneficia a los accionistas”.
“Este modelo no tiene cabida en el fútbol mundial. El futuro del fútbol no puede estar condicionado por las expectativas de quienes priorizan maximizar sus beneficios económicos. Tampoco pueden los intereses de las federaciones nacionales, las ligas, los clubes, los jugadores y los aficionados quedar subordinados a las ganancias de los inversores. El fútbol no puede hipotecar su futuro por dinero“, se agregó.
Y por último se marcó: “Hay momentos en que las instituciones no son juzgadas por lo que están dispuestas a aceptar, sino por lo que se niegan a ceder. Este es uno de esos momentos. Hay cosas demasiado importantes como para venderlas. La Copa Mundial de la FIFA pertenece al fútbol. Siempre será así. Y mientras Europa tenga voz, jamás estará a la venta“.

