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Muchas fueron las emociones vividas en el estadio 15 de Abril, durante el encuentro entre Unión e Independiente, por la décima fecha del torneo Clausura. Con una ráfaga de goles en el segundo tiempo que le dieron el triunfo al visitante por 2-1, pero también por un par de polémicas durante el primer capítulo por las que el público santafesino terminó estallando contra Claudio Tapia.
Es que las dos jugadas en donde se posó la lupa terminó con el alivio de los de Avellaneda y la furia del Tatengue. La primera ocurrió a los 35 minutos, muy cercano a los bancos de suplentes. Cristian Tarragona, goleador de la T, fue a disputar cerca del lateral una pelota con Leonardo Godoy, lateral derecho del Rojo. Sin embargo, lejos de trabar, el defensor optó por levantar su codo hacia el rostro del delantero.
Llamativamente, el árbitro del cotejo, Luis Lobo Medina, no fue convocado a revisarla desde la cabina VAR, a cargo de Gastón Monsón Brizuela. Evidentemente, el equipo arbitral que funciona desde Ezeiza le dio la derecha a una maniobra que el referí observó y sancionó como infracción, pero por la que eligió amonestar a Godoy.
¡ATENCIÓN A ESTA JUGADA! Godoy fue muy fuerte con el brazo arriba sobre Tarragona y vio la amarilla. ¿Debió llamar el VAR?
— SportsCenter (@SC_ESPN) September 19, 2026
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En el tiempo adicionado, un tiro de esquina local cayó en el cabezazo de Juan Pablo Ludueña, que al terminar conectando lejano al arco terminó asistiendo a Joaquín Mosqueira, que se las ingenió para girar el cuerpo y definir ante la pegada marca de Juan Fedorco. Lo que parecía festejo seguro de Unión, de pronto se transformó en suspenso y, finalmente, incredulidad.
Porque el VAR le impidió al árbitro reanudar inmediatamente, ya que había percibido un posible fuera de juego. En épocas de celulares en la mano, en efecto, los hinchas presentes en el estadio comenzaron a visualizar la repetición del gol. Porque fueron varios los minutos dedicados a la revisión de una jugada que no requería el análisis de Lobo Medina. Tan fina fue la acción que el grito de las tribunas, reclamando el gol contra el cuerpo arbitral, fue estruendoso.
Porque resulta que, desde la mejor cámara (y única) a disposición desde un costado se percibió que la cuestión pasaba por saber si la pantorilla del volante del Tatengue estaba por detrás del taco del zaguero visitante. Parecía ser todo legítimo, principalmente, porque esos dos puntos estaban alineados. Una jugada híper fina. No obstante, abrieron el micrófono de Lobo Medina y éste explicó que, según el trazado de líneas, el VAR observó offside.
FINA NO… ¡LO QUE LE SIGUE! Atención al gol anulado de Mosquera por offside vs. Independiente.
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Automáticamente, la bronca de la gente se potenció. Y, como viene sucediendo fecha tras fecha, el apuntado fue el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino. “¡Chiqui Tapia, botón, sos un hijo de p..., la p... que te parió!“. Y es que tanto las líneas que se trazaron manualmente como otra de las cámaras que se utilizó para sumar un criterio más de búsqueda incentivan, logicamente, el fastidio y reiterativamente la desconfianza sobre el arbitraje.
Las líneas entregadas a la transmisión se marcaron una detrás de otra. Por otro lado, la otra visual que se habría usado fue una cámara trasera al arco que defendía Rodrigo Rey: un ejemplo más (y van...) de la precariedad de herramientas para un fútbol al que le urge una tecnología mucho más preparada.
Como si fuera poco, Unión logró ponerse en ventaja rápido en el segundo tiempo, pero Independiente lo terminó revirtiendo ocho minutos después. El 2-1 fue definitivo, como la furia santafesina, otro público que se puso en contra de Claudio Tapia.



