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El destino lo empujó y lo puso cara a cara ante un desafío de esos que erizan la piel. A él, un chico de 16 años que ni siquiera en sus sueños más dulces habrá albergado la ilusión de una oportunidad tan precoz en la elite del fútbol mundial. Lionel Andrés Messi tuvo su día de gloria: debutó ayer en la primera de Barcelona en un amistoso ante Porto, en Portugal (ver aparte). El, que acuñó esperanza en su Rosario natal y que se fortaleció ante la adversidad, una enfermedad en las hormonas del crecimiento; él, que ya oyó halagos de todo tipo en España, incluso aquellos que le provocan un cosquilleo especial y que lo comparan con Diego Maradona.
Su corta carrera se desarrolló como si se tratase de una perfecta trama con final feliz, la historia conoce de empeño, de ilusiones y de reveses... Nada podía faltar. Lionel dio los primeros pasos dentro de una cancha de fútbol en el club del barrio Grandoli, en Rosario, en 1992. Esa zurda endiablada fue difícil de esconder y, dos años después, se integró a las divisiones juveniles de Newell´s, donde era uno de los diamantes en bruto.
Estuvo a punto de incorporarse a River para seguir las huellas de uno de sus ídolos, Pablo Aimar, pero en medio de las gestiones se le detectó un problema en las hormonas de crecimiento, cuyo tratamiento era cercano a los 1000 dólares mensuales. Como el club rosarino nunca dio el sí respecto de la rehabilitación, y como en River tampoco encontró una respuesta firme, la familia Messi se contactó con unos parientes de Lleida, provincia de Cataluña, y conversó sobre las conveniencias y los detalles de una eventual mudanza.
Los vaivenes de la economía y la inseguridad que reinaba en la Argentina a mediados de 2000 aceleraron la drástica decisión de Jorge Messi, el padre, ex empleado de la firma metalúrgica Acindar: la familia emigró a España. Con la nostalgia como equipaje más pesado, Jorge, Celia, su esposa, y los cuatro hijos, Matías, Rodrigo, Marisol y el pequeño Lionel, con una pelota bajo el brazo, pisaron el suelo del Viejo Continente.
En septiembre de 2000, Lionel, un pibe de 13 años y de poco más de 1,40m de altura, se presentó en una prueba con los juveniles de Barcelona, club que ya lo tenía en la mira gracias a los cazadores de talento en América del Sur. Un par de gambetas, otros tantos caños y uno, dos, tres... ¡cinco goles! en la primera práctica. Vaya presentación...
Carles Rexach, por entonces DT del equipo de primera, recordó: "En un par de minutos me di cuenta de sus condiciones y lo incorporé; hasta firmamos una especie de contrato simbólico en el primer papel que encontré". Barcelona, además, se hizo cargo de los gastos por el tratamiento médico.
Mientras celebraba goles con la camiseta azulgrana, Lionel, confeso admirador del brasileño Ronaldinho y de sus compatriotas Javier Saviola -ambos compañeros de equipo-, y Pablo Aimar, de Valencia, creció más de 30 centímetros.
Poco a poco su juego se potenció, al igual que los halagos. "Le sobra talento y destila humildad en sus toques maradonianos ", destacó el diario catalán Sport. Barcelona, encandilado por el fulgor de la joven estrella, le firmó un contrato hasta 2012, con una cláusula de rescisión de 30.000.000 de euros, que se eleva gradualmente a medida que el argentino asciende de categoría. Y con tan sólo 16 años, lo mejor está por venir...
Lionel Messi se codeó con algunas estrellas de Barcelona: ayer, en Portugal, debutó en primera en el amistoso ante Porto (ganó 2-0), que inauguró el Estadio del Dragón -con capacidad para 50.106 personas-, donde se jugará la Eurocopa 2004. Entró por Fernando Navarro, jugó 16 minutos y dejó algunos destellos...


