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La victoria más importante de la historia de la selección de Ecuador. Así sintetizaron los hinchas y medios de la tierra que hoy infla el pecho por el orgullo de que sus jugadores vencieran por primera vez a Alemania (2-1) y en el contexto en el que lo hizo, con la obligación del triunfo. Y también lo desinfla por el suspiro, el alivio de verse entre las 32 mejores selecciones del Mundial. Ahora, que el destino ponga enfrente al rival que desee. Por satisfacción, pero también por fortaleza.
Un desahogo absoluto. Sobre el campo de juego, en cada protagonista, que se dejó caer sobre el césped exhausto, pero sobre todo emocionado; en las tribunas del MetLife Stadium de Nueva Jersey, los hinchas no contuvieron lágrimas ni frenaron el agite de banderas y camisetas; y en las calles de todo el Ecuador, pese al horario laboral, hubo desborde de felicidad.

El que se llevó los principales focos fue el muy cuestionado por la prensa y los fanáticos Sebastián Beccacece, entrenador argentino de los ecuatorianos. Si en las eliminatorias ya arrastraba cierta resistencia su estilo, pese a haber terminado segunda, tras la derrota con Costa de Marfil (0-1) y la igualdad con Curazao (0-0) ahondaron las críticas. El mismo se sinceró aceptando que, evidentemente, no entró en el corazón del pueblo. Quizás, esa conclusión haya cambiado en muchos ecuatorianos.
Sin embargo, el técnico se apartó en todo momento de la épica lograda este jueves para que fueran los futbolistas los que recibieran el agradecimiento. “Es un mensaje para la gente que estos chicos cambien la historia. Yo no existo, soy un guía nomás. Es importante que mantengamos la fe y la confianza. Se puede ganar, perder, te podés volver en primera ronda o podés pasar: mientras los jugadores entreguen todo como en estos tres partidos, hay que estar orgullosos de lo que dimos y hacemos. Y el ecuatoriano está orgulloso“, declaró en medio de la efervescencia.

“Nosotros siempre lo tuvimos claro. Más allá de lo que nos tenía preparado el destino, que no lo sabíamos, estábamos satisfechos con lo que estábamos haciendo. Hoy lo volvimos a demostrar, obviamente con la alegría del triunfo. Es para todo el pueblo, que lo tiene que celebrar porque se lo merece. Es trabajador y humilde", continuó con los elogios populares y, asimismo, el éxito transformado en enseñanza: “Está bueno esto de cómo encarar las cosas. Si viene la adversidad, la mala, hay que tener fe. Hoy mandamos un gran mensaje: siempre se pelea hasta el final”.
Beccacece apeló en todo momento a la unidad. “En el fútbol se gana y se pierde. Pero cuando uno sabe que va de sensaciones y funcionamiento, uno como entrenador debe estar tranquilo. Yo siempre trato de llevar esa energía, por eso invito a todo Ecuador a estar unido o como era el sueño de Bolívar, esa unidad cuando se juntó con San Martín. La unidad es clave”, explicó.
Acerca de la obligación de vencer a un gigante y el trámite infartante, el rosarino explicó en qué se aferró para confiar: “La vida es eso también, ¿no? Saber sufrir y saber también tener templanza, fe y confianza. Siempre, en la adversidad, hemos mostrado mucha calma y cautela porque había argumentos, un funcionamiento”. Entonces, no se quejó del contenido de las preguntas recibidas en la previa, sino del clima generado en contra de las expectativas y de su conducción: “Yo lo que quiero es que no nos invadan el miedo, el temor o la angustia antes de tiempo. A ver si podemos sostener la fe y podemos creer en que la historia está hecha para cambiarla”.

Su equipo, en ese sentido, fue otro incentivo: “Siempre dijimos que nuestra propuesta, desde que llegamos, fue empoderar a un grupo de futbolistas para que no se sienta menos ni más que nadie, que sienta que puede competir con cualquiera”. Y ahondó con emoción: “Este grupo está forjado por el carácter del lugar del que vienen. Recorrí Ecuador de punta a punta. Estuve en Santo Domingo, Machala, Riobamba. Vivo en Quito, viví en Guayaquil. Fui a visitar cada lugar de donde salieron estos chicos. Cuando saben de dónde vienen y dónde están hoy, ¿cómo no se van a levantar? Si ellos vienen de ahí: ya lo hicieron y lo hacen todos los días“.
Tanto en el gol de Gonzalo Plata que decretó el triunfo como ante el pitazo final, fue a un solo sitio: “La gente me vio correr hacia las gradas y besar a una señora: es mi esposa. Estuvo a mi lado en cada cima y cada valle de mi carrera. Sacrificó tanto por mí y por nuestra familia. En ese momento emocional, fue la primera persona con quien quise celebrar. Quise agradecerle frente al mundo entero”.
Los festejos variaron. Hubo jugadores que se dejaron caer apenas escucharon el final del duelo y otros que se abrazaron de rodillas o bien se lanzaron encima de quienes besaban el césped. Muchos fueron con sus familiares y los abrazos en el campo, algunos con sonrisas imborrables y otros con lágrimas de emoción, se multiplicaron. Aunque el cierre fue lo más conmovedor: la delegación completa formó una ronda arrodillada sobre el círculo central para agradecer la jornada inolvidable.
¿En las calles del país? Los hinchas se acercaron a centros comerciales y espacios públicos para no perderse la histórica clasificación. En bares y restaurantes, los aficionados se abrazaron, rieron y hasta lloraron de la emoción. Uno de los puntos de mayor concentración fue la plaza de La Pradera, en el hipercentro de Quito. Aunque en cada ciudad fue una fiesta. “Si le ganamos a Alemania, le podemos ganar a cualquiera”, comenzaron a exaltarse los hinchas.
ECUADOR ES UNA FIESTA 🎉🇪🇨
— DobleCinco (@doble5ec) June 25, 2026
Los hinchas ecuatorianos celebran la victoria de la Tri por lo más alto🫡
Hay celebraciones en todas las regiones del país, ecuatorianos salieron a las calles con su camiseta a mostrar su alegría 🥹 ❤️
@popegolec para @doble5ec 🤝 pic.twitter.com/gpJa7NGmHD
“Es el día más feliz de mi vida”, coincidieron quienes salieron del estadio MetLife. Aunque la fiesta continuará este viernes: el presidente Daniel Noboa, que presenció la épica, decretó feriado nacional para que haya festejos en todas las calles.
Mientras tanto, en los portales más importantes se vivió en la línea lógica. “Triunfo histórico” y “Al ritmo de Nuestro Juramento”, tituló el portal El Universo. El segundo responde a la canción escogida por el seleccionado para celebrar goles y triunfos: la tradicional canción, compuesta por Julio Jaramillo, recién este jueves pudo ser escuchada al lograr ambas cosas.
“La Tri despertó y acabó con el que decían que siempre gana”, puso el medio Fútbol Ecuador. “¡Histórico! Nunca hay que perder la fe", se alistó Studio Fútbol a las palabras de Beccacece. Y “La Tri revirtió la historia” aparece en otro de las famosos sitios.
Aunque también hubo repercusiones internacionales. De voces autorizadas. Por ejemplo, de Michael Ballack, histórico volante alemán: “Beccacece superó a Julian Nagelsmann con la configuración de su equipo”, fue su análisis, que no encontró falencias en la Tri y sí demasiadas en el conjunto teutón. Mientras que el sueco Zlatan Ibrahimovic vinculó el triunfo a lo que genera un Mundial: “Este momento es lo que hace de la Copa del Mundo el mejor torneo de todos los tiempos. Que Ecuador haga una remontada contra los tetracampeones del mundo es una ridiculez alucinante. Todo el crédito va para Sebastián Beccacece: su planteamiento fue absolutamente perfecto".
Ecuador vive lo que muchos no creían. Y Beccacece se siente un ecuatoriano más: “Vencer a Alemania en el escenario más grande del fútbol es algo que nuestro país recordará para siempre”.


