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Mucho antes de convertirse en el próximo refuerzo de Boca, Enner Valencia quedó en el centro de una de las escenas más insólitas que recuerdan las eliminatorias sudamericanas. Ocurrió el 6 de octubre de 2016, durante el triunfo de Ecuador por 3-0 sobre Chile rumbo al Mundial de Rusia 2018. A pocos minutos del final, el delantero cayó al césped, fue retirado con una máscara de oxígeno, subido a una ambulancia y, detrás de la camilla, comenzaron a correr varios policías. Las imágenes recorrieron el mundo y dieron lugar a una versión que todavía hoy acompaña aquel episodio.
A esa altura, Valencia ya arrastraba un conflicto judicial por una deuda de alrededor de US$17.000 correspondiente a la manutención de una de sus hijas. Horas antes del partido existía una orden de detención en su contra y, según se informó entonces, la policía había intentado arrestarlo tanto durante un entrenamiento como en el ingreso al estadio Atahualpa. Sin embargo, el delantero consiguió disputar el encuentro.
Cuando el reloj marcaba los minutos finales, con Ecuador ya encaminado hacia una cómoda victoria por 3-0, Valencia se desplomó sobre el campo sin un choque previo que explicara la acción. El cuerpo médico ingresó para asistirlo, luego apareció el carrito sanitario y el atacante fue trasladado hacia una ambulancia con una máscara de oxígeno.

Fue entonces cuando se produjo la escena que hizo historia. Varios efectivos policiales comenzaron a correr detrás de la camilla y luego de la ambulancia, mientras dirigentes y futbolistas ecuatorianos intentaban intervenir. La transmisión oficial captó toda la secuencia y las imágenes se viralizaron de inmediato en todo el mundo.
El periodista ecuatoriano Andrés Muñoz Araneda, autor de uno de los videos más difundidos de aquella noche, contó después que la atención de todo el estadio dejó de concentrarse en el partido para seguir el movimiento de la ambulancia. “Nunca vi algo parecido”, relató entonces. También recordó que los policías habían ingresado al anillo atlético minutos antes y que, mientras discutían con integrantes de la delegación ecuatoriana, el vehículo sanitario aceleró rumbo a la salida del estadio.

Las imágenes instalaron rápidamente una interpretación: que Valencia había fingido una lesión para abandonar el estadio antes de ser detenido. Esa hipótesis fue reproducida durante años por medios de distintos países y todavía hoy suele recordarse de tal forma, como uno de los episodios más llamativos de la historia reciente de las eliminatorias sudamericanas.
Sin embargo, la situación judicial tenía un detalle que se conoció recién después del partido. Gonzalo Vargas, representante del futbolista, publicó en su cuenta de X —entonces Twitter— que la jueza Martha Guerrero había revocado la orden de detención “en base al escrito presentado por su abogado Juan Carlos Carmigniani, quedando sin efecto la orden de detención que pesaba en su contra”.

Al día siguiente, el propio Juan Carlos Carmigniani confirmó que la medida había sido levantada mientras se disputaba el encuentro. Según explicó entonces, la revocatoria se produjo tras presentar una garantía y efectuar un depósito que permitió dejar sin efecto tanto la orden de apremio como la prohibición de salir del país. Incluso calificó la persecución policial como “circense” y sostuvo que, cuando Valencia abandonó el campo, la orden ya había sido revocada.
Nunca quedó establecido de manera concluyente si el delantero realmente simuló una lesión para escapar de la policía, o si simplemente coincidieron la asistencia médica y un procedimiento judicial que ya había perdido vigencia. Lo que sí quedó para la historia fue la secuencia caricaturesca: un futbolista retirado en ambulancia, varios policías corriendo detrás y una imagen que, casi una década después, todavía aparece entre los episodios más insólitos del fútbol sudamericano.




