Mundo Zubeldía: por qué dirigir en España fue un gran error y aquella pelea con Heinze

Zubeldía: "Con este sistema de campeonatos, un club chico no puede ganar un título"
Zubeldía: "Con este sistema de campeonatos, un club chico no puede ganar un título" Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Hafford
Cristian Grosso
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20 de agosto de 2019  • 00:05

No ha ganado nada Luis Zubeldía. Estuvo cerca con Lanús y con Racing, también en Ecuador con Barcelona y con Liga., pero la consagración se le sigue negando. "Internamente sé que me faltan títulos. A veces me pregunto: '¿Qué más pude haber hecho?' Y por otro lado me digo: 'Tranquilo, esto es largo, es una maratón de 42 kilómetros, no hay que volverse loco'. Tomo como ejemplos otros casos y termino de tranquilizarme. El de Miguel Ángel Russo, cuando salió por primera vez campeón con Vélez; el de Ricardo Gareca, que llegó a ser reconocido por todos a una edad hermosa; el caso de Gorosito..., y así podría citar a muchos más".

-O Bielsa, donde prestigio y éxito no han ido de la mano.

-Exacto. O Pochettino, que aún no ganó, porque Bielsa, si bien hace mucho que no suma un título, sabe de qué se trata ser campeón. Pero Pochettino todavía no, ¿y es malo? De ninguna manera. Debe estar muy bueno salir campeón, perfecto. Lo que digo es: a veces, uno hace cosas equivalentes, o aun mejores que el título... En Liga, después de haber estado Bauza, hacer un recambio generacional no fue fácil, y a todo eso le agregamos que llegamos a la final. Para mí, ese proceso fue mucho más difícil que salir campeón. Después, para salir campeón se tienen que alinear los planetas. ¿Suena a consuelo de tontos? No, solo trato de analizar algo más. Me siento un entrenador respetado y eso para mí ya vale.

Zubeldía y la pinta. "Ese rubior estaba trabajado y me llevaba su tiempo. Pero el pelo ya me lo tenía que cortar, me estaba poniendo grande", cuenta el DT
Zubeldía y la pinta. "Ese rubior estaba trabajado y me llevaba su tiempo. Pero el pelo ya me lo tenía que cortar, me estaba poniendo grande", cuenta el DT Fuente: Archivo

-Te fuiste a dirigir a Ecuador, Colombia, México, España y Paraguay... ¿Por qué?

-Porque quería seguir capacitándome. Yo estuve dos años y medio con Ramón [Cabrero], salimos campeones y promovimos a muchos jóvenes. Después, estuve dos años y medio solo e hicimos muy buenos números, históricos, y hasta quedamos primeros en el promedio. Regresé de Ecuador y estuve otro año y medio en Racing, entonces, me pregunté: '¿Qué me queda por dirigir en la Argentina que me cambie la ecuación?' Un Rosario Central, porque me gusta la locura de esa gente; un equipo de La Plata, un Estudiantes, y lo cito por la relación con mi apellido, porque no voy a ir a Gimnasia siendo Zubeldía, me matan... Y me dije que tenía que salir de la zona de confort, porque en la Argentina, más, menos, iba a ser todo parecido. Ya había dirigido a Racing, a un grande, y salvo River y Boca, que son dos situaciones muy particulares, debía buscar otra cosa. Crecer. Y ahí salí, me lancé.

-¿Y qué aprendiste afuera?

-Conocí gente, culturas, geografías y un fútbol nuevo. Clubes importantes, todos con silla eléctrica. Fue un crecimiento impresionante para mí. La diversidad de jugadores y de dirigentes que me tocaron gestionar, hinchadas con diferente paladar... Tuve la oportunidad de dirigir a Juanfer Quintero... Si yo no salía de mi país, ¿cuántos jugadores de selección podría haber dirigido acá? Dirigí en la altura, en el desierto de Torreón..., experiencias únicas.

-¿Qué pasó en Alavés?

-Rompí un contrato, en Independiente de Medellín, para poder tener esa oportunidad. Cosa que voy a hacer todo lo posible por no volver a cometer. No me gustó lo que hice, le di más valor a una cosa que a la otra y mi corazón no decía eso. Para mi tenía la misma importancia dirigir en Medellín que en España, pero no honré ese pensamiento. Jugué con fuego, me dejé llevar.

Una postal del tiempo: Zubeldía, hace veinte años, jugando para la selección Sub 20, en un torneo Preolímpico
Una postal del tiempo: Zubeldía, hace veinte años, jugando para la selección Sub 20, en un torneo Preolímpico Fuente: Archivo

-¿Por qué fuiste?

-Porque quería competir contra los mejores entrenadores, yo soy un animal competitivo. Pero fueron cuatro partidos y afuera: Leganés, Barcelona, Celta y Villarreal. Contra Barcelona no dormí en toda la semana pensando en cómo no pasar vergüenza..., y la llevábamos bastante bien, pero perdimos 2-0. Fue un error haber ido a España, por la adaptación y por todo. Entendiendo cómo se mueve la industria del fútbol y ya habiendo pasado por muchos lugares, yo no debí tirarme de cabeza. Debí leer la jugada antes. Me cambiaron 14 jugadores, me ficharon algunos que no se correspondían con mi idea y terminamos jugando a otra cosa. ¿Por qué, que fui a buscar? Fui a buscar competencia. Fui a Las Vegas y me subí al ring contra Floyd Mayweather siendo Luis Zubeldía. Imposible ganarla. En esas ligas tenés que tener un historial, tenés que entrar fuerte, sino sos boleta. Al 'Turco' Mohamed le pasó, y eso que a él no le fue tan mal en Celta. Te tienen que dar más tiempo, y el tiempo te lo da la chapa, el nombre. Desactivarlo a Luis Zubeldía fue fácil. ¿A quién? Fue fácil. Fijate: a los que han tenido un historial como jugadores, Pellegrino, Berizzo, Pochettino o Simeone... les dan más tiempo. Con el afán de llegar y probarme contra los mejores, pisé el palito. Me equivoqué.

Del avergonzado alumno de inglés a 'Increíble Hulk'

Este pampeano es tranquilo 'como agua e' tanque'. Pero intentó trompearse con el presidente de Barcelona de Guayaquil, lo sancionaron en Ecuador por agredir al árbitro Roddy Zambrano, se peleó con Heinze, le hizo reproches públicos a Torsiglieri, pateó micrófonos del campo de juego... "Muchas veces se me sale la cadena. Qué se yo..., es fútbol. Exploto. A veces siento que es un error..., y otras... es difícil explicarlo. No quiero poner excusas, pero hay que estar ahí. Lo de patear un micrófono o decirle algo a un jugador..., bueno, quizás gesticulo mucho, pero no pasa nada. Son formas. No es que le falto el respeto. En cambio, aquello que sucedió con Heinze sí, porque le falté el respeto al espectáculo y al árbitro, le dije cualquier cantidad de cosas... Materia para aprender. Debo mejorar. Terapia, coaching. A los 20 años manejás de una manera, a los 30 de otra, y a los 40, de otra. El tiempo te puede ir calmando", asume. Y se reta.

Lanús es una entidad con una robusta vida social. Zubeldía pasa a diario entre 8 o 9 horas en el club y charla con todo el mundo. No tiene muchos amigos y protege la intimidad familiar. Le falta tiempo, de lo contrario viajaría más seguido a visitar a sus padres y hermanos en Santa Rosa, aprendería a tocar instrumentos musicales y tomaría clases de yoga y de golf. Curioso, sí se reserva dos clases semanales de inglés. "Me da mucha vergüenza no saber inglés", asume. Hace casi dos años se fue a Manchester, se anotó en un instituto y se alojó con una familia desconocida para obligarse a hablar todo el día en inglés. Partió solo. "El primer día me metí en mi cuarto y me largué a llorar. No podía ser tan burro, había perdió el hábito del alumno", acepta. Solo la propuesta de un club que jugara la Libertadores podía romper el plan, y apareció Cerro Porteño. De Manchester a Asunción, y la cuenta siguió pendiente.

En la casa de los Zubeldía prácticamente viven dos periodistas. Ludmila, la mujer de Luis, es licenciada en comunicación social. Y el entrenador está averiguando cómo y cuándo puede rendir dos materias pendientes de la carrera que inició hace años en el Círculo de Periodistas Deportivos, y debió postergar por su carrera en el exterior. Pero en la familia hay alguien más, una princesa: Lara nació el 4 de junio pasado y ya luce el número 50.362 como socio de Lanús.

"Ahhh, ¿a vos también te llegó ese comentario? Sería porque estaba solo, ojitos claros... Estereotipos, chichés". Sonríe Luis cuando se le recuerdan comentarios de otros tiempos sobre su sexualidad. Antes de marcharse a dirigir por el mundo, lucía pelo largo, rubio, camisas entalladas... "Ese rubior estaba trabajado y me llevaba su tiempo. Pero el pelo ya me lo tenía que cortar, me estaba poniendo grande", bromea este Zubeldía que hoy se siente más cómodo en ropa deportiva. Y muy feliz desvelándose en la madrugada entre mamaderas y pañales.

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