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Al borde de la tragedia en un campo de juego
Al borde de la tragedia en un campo de juego
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26 de agosto de 2001  

SANTA FE.- La situación que atravesó Gabriel Migliónico, volante ofensivo de Colón, tiene varios antecedentes en la Argentina. De ellos, se recuerdan tres casos salientes, que en los últimos años mantuvieron la preocupación en el ambiente del fútbol doméstico:

  • Diego Graieb, delantero de Huracán: el 30 de octubre de 1999. El jugador cayó inconsciente en el césped, tras un fuerte choque con Cristian Ruffini, de Banfield, en un cotejo de la primera B nacional, disputado en Parque de los Patricios.
  • A los 17 minutos del segundo capítulo, Graieb saltó a cabecear con Ruffini, chocaron las cabezas y el jugador de Huracán cayó al campo, sin conocimiento, con un paro cardiorrespiratorio. Así estuvo por más de cinco minutos, durante los cuales los médicos desesperadamente trataron de reanimarlo.

    Algo recuperado, a Graieb le colocaron un cuello ortopédico para inmovilizarle la zona, ya que se temió una lesión cervical.

  • Hernán Florentín, defensor de All Boys, el 28 de octubre de 2000. En el estadio de Floresta, en otro encuentro de la B Nacional, el jugador saltó a cabecear junto con el delantero Gustavo Medina, de Central Córdoba, se golpeó la nuca y cayó pesadamente. Tras permanecer cinco minutos fuera del campo de juego, el zaguero paraguayo se reintegró al partido, pero poco después cayó otra vez desvanecido.
  • Al llegar al vestuario, Florentín sufrió vómitos y luego un paro cardiorrespiratorio. Después, fue retirado inconsciente de la cancha al Hospital Argerich. Allí se le detectó un hematoma subdural agudo por una hemorragia en el cerebro, por lo que fue operado.

  • Sergio Batista, volante de Argentinos, el 20 de diciembre de 1987. El mediocampista chocó con Pedro Monzón, de Independiente, a los 30 minutos del segundo tiempo, en Avellaneda. La lesión le produjo una conmoción cerebral, que derivó en un paro cardiorrespiratorio, con diagnóstico de cuadriplejia.
  • Primero, Batista fue llevado al Fiorito; luego, se lo trasladó al Hospital Italiano, en donde estuvo internado en observación durante 24 horas.

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