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Casi se larga a llorar Pedro Porro, un lateral de los de antes, los que marcan, se proyectan y pisan el área rival con valentía. No ahora, cuando la emoción lo desborda: hay que viajar en el túnel del tiempo hasta el 24 de mayo pasado. El triunfo por 1 a 0 de Tottenham, el equipo de un lesionado Cuti Romero, lo mantiene en la Premier League. Un escuálido triunfo sobre Everton: casi cae a segunda uno de los protagonistas del Big 6.
Días antes del último capítulo de la angustia, sostenía: “No ha sido fácil. He estado compitiendo toda la temporada hasta la lesión y desde dentro de mí son momentos complicados, pero no me baja la mentalidad, siempre compito al 100% y doy el máximo. Aunque los resultados no son lo que queríamos, esto no ha acabado. A darlo todo”.

“¿Por qué está el Tottenham así?“, le preguntaron. ”No podría darte una respuesta exacta. En la Premier no hemos tenido consistencia, llámalo X, pero no ha podido ser. Hay que mirar el lado positivo, cuando el equipo ha competido bien... nos falta poner la guinda en la Premier League", respondió.
La frutilla fue la salvación. En 51 días, la vuelta al mundo, literal: zafó del abismo y marcó un gol de antología (resolvió una pared con Dani Olmo, en las semifinales y frente a Francia) para acompañar a España a la final de la Copa del Mundo.
De pronto, un número 4 (como Gonzalo Montiel en Qatar, si vale la comparación) es el otro héroe. Autor del 2-0 y elegido mejor jugador del partido (MVP). Como en los antiguos relatos por TV, describió el grito de toda una nación.

“Me he metido por dentro, he visto a Dani [Olmo], que estaba un poquito marcado, pero sabía que si le daba el balón, me lo podía dar de primera; he hecho eso porque ningún defensor se la espera y me he quedado frente al portero. La verdad, he tenido esa sangre fría de haber jugado de extremo, de ponerla en el primer palo”, describe, con las pulsaciones a mil.
“Estoy muy feliz por la actitud del equipo, de principio a final. Hoy hemos hecho todo lo que había que hacer. Es un sueño hecho realidad, en realidad, es algo que ni en mis mejores sueños podía haber pensado esto”, dice Porro, más cerca del cielo que del abismo, justo después de la victoria de este martes cerca de Dallas.

“Francia es una selección muy difícil. Esto es un éxito de todo el equipo, no es nada mío, es de todos. Sabíamos que uno de los puntos que nos acercaban a la final era tener el balón. Hemos sabido contrarrestar sus puntos fuertes”, acepta.
Porro fue sustituido antes del final del partido por problemas físicos: le dejó su lugar en el campo a Marcos Llorente en el minuto 84. “Son cosas del partido. No sé ni qué minuto era cuando me han cambiado, no podía más, no podía seguir”, admitió el jugador del Tottenham inglés tras sufrir “una molestia en los isquios”.
¿Va a perderse la gran final? “Vamos a ver. Ahora mismo te diría que estoy muerto. Pero quedan días y hay tiempo para pensar en la recuperación para estar bien para un partido tan importante”, sonríe ante la perspectiva del partido que agigantan a las leyendas.
📹 𝗜𝗡𝗦𝗜𝗗𝗘 | ¡Celebra con nosotros desde el mismísimo césped de Dallas!
— Selección Española Masculina de Fútbol (@SEFutbol) July 14, 2026
Métete dentro de la fiesta de la @SEFutbol nada más pitar el final de partido.#VamosEspaña | #CopaMundialFIFA pic.twitter.com/uFP9F8Yc8Z
Pedro Antonio Porro Sauceda nació en septiembre de 1999 en un rincón de una familia humilde de Don Benito, una ciudad de menos de 40.000 habitantes de la provincia de Extremadura.
La madre de Porro, Eva, se ganaba la vida en un supermercado y el padre, Luis, trabajaba “un poquito de todo, de lo que iba saliendo”, publicó recientemente la página oficial de la FIFA. El niño estaba siempre con su abuelo materno, Antonio. “Su abuelo venía siempre: a los entrenamientos, a los partidos de casa y a los partidos de fuera. Con calor, frío o lluvia. Cuando hacíamos la convocatoria era uno más porque siempre estaba ahí”, cuenta un integrante de su círculo cercano.
Cuenta la historia que su abuelo le daba un caramelo a su nieto por cada gol que marcaba. Este gol, en realidad, merece como recompensa una cadena de una empresa de golosinas.

Girona, Manchester City, Valladolid: le costó pisar tierra firme hasta que llegó a Portugal. Porro sumó 12 goles y 20 asistencias en 98 partidos con el Sporting de Lisboa y en enero de 2023 empezó su etapa en el Tottenham Hotspur, con el que ya lleva 13 goles y 26 asistencias en 152 encuentros. Fue uno de los principales artífices del título de la Europa League de 2025. En la selección española, al fin, se consolidó como uno de los mejores laterales derechos del mundo, sin olvidar sus raíces.
El sacrificio familiar de una generación. “He tenido una infancia difícil por el tema financiero, no era muy buena la situación. En casa hemos sufrido mucho económicamente por ahí”, reconoció alguna vez el lateral. Los abuelos asumieron el peso del día a día. “Cuando mi madre salía a trabajar a las 3, las 4 o las 5 de la mañana me llevaba a casa de mi abuela. Yo lloraba mucho, lloraba por irme con mis abuelos y la verdad que ella también, pues entendía esa parte”, contó Porro. Todos los días, en invierno y verano.

Antes de viajar a Canadá, Estados Unidos y México para debutar en la Copa del Mundo regresó a casa por un doble bautizo: el de su hijo y el del campo de fútbol donde creció y soñó. Ahora lleva su nombre: Pedro Porro... el nieto de Antonio.


