San Lorenzo-Unión, Superliga: el Ciclón ganó por 2-1 y se afirma en la punta del campeonato

Ángel Romero celebra su gol ante Unión
Ángel Romero celebra su gol ante Unión Fuente: FotoBAIRES
Rodolfo Chisleanschi
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31 de agosto de 2019  • 16:34

Con mucho más susto del que podía suponerse a los 20 minutos, cuando la chapa ya marcaba dos goles de diferencia, San Lorenzo sumó un nuevo triunfo y se acomodó en la punta de la tabla a la espera de lo que haga Boca en el Superclásico. Venció 2-1 a Unión de Santa Fe, pero su juego dejó una buena cantidad de dudas de cara al futuro.

El conjunto de Boedo es, por ahora, dos equipos en uno. Enseña una realidad cuando captura la pelota y otra, muy diferente, cuando se trata de cerrar filas en torno a su área.

En el lado bueno de la balanza, su fútbol adquiere volumen con la salida limpia que le da Poblete y va encontrando la manera de progresar a partir de una idea clara: juntar gente para asegurar el pase. Suben los laterales, se muestra Menossi como enlace con los tres mediopuntas, abren la cancha Ángel Romero y Barrios, descubre los espacios vacíos el otro Romero y fija a los centrales adversarios Blandi. El resultado es un equipo con mucha gente en ataque y una buena dosis de imaginación para preocupar al arquero rival.

San Lorenzo ganó en Santa Fe
San Lorenzo ganó en Santa Fe Fuente: FotoBAIRES

Además, a todo ese movimiento le añade contundencia. En el primer tiempo marcó dos tantos en tres remates. Un cabezazo de Ángel Romero en el amanecer del partido y el cumplimiento de la ley del ex por parte de Bruno Pittón a los 19 acabaron dentro del arco de Moyano; un cruce de Botinelli ante el remate de Barrios impidió que el tercer disparo tuviera el mismo final.

La primera señal de que había una cara oculta en el conjunto de Juan Antonio Pizzi apareció entre los dos tantos azulgranas. Acevedo encontró el hueco abierto en la defensa local, dejó a Comas mano a mano con Navarro y el arquero ganó el duelo. El aviso no le sirvió al fondo de San Lorenzo para corregir su funcionamiento y así abrió la puerta a la reacción tatengue.

Crédito: @SanLorenzo

Las circunstancias -ventas, lesiones- obligaron a Leonardo Madelón a cambiar de libreto. Dejó el 4-4-2 que tanto éxito le dio en temporadas pasadas y decidió disimular la ausencia de los que no están poblando la mitad de cancha en un 4-5-1 más ofensivo de lo que aparenta. Porque Bou puede parecer un delantero aislado en demasiadas ocasiones, pero la apuesta por los volantes para que aprovechen los pasillos interiores y pisen el área de enfrente también aporta beneficios.

Con esa receta, Unión se adueño de la pelota, motivó errores en cadena de Salazar, Coloccini y Senesi (pudo haber disputado su último partido en el club de Boedo, ya que viajará en la semana a cerrar su pase al Feyenoord holandés), llegó al descuento por medio de Bonifacio y rondó un par de veces el empate.

Pizzi advirtió el punto flojo y en el descanso dejó a Blandi en el banco para incorporar otro mediocampista, Ramírez, que durante un buen rato logró mejorar el circuito de juego azulgrana. El problema entonces fue la pérdida de punch. Ángel Romero, que arrancó para romperla y se fue desvaneciendo con el paso de los minutos, se corrió al medio pero no tuvo peso. Su hermano Óscar no tuvo continuidad y Barrios completó una tarde muy gris.

El equipo de Pizzi se impuso 2 a 1
El equipo de Pizzi se impuso 2 a 1 Fuente: FotoBAIRES

Poco a poco, el elenco santafesino fue recuperando el mando a medida que Madelón iba sumando delanteros. El protagonismo, sin embargo, acabó cayendo en Jonathan Botinelli. El marcador central fue clave en la definición del encuentro. Porque ganó tres veces de cabeza con mucha ventaja en el área local y en ninguna generó peligro. Completó el combo a los 81, haciéndose echar de manera insólita en la misma acción en que Poblete motivaba la segunda amarilla y la expulsión de Damián Martínez, y que le bajó la persiana al partido.

Ganó San Lorenzo para aumentar su autoestima abrazado a los resultados. ¿Jugó bien? No. ¿Lo mereció? Tampoco. El 2-1 le dejó una sonrisa y la certeza de que a Pizzi le queda una ardua tarea por delante para que a su equipo le quede solo la cara buena y pueda seguir mirando a todos desde arriba.

El 1-0 para San Lorenzo: gol de Ángel Romero

El 2-0: gol de Bruno Pittón

El 2-1, gol de Bonifacio

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